Salud

La importancia de usar el calzado adecuado para cada deporte

lunes 2 de noviembre de 2020 - 7:39 am

Muchos pueden pensar que las zapatillas deportivas sirven para hacer cualquier tipo de deporte, pero la realidad es que no es así. Cada disciplina requiere unos movimientos específicos y el calzado se concibe para facilitarlos de la forma más eficiente posible.

Las zapatillas para correr están diseñadas teniendo en mente los dos movimientos esenciales de ese deporte: el aterrizaje y el despegue del pie. Se limitan a proteger del impacto del aterrizaje y asegurar que se pierde el mínimo de energía cinética posible en el despegue. Según el diseño, favorecerán más la velocidad dejando las articulaciones más libres o las protegerán a costa de reducir la velocidad.

Sin embargo, en otras disciplinas los movimientos de los pies son muy distintos y mucho más variados. Un consejo que vale para todas: ir a comprarlas al final del día, tras haber pasado un largo rato parado. Así, el pie estará dilatado y no habrá sorpresas con el talle. Comprobá que quede un espacio equivalente a un pulgar entre el dedo gordo del pie y el final de la zapatilla, y que el tobillo quede bien acomodado en la parte trasera. Es la forma de asegurar que es el tamaño adecuado.

Para crossfit y otros similares como el cross training o el entrenamiento funcional hay que buscar un calzado diseñado para sufrir en 360º. Es necesario que tengan dos cualidades. Un upper —el tejido de arriba— con alta resistencia a la erosión que se genera al rozar en ejercicios como el rope climb (trepar por una cuerda) y una suela estable con una densidad específica para amortiguar bien los saltos y la carga de peso.

Sin llegar al dibujo exagerado de una suela de trail (ese deporte que consiste en correr por senderos de montaña y otros caminos escarpados), las de crossfit tampoco son planas. Deben amortiguar los saltos, asegurar una buena tracción para evitar resbalones y favorecer un agarre casi simiesco al trascender por la cuerda. Algunas marcas alargan el dibujo rugoso de la suela hasta los laterales de la zapatilla, precisamente para mejorar el agarre al trepar.

Las zapatillas específicas para hacer halterofilia (la versión más seria y olímpica del crossfit) favorecen a la flexión de la rodilla y permiten mantener una postura mejor al hacer las sentadillas que el calzado de correr.

Respecto al baile, en este tipo de rutinas se hacen movimientos multidireccionales, no es solo aterrizar y despegar. Después de varias sesiones, es posible que los isquiotibiales se quejen por el sobresfuerzo de compensar todas las carencias del calzado.

La zapatilla adecuada para los frenéticos ritmos de las clases de HIIT debe, por lo tanto, favorecer los movimientos. Debés buscar una sujeción óptima y una suela muy flexible que permita doblar el pie sin resbalarte.

Los entrenamientos en los que se mezcla el fitness con el baile, como zumba, en los que se requiere toda clase de meneos a los pies y a los tobillos (giros, saltos, torsiones), exigen unas zapatillas con condiciones similares.

Al igual que en los entrenamientos de alta intensidad, es importante que se sujeten bien, permitan el movimiento y garanticen una buena adherencia al suelo para evitar resbalones. El calzado deportivo para estos ejercicios con bailes tiende a ser blando y amortiguado, de forma que se adapte al pie como un guante. Cuando vayas a comprar, fijate bien en la suela: lo normal es que tengan un círculo para favorecer los giros.

Al igual que las de spinning, suelen llevar un cierre de velcro para un ajuste personalizado. Si tenés hiperlaxitud en el tobillo, buscá modelos ligeramente abotinados que lo protejan de las torsiones excesivas.

Botas (o, en su defecto, calzado ligero, sin punteras ni tacones) es precisamente el tipo de calzado que recomienda la Federación de Boxeo para los aficionados que quieran subirse a un ring a practicar este deporte. Con tejido superior de gamuza transpirable, ligero y muy adaptable. El talón debe estar reforzado para dar solidez al punto de apoyo, pero a la vez permitir la rapidez de movimientos sin quedarse pegado al suelo.

Aunque si lo que practicás es boxeo aeróbico, unas como las de cross training serán suficiente (es decir, buena sujeción y facilidad de movimiento).

Si jugás al padel, olvidate de las zapatillas de running. Básicamente porque harán que te claves al suelo de la superficie y no des pie con bola. Lo mismo pasará con las deportivas de streetwear (esas que se pone uno para andar cómodo en el día a día). En este caso, la elección final depende del tipo de terreno.

Para jugar en pasto artificial lo mejor es una suela con taquitos: ofrece la mejor relación entre agarre y un deslizamiento controlado. Para pistas con mucha arena, el dibujo en espiga ofrece el máximo agarre.

Finalmente, hay suelas polivalentes, para pasto artificial y pista dura, con un equilibrio entre agarre y deslizamiento. Pero sea el deporte que sea, todas las zapatillas tienen fecha de caducidad por el desgaste al hacer ejercicio. Les pasa también a las de correr, cuya fecha de defunción se suele marcar superaros los 800 kilómetros o los 1.000 kilómetros por el impacto que reciben la suela y la mediasuela.

En las modalidades indoor estas dos partes de la zapatilla no suelen sufrir tanto. Para saber cuándo cambiarlas, lo primero que hay que hacer es fijarse en la tracción.

Si notás que empieza a no agarrar o hay agujeros en el caucho, tu calzado está pidiendo jubilación. Atento también a la zona superior: cuando tengas demasiadas marcas de guerra (desgastes, rozaduras o huecos en el tejido), cuando notemos que no agarra bien el pie.

Para retrasar al máximo el momento del cambio, extremá la higiene, no las dejes transpiradas en la bolsa de deporte esperando a que se ablanden. Siempre es recomendable al llegar a casa, vaciar la mochila para que sea airee y dejar las zapatillas en la ventana, en el balcón o lavadero. De nada sirven los tejidos transpirables si las dejamos transpiradas toda la noche en la bolsa del gimnasio.

Y, por último, la suela interior suele ser extraíble. Hacelo y dejala ventilando fuera de la zapatilla. Reducirás considerablemente las probabilidades de que el olor permanente se apodere de ellas.

Fuente: El país de España / Conbienestar

COMENTARIOS