Salud

Cáncer de mama: hábitos para prevenirlo y síntomas a tener en cuenta

Esta enfermedad es prevenible y curable gracias al diagnóstico precoz, las revisiones rutinarias y llevar hábitos de vida saludables

viernes 30 de octubre de 2020 - 7:36 am

El cáncer de mama es prevenible y curable gracias a las técnicas de diagnóstico precoz, a las revisiones rutinarias y los buenos profesionales. La prevención es fundamental en esta y en otras muchas enfermedades. No siempre impide contraerla, pues hay factores que se nos escapan y no están en nuestras manos, sin embargo, llevar un estilo de vida saludable podría prevenir casi la mitad de los casos.

Algunos hábitos que pueden ayudar:

Llevá una dieta equilibrada. Una alimentación saludable es esencial para mejorar la calidad de vida y prevenir el cáncer (y otras enfermedades). Se recomienda una dieta mediterránea, rica en frutas y verduras y pobre en grasas.

Evitá el sedentarismo. Practicar ejercicio de forma regular y una vida activa pueden proteger, fundamentalmente, frente al cáncer de colon y de mama. Además, contribuye a mantener un peso saludable y huir de la obesidad, uno de los factores de riesgo.

Sometete a revisiones rutinarias. Es importante realizarse una revisión ginecológica una vez al año que, a partir de cierta edad, irá acompañada de una mamografía y/o una ecografía mamaria. Una mamografía bien realizada e interpretada y realizada en intervalos de entre 2 y 3 años puede adelantarse al diagnóstico de un cáncer palpable hasta 2 años.

Realizate autoexploraciones. Nadie mejor que una misma para conocer su cuerpo y detectar cualquier cambio. No es un método infalible, pero puede servir. La mayor parte de los cánceres no son palpables en fases precoces de la enfermedad, pero no está de más que una mujer se explore el pecho una vez al mes, cosa que no reemplaza la visita al médico.

Hay que estar atenta a ciertos cambios. Por ejemplo: un bulto palpable en la mama o en la axila, cualquier cambio en el tamaño o la forma de la mama, secreción del pezón de forma repentina que puede contener sangre, cambios en el pezón (llagas, pezón invertido, diferente tonalidad), inflamación, erupción o rugosidad en la piel de la mama que se asemeja a la piel de naranja, dolor o quemazón en la mama de forma constante y sin causa justificada.

Fuente: Clara

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