Acuerdo con el FMI

Exclusivo | Los cinco grandes miedos que se llevó la misión del FMI de la Argentina

Matías Ferrari

Jefe de Redacción en Nexofin. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social (UBA).

Nexofin tuvo acceso al contenido que se trató en más de tres de los encuentros que llevaron adelante los enviados del FMI con empresarios, opositores y sindicalistas, donde expresaron sus principales preocupaciones y temores sobre el futuro del país

martes 13 de octubre de 2020 - 10:55 am

La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la Argentina terminó este domingo, tras seis días de múltiples reuniones con integrantes del Gobierno Nacional, representantes del Banco Central, miembros de la oposición, empresarios locales y sindicatos.

“Los noté muy negativos y preocupados”, fue el resumen que hizo a NEXOFIN un hombre que participó este fin de semana de uno de los encuentros.

Encabezada por Julie Kozack, directora adjunta del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, y Luis Cubeddu, jefe de misión para Argentina, la visita comenzó el martes pasado y terminó este domingo. Ambos funcionarios sumaron a los encuentros al representante permanente del FMI en la Argentina, Trevor Alleyne. En esta visita “exploratoria”, los funcionarios buscaron tener una primera impresión de la realidad económica, política y social local.

A partir del diálogo que tuvo NEXOFIN con empresarios, opositores y sindicalistas que asistieron a las reuniones, los principales miedos del FMI podrían resumirse en cinco puntos: posible fractura en el Gobierno; emisión acelerada de pesos y brecha cambiaria; meta fiscal pobre para el 2021; crisis política entre oficialismo y oposición; y “timing” del acuerdo para resguardar una ya dañada reputación del organismo. 

“Ven una crisis política tan grande y compleja que para ellos la salida requiere de un gran acuerdo entre oficialismo y oposición. Creen que esto le puede dar al Presidente un contexto de consenso que tuvo al inicio de la pandemia, pero que fue perdiendo a base de malas decisiones que fragmentaron su relación con la oposición”, confió a este medio un asistente a los encuentros que se realizaron el pasado fin de semana. “A esto creen necesario sumar al acuerdo a los empresarios y a los sindicalistas para darle estabilidad a las decisiones económicas del oficialismo”, completó un industrial.

Sobre el manejo del pulso cambiario, los enviados por el FMI creen que un desdoblamiento no es la solución. “El problema está en la emisión descontrolada de pesos que termina generando una mayor brecha cambiaria”, confió este sábado uno de los enviados del FMI a uno de los selectos interlocutores.

De la mano de esta preocupación por la emisión descontrolada, en el organismo se fueron convencidos de que la meta fiscal del Presupuesto 2021 impuesta por el ministro de Economía, Martín Guzmán, -con quien también se reunieron- es incompatible con la estabilización. “Nos quedó claro que sobre este punto van a pedir ir más rápido hacia un recorte en los gastos. Sobre este punto los noté muy negativos y preocupados”, confió a este medio una fuente que participó de uno de los convites.

Uno de los puntos que más llamó la atención a los enviados del Fondo fue la decisión del presidente, Alberto Fernández, de inclinarse por el ala más dura dentro del Gobierno, desatendiendo a los consejos que recibe por parte de un sector interno más dialoguista con empresarios y sindicalistas. “Temen una crisis interna con el kirchnerismo más duro. Lo que pasó con el informe sobre Venezuela fue todo un síntoma y así lo entendieron ellos. Están convencidos que hay un equilibrio muy precario en el oficialismo que puede romperse en cualquier momento y generarle serios inconvenientes al Ejecutivo de Fernández“, explicó un integrantes de la oposición a NEXOFIN.

Tras seis días de intensas reuniones, el FMI no sólo se retiró preocupada por el futuro de la Argentina, sino por la reputación propia. “El ‘timing’ del acuerdo puede traerle problemas al propio organismo, que ya viene golpeado en su imagen por el rescate fallido durante el gobierno de Mauricio Macri. Ellos quieren ser parte de la solución -con asistencia técnica y quizá financiamiento-, pero no vienen con un recetario a aplicar, sino que quieren que esa hoja de ruta surja del Gobierno. No quieren ser culpados por la crisis que se avecina. Ni en una ni en otra dirección. Ni por el ajuste (si se hace) ni por la crisis (si no se hace el ajuste)”, precisaron a este medio.

Este último “miedo” es el que podría demorar un acuerdo: “Esta postura dilataría los tiempos de un acuerdo para que la crisis (y/o el ajuste) se explicite antes de firmar y no después. Lo contrario de lo que pretende el Gobierno. La misión va a avanzar con gran cautela porque muchas carreras en el FMI terminaron mal por culpa de Argentina”.

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