Caso Chocobar

Caso Chocobar: hoy comenzó el juicio, con un mensaje de apoyo del turista estadounidense

El oficial de Policía es acusado de matar de dos tiros por la espalda a Juan Pablo Kukoc (18), un joven ladrón que minutos antes de morir había robado e intentado asesinar a un turista norteamericano.

viernes 9 de octubre de 2020 - 11:16 am

Este viernes comenzará a ser juzgado el oficial de Policía Luis Oscar Chocobar, acusado de matar de dos tiros por la espalda al ladrón Juan Pablo Kukoc (18), un joven que minutos antes de morir había robado e intentado asesinar a un turista estadounidense para robarle su cámara de fotos junto a su cómplice.

Pablo Rovatti, abogado defensor de la familia Kukoc, precisamente de Ivone, madre del ladrón, sostiene que el agente bonaerense cometió un homicidio agravado por haber sido cometido por un integrante de fuerza policial, con abuso de sus funciones. Para este delito la pena es la máxima: prisión perpetua.

En cambio, para el fiscal de instrucción Marcelo Martínez Burgos, titular de la Fiscalía de Distrito del Barrio de La Boca, y para Susana Pernas, fiscal del juicio, Chocobar cometió un homicidio agravado por haber sido cometido con un arma de fuego en exceso del cumplimiento del deber.

En este caso, la pena es mucho menor; tiene un máximo de cinco años y un mínimo de dos, por lo que podría recibir una pena en suspenso y no ir a la cárcel, publicó Infobae.

Frank Joseph Wolek (56), víctima del robo e intento de asesinato por Kukoc, se manifestó en referencia al caso y le hizo llegar al diario Clarín un video con palabras de apoyo a Chocobar. “Tengo la sincera esperanza de que los jueces del Tribunal Oral, que también son ciudadanos argentinos preocupados, con dedicación a servir al gran pueblo argentino, harán lo correcto”, dijo.

El mensaje de Frank Joseph Wolek

“Hola, amigos argentinos. Espero que todos estén lo mejor posible en esta época de pandemia. Como algunos de ustedes saben tenía planeado volver a Buenos Aires en marzo, para saludar a viejos amigos, reencontrarme con las personas y lugares que conocí, revivir los hechos que me sucedieron y aportar lo que pudiera al juicio del oficial Oscar Chocobar. Por supuesto todo se canceló por el Covid.

Ahora no se puede viajar internacionalmente ni regresar a la Argentina, pero confío que el Tribunal me permita testificar a distancia, y tengo ganas de hacerlo. Por ahora esto es lo que tengo para decir.

En la famosa esquina que celebra el maravilloso barrio de La Boca, me desplomé y me despedí del mundo y mis seres queridos. Todos los días me acuerdo del horror y el miedo a morirme que latía por mis venas mientras corría con pánico por ese callejón. También me deleito con la gloria de haber sobrevivido, al despertar en el hospital días después, a salvo.

Mientras yacía en la fría vereda de cemento esperando la muerte, un oficial solitario, Oscar Chocobar, y algunos ciudadanos honrados de La Boca que habían presenciado mi ataque, rápidamente me auxiliaron, pidieron asistencia médica de emergencia y corrieron tras los asaltantes. Sin titubeos ni preocupación por su propia seguridad, inmediatamente entraron en acción. Hicieron lo correcto.

Las personas maravillosas y dedicadas del Hospital Argerich sabían cuando llegué a emergencias que salvar mi vida era una posibilidad remota, una causa perdida, como me dijo mi querido amigo el Dr. Yamil Ponce. Una vez más, sin dudar ni preocuparse de que estaban perdiendo el tiempo, la energía y recursos preciados, se dedicaron a la lucha extenuante y me salvaron la vida. Hicieron lo correcto.

Después de casi tres años, mi vida continúa de manera positiva. Con alguna pesadilla ocasional, pero más a menudo con sueños agradables. Sin embargo, el pueblo argentino todavía está lidiando directamente con esta tragedia.

Ahora, después del vaivén de las opiniones y estrategias políticas, la guerra en las redes sociales de lo que es prudente y justificado, y varias maniobras judiciales, parece que finalmente el juicio está cerca. No estoy seguro de por qué, pero me parece que la decisión de celebrar el juicio contra el oficial Chocobar simultáneamente con el del agresor es un atrevimiento.

Se comparará a alguien que fue cómplice cuando acuchillaban en el pecho casi una docena de veces a una víctima inocente, con las acciones de un ciudadano dedicado, un Oficial de la Ley, que trató de detener a personas peligrosas. Tal vez es un intento absurdo de igualarlos ante los ojos de la sociedad, la cultura y la ley, elevando al agresor y menospreciando al servidor público.

Durante mi convalecencia en Buenos Aires todos los que conocí me trataron maravillosamente. La gente se disculpaba por lo que me había pasado y hacían todo lo posible para intentar enmendarlo.

Estaban indignados por la crueldad del ataque y querían que yo supiera que Argentina es mucho más que eso: un lugar fascinante con una cultura que celebra la belleza de la vida. Casi a diario sigo recibiendo mensajes de gente que me quiere conocer y ser mi amigo.

Sé que los argentinos entienden lo que está en juego y saben lo que está bien. Tengo la sincera esperanza de que los jueces del Tribunal Oral, que también son ciudadanos argentinos preocupados, con dedicación a servir al gran pueblo argentino, harán lo correcto.

Por último, quiero ofrecer mi más sentido pésame a la familia del oficial Juan Pablo Roldán. Su historia me recuerda poderosamente a la mía. Sé que sus últimos momentos fueron horribles, pero también sé que murió con valentía. Al igual que el oficial Chocobar, fue de gran valor para la gente de Buenos Aires y toda Argentina.

Espero con ansias el día en que pueda visitarlos una vez más en paz y armonía”.

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