Política

Toma de tierras en el Sur: el gobierno les permitirá a los mapuches quedarse en el lugar a cambio de paz

Villa Mascardi continúa siendo el punto más caliente de las disputas por la ocupación ilegal de tierras. Al momento no existe un comunicado oficial pero la intención de los funcionarios oficialistas es dejar que la comunidad Lafken Winkul Mapu conserve los terrenos usurpados a cambio de que cesen los ataques.

jueves 8 de octubre de 2020 - 3:59 pm

Villa Mascardi continúa siendo epicentro del conflicto por la ocupación de Tierras, una temática que el Gobierno Nacional mantiene en agenda y por el que espera llegar a una resolución. Sin embargo, los planes de la gestión oficialista podrían llegar a desatar una gran polémica en caso de ponerse en marcha.

Desde la cartera de Seguridad que conduce Sabina Fréderic, confirmaron a Clarín que existe la posibilidad de que la comunidad Lafken Winkul Mapu conserve parte de los territorios que han estado usurpando desde noviembre de 2017 y que han ido ampliando en los últimos tres años hasta llegar a las 30 hectáreas.

Según la propuesta que maneja el Gobierno nacional, las seis hectáreas fiscales donde se instalaron al principio podrían ser cedidas a la comunidad a cambio de que cesen los conflictos y la violencia; se trata de terrenos que se encuentran bajo la administración de Parques Nacionales Nahuel Huapi.

La ministra de Seguridad de la Nación, ordenó la instalación de cámaras de vigilancia y dispositivos tecnológicos capaces de leer patentes de vehículos en Villa Mascardi. Con estos instrumentos, el personal policial podrá monitorear los movimientos en el lugar y sus alrededores.

Al día de hoy, Mascardi es el punto más caliente en lo que respecta a los conflictos mapuches que se registran hace bastante tiempo en la Patagonia. En los últimos tres años, la zona ha sido víctima de usurpaciones, incendios e incluso de han llegado a registrar robos, retención de personas y amenazas con armas de fuego.

Al mismo tiempo, entre 2017 y 2020, los pobladores del lugar han salido a las calles para manifestar su rechazo frente a la ilegalidad del asunto. Una de las manifestaciones implicó un trayecto desde la intersección de las rutas 82 y 40 hasta las cercanías del camping Baqueanos a unos 20 kilómetros de la ocupación mapuche.

La anterior caravana del 29 de agosto pasado que se dirigía hacia el ACA de Mascardi, a metros de la toma, fue detenida por personal policial.

Gabriel Fuks, secretario de Articulación Federal del ministerio de Seguridad, señaló en diálogo con Clarín que los objetivos se centran en bajar los “niveles de agresión y violencia” en ambos sentidos.

“En la última marcha no hubo problemas. Las quejas o insultos contra mi persona para nosotros son un tema menor, acá lo importante es que fue pacífica y que en términos generales bajó el nivel de agresividad y el de violencia en este conflicto”, expresa Fuks.

“La denuncia por la anterior marcha no fue contra los participantes sino que fue debido a los mensajes, muchísimos, que había en las redes llamando a la violencia o a portar armas. Nosotros le dijimos a la Justicia: ojo con esto. Pero no denunciamos a los vecinos”, explica.

Al momento, la medida y la propuesta no se ha hecho explícita ni se ha comunicado de manera oficial. Sin embargo, la intención de los funcionarios es que los miembros de la mencionada comunidad mapuche puedan permanecer en el sector a cambio de que cesen los ataques.

En ese sentido, el rechazo frente a la iniciativa se ha hecho oír a través de las voces de algunos de sus pobladores. Luis Dates, propietario de la cabaña Los Radales, advirtió -en diálogo con El Cordillerano– que sienten un “desasosiego de que no vamos a tener ningún resultado positivo en nuestro reclamo. Creo que todos los organismos nacionales intervinientes en este conflicto van a ceder territorio a favor de este grupo de violentos”.

“Dijeron: ‘Estamos conversando, recogimos un petitorio y le vamos a hacer una contrapropuesta’. Aunque no nos especificaron a qué se referían, esa contrapropuesta seguramente es de tierras, y, probablemente, a las de Mascardi”, agregó Dates.

“Durante las reuniones surgieron cosas que nos llamaron la atención y que duran dos o tres segundos en un encuentro de dos horas y medias. Son cosas sueltas como la de los estudios antropológicos y el pedido de la gente, ellos dijeron así gente, para que los funcionarios se hagan los hisopados si quieren visitar la toma”, relata Diego Frutos, propietario de la cabaña La Candelaria en Mascardi. “Uno no sabe si están haciendo una broma o si hablan en serio”, agrega.

COMENTARIOS