Salud

Por qué puede cambiar el flujo vaginal y qué hacer al respecto

Qué indican los cambios en el olor y textura

lunes 19 de octubre de 2020 - 7:22 am

El flujo vaginal (también llamado moco cervical), es la secreción natural que tiene el cuerpo femenino procedente del cuello del útero y las paredes de la vagina que sirve para mantener esa zona limpia, húmeda y protegida de posibles infecciones. Es el antibiótico y el lubricante más natural del cuerpo.

Al igual que cambia la mujer, cambia el moco vaginal, por lo que es normal notar ciertas alteraciones de la microbiota vaginal en torno a factores como el color, espesor u olor a lo largo de los años y es importante saber entender qué quiere decir, porque es un reflejo de posibles problemas o enfermedades.

Si bien cada cuerpo reacciona de una forma diferente, lo habitual es que una mujer sana segregue flujo acuoso, ligeramente pegajoso y con un color transparente similar al de la clara de un huevo, aunque puede variar de manera natural dependiendo del momento del ciclo menstrual.

Es por ese motivo que esta secreción es fundamental para determinar cuáles son los días fértiles, puesto que su textura suele cambiar dependiendo del momento de ovulación: se vuelve más espeso y viscoso una vez pasado los primeros días después de la retirada de la menstruación, cuando la vagina está prácticamente seca y se torna húmedo, cremoso y resbaladizo cuando el cuerpo está preparado para concebir. Ésta, sin duda, es una de esas pistas que siguen las mujeres que buscan el embarazo.

El olor del moco cervical también forma parte de las muchas dudas que genera esta secreción. No existe un olor concreto del flujo, puesto que cada una tiene un olor corporal y depende del momento o la situación en la que se encuentre: habrá días en los que se sude más y, por lo tanto, olerás más fuerte (porque se está en pleno proceso de ovulación, por el ejercicio, porque mantener relaciones sexuales…) y otros en los que no se nota ningún tipo de aroma, que es entonces cuando se supone que la zona genital funciona correctamente.

No es normal que su olor sea tan intenso que sea como el del pescado rancio. En cualquier caso, pedir consejo a al médico o ginecólogo.

Una de las señales que puede dar tu cuerpo de cómo se encuentra es a través del flujo, ya que puede indicar que la flora vaginal se ha alterado y algo no está funcionando correctamente. Además de estas alteraciones de la textura y el color, pueden darse las circunstancias de que la zona íntima esté más húmeda de lo normal, se tenga la sensación de picazón y el moco sea más abundante.

Uno de los motivos más frecuentes por los que se deja de segregar un flujo normal es la toma de antibióticos, ya que acaban con bacterias negativas que producen infecciones en otras partes del cuerpo, pero en ese proceso de eliminación también puede afectar a la presencia de otras que son beneficiosas para el organismo, como es el caso de los lactobacilos, bacterias que se encargan de mantener el equilibrio del pH vaginal y protegen el área genital de otras infecciones.

Para contrarrestarlo, el médico puede proponer tomar probióticos, que contribuyen a mantener la cantidad óptima de bacterias que necesitamos para estar saludables, detalla el portal En Femenino.

No obstante, existen muchas situaciones que pueden causar una secreción vaginal anormal cuando la flora vaginal sufre desequilibrios a lo largo de los años y se deben, principalmente, a Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y las relacionadas con infecciones vaginales. En cualquier caso, contactar con un especialista antes de mantener sexo para prevenir una nueva transmisión.

La candidiasis o también denominada vulvovaginitis por cándida debe su nombre a un hongo que dispara el exceso de flujo, que se torna blanco y abundante (cuando la inflamación de la membrana mucosa uterina puede causar una secreción genital blanquecina). Además, produce irritación o prurito vulvar, eritemas en el área genital e, incluso, dispareunias o inflamaciones en la vagina que hacen del coito un acto sexual muy doloroso.

Por otra parte, la vaginitis por tricotas o tricomoniasis, al igual que la candidiasis, tiene síntomas muy parecidos a ésta: irritación en la zona de la vulva, sensación de picazón, dolor al orinar o flujo espeso y de color amarillento o verdoso con olor fuerte, entre otras. La única forma de prevenir esta infección, que es la más frecuente, es manteniendo sexo con preservativo.

Por último, la vaginosis bacteriana no está incluida en la lista de ETS, pero sí se puede contagiar si se mantienen relaciones sexuales con una nueva pareja, de modo que puede aumentar el riesgo de contagio debido a que puede alterar el pH natural. Sus manifestaciones son similares a los anteriores, aunque en muchas ocasiones quien la tiene no lo sabe porque no presenta síntomas. Generalmente, en estos casos el flujo se vuelve espumoso, blanquecino o grisáceo y suele oler con mayor intensidad después del sexo.

El médico podrá recomendar comprimidos tomar vía oral o bien por ovulos vaginales, que son efectivos y fáciles de colocar. Se puede combinar con cremas especiales para la zona íntima para aliviar picores y malestar.

Hay muchos hábitos mediante los cuales podemos frenar las transformaciones del flujo vaginal. Uno es la higiene, fundamental para mantener equilibrado el pH de la piel y las bacterias “buenas” de la vagina. Es esencial que siempre que te limpies lo hagas de adelante hacia atrás, con el fin de que no exista riesgo de pasar las bacterias presentes en la zona del ano hacia la vagina. Lo ideal es que en las partes íntimas uses jabón suave sin olor, aunque muchos expertos en ginecología llegan a admitir que lo mejor es lavarlo con agua únicamente.

Esta higiene es esencial durante el ciclo menstrual, cuando muchas pecan de exceso de limpieza, que a la vez provoca la eliminación de las bacterias que protegen la zona de hongos e infecciones como la candidiasis debido a la sensibilidad de la vagina. Por el contrario, durante el sexo, es mejor optar por lubricantes sin aroma y sin sabor con el fin de que no se alteren los componentes de la flora vaginal, así como usar preservativo

Por último, la ropa húmeda es una fuente de proliferación de hongos y bacterias que pueden afectar el moco cervical y volverlo anormal. Lo ideal es que esa zona siempre esté seca para evitar molestias y alguna que otra irritación innecesaria. Preferir bombachas de algodón y a poder ser blancas, ya que de este modo los tintes no pueden dañar el pH de tu vagina y esos tejidos permiten la transpiración. En lo posible, cómodas y holgadas.

Fuente: En Femenino

COMENTARIOS