Opinión

Volatilidad y yuanización: ¿cuánto durará el plan?

Guillermo Laborda

Periodista. Máster en Economia, investigador UCEMA y Lic. en Adm. de Empresas

La "tablita" de Guzmán-Pesce, de autorizar subas diarias de siete centavos en el tipo de cambio oficial se abandonó bruscamente

lunes 5 de octubre de 2020 - 11:20 am

Columna publicada originalmente en El Cronista

A partir del lunes (por hoy) le vamos a imprimir volatilidad al tipo de cambio”, amenazaron el viernes desde el BCRA. Fue al término de otra jornada en la que se sacrificaron u$s 160 millones para que el dólar no se escape.

Con el stock de reservas internacionales en constante descenso, ¿suena creíble la amenaza de “volatilidad”? Y de ser aplicada, ¿por cuánto tiempo es posible que puedan mantener esa “volatilidad”? Cuando se habla de imprimirle vértigo a la cotización del dólar, en el BCRA tienden a creer que las subas y bajas en la cotización pueden amedrentar a los compradores. Que el temor a perder dinero, con la baja circunstancial de cotización, hará caerla demanda de dólares. No es la primera vez que en Reconquista 266 alguien sostiene esa teoría sin mirar otros factores determinantes detrás de la presión cambiaria.

La “tablita” de Guzmán-Pesce, de autorizar subas diarias de siete centavos en el tipo de cambio oficial se abandonó bruscamente. Al ampliar el cepo y restringir aún más el acceso a los u$s 200 para ahorristas, el mensaje enviado al mercado fue: “Nos estamos quedando sin reservas”. Lo mismo con los anuncios del ministro de Economía del jueves pasado, con la mini reducción de retenciones a exportadores.

Sin cambios en la mega emisión de pesos 2020-2021, la intención de escapar a la moneda argentina se mantiene inalterable. Las últimas medidas no hicieron más que confirmarla sensación de que “el que escapa al peso, gana”. Los concesionarios no venden autos hoy, sino que venden dólares disfrazados de vehículos.

Las casas de electrodomésticos, lo mismo. El argentino es muy veloz al olfatear crisis en las balanzas de pagos. Eso provoca que haya un espejismo de reactivación en esos sectores pero la realidad es que, detrás del aumento en las ventas, se ubica el escape del peso. Aun así la caída en las ventas en los últimos cinco años es dramática. De
15 millones de celulares por año en 2015, en 2020 se venderán menos de siete millones. De cuatro millones de televisores, se pasó a menos de dos millones.

Las restricciones de dólares del BCRA para importaciones están determinadas hoy porsi se trata de comprar insumos o bienes de consumo. Para estos últimos, el infierno. Para los primeros, desde el Banco Central se está trabajando aceleradamente en la activación del swap con China.

Miguel Pesce viene hablando diariamente con empresarios argentinos para denir el esquema comercial del yuan: la intención es que importadores argentinos, en lugar de girar dólares a su contraparte en China, usen a la moneda oriental. El ahorro de costos para ambos, importador argentino, exportador chino, es la diferencia entre el precio comprador y vendedor del dólar contra el yuan.

El gobierno chino, en paralelo, festejaría el reemplazo parcial de la moneda norteamericana en el comercio bilateral. El BCRA se ahorraría dólares en sangría al ofrecer yuanes provenientes del Banco del Pueblo de China. Entre los anuncios del jueves pasado, se destacó una inconsistencia (entre varias): por un lado se tendió a habilitar los mercados a futuro del yuan en el Rofex y el MAE y, por el otro, el BCRA negaba la activación del swap con el gobierno chino. No cierra.

El pedido de habilitarlos mercados a futuros lo hicieron las empresas ante la necesidad de cobertura tras el pedido del BCRA de utilizar yenes en las importaciones desde China. Y esos yenes vendrían del swap con China a activarse. Los sectores contactados desde el BCRA para la “yuanización” del comercio bilateral fueron automotrices, electrónicos, infraestructura.

En paralelo, se activó una campaña para generar confianza con empresarios en la que el titular de la UIA, Miguel Acevedo, actúa como el “PR” o el “RR.PP.” del presidente Fernández. Por ello, la convocatoria oficial a accionistas de grandes empresas a Olivos desde hace 10 días. El problema para esa acción diplomática con empresarios es el impuesto a los altos patrimonios perpetrado por Máximo Kirchner y Carlos Heller: para alegría de Luis Lacalle Pou, muchos de ellos se hallan en Montevideo o Punta del Este.

El ministro Guzmán, siguiendo ese plan oficial de seducción, mantuvo un “Zoom” con ejecutivos de fondos de inversión norteamericanos que participaron del canje: estuvo organizado por el HSBC el viernes pasado y la pobre performance de los nuevos bonos argentinos no creaba un clima positivo para el encuentro. El discípulo de Joseph Stiglitz repitió las bondades del presupuesto 2021 y la estabilidad del tipo de cambio con el “plan volatilidad”.

Una hora y media de intercambio de opiniones con preguntas sin respuestas para Guzmán: ¿Por qué los bonos de Ecuador rinden menos que los de Argentina luego que los dos países hicieran la reestructuración de su deuda? ¿Por qué Ecuador cierra rápido, en tres meses, un acuerdo con el FMI y la Argentina apunta a marzo de 2021?

Comenzó octubre con nuevos desafíos para el BCRA. En las próximas horas habrá un caso testigo con el abastecimiento o no de dólares al Banco Hipotecario para que pueda hacer frente a un vencimiento de deuda. Detrás de esa entidad siguen varias empresas argentinas que cometieron lo que para Guzmán es un pecado mortal: endeudarse en dólares.

Pero curiosamente el ministro de Economía mañana emitirá deuda que pagará intereses y capital, en pesos, pero según la evolución del tipo de cambio oficial. La pesificación de la economía pareciera que no rige para el área de Finanzas. ¿O será el temor a convalidar tasas siderales en pesos por la nueva deuda? Muchos de los que compren ese instrumento son aquellos cautivos, como compañías de seguros, fondos de inversión en pesos y desde ya organismos oficiales.

Detrás del escape del peso están los números presentados por el gobierno en el Presupuesto 2021. La vicejefe de Gabinete Cecilia Todesca confesó que el 60% del rojo fiscal primario del año próximo se financiaría con emisión de pesos desde el BCRA. Si el déficit total es de 6% del PBI, se emitirán 3,6% del PBI para financiar al Tesoro. Escalofriante. El otro 40% del financiamiento 2021 será con títulos de deuda en pesos, anticipando un importante festival de bonos. Por ello ayer circulaba la humorada en redes: “el almacén chino ahora me está dando el vuelto en pesos y se guarda los caramelos”.

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