Psicología

¿Ansiedad social o timidez? Así pueden diferenciarse

Cuáles son los signos característicos del trastorno de ansiedad

viernes 16 de octubre de 2020 - 7:13 am

El trastorno de ansiedad tiene algunas variantes, y una de ellas es la denominada ansiedad social, también conocida como fobia social. Identificar esta afección no siempre es fácil.

Se trata de un padecimiento crónico de salud mental que ocasiona miedo, estrés e incertidumbre al tener contacto social, a tal grado que puede afectar la rutina diaria y perjudicar el desempeño en el trabajo, la escuela y las relaciones personales.

La fobia social va más allá de la timidez, la introversión o la incomodidad ante situaciones sociales, aunque sí pueden ser los primeros síntomas en aparecer. Quienes viven con ansiedad social se sienten constantemente preocupados por mantener contacto con otras personas, al grado de hacer todo lo posible para evitar cualquier tipo de interacción social.

Los signos del trastorno de ansiedad suelen ser persistentes e impiden que lleve su vida con normalidad. Estos son los más característicos:

– Temor a situaciones donde se pueda ser juzgado.

– Temor intenso de interactuar o hablar con extraños.

– Tener ansiedad en los momentos previos a enfrentar una situación o actividad que provoque miedo.

– Evitar situaciones donde se pueda ser el centro de atención.

– Temor a tener síntomas físicos que puedan causar incomodidad, como sonrojarse, sudar, temblar o que tiemble la voz.

– Angustia por sentirse humillado o avergonzado.

– Analizar las fallas y errores que se pudieron tener después de una interacción social.

– Dejar de hacer algunas actividades o dejar de hablar con ciertas personas a causa de la ansiedad.

Los niños también pueden tener fobia social, y tienden a exteriorizar su ansiedad a través del llanto, berrinches, aferrarse a los padres o negarse a hablar en situaciones sociales.

Además, es posible que en adultos e infantes se manifiesten síntomas físicos que pueden estar acompañados de las emociones mencionadas anteriormente, entre ellos puede haber:

– Rubor en el rostro.

– Sudoración.

– Incremento de la frecuencia cardíaca.

– Malestar estomacal o náuseas.

– Mareo o aturdimiento.

– Dificultad para respirar.

– Tensión muscular.

A la vez, es posible que se le dificulte realizar actividades cotidianas como hacer contacto visual, entablar conversaciones con extraños, asistir a fiestas, comer frente a los demás, enfrentar a alguien, tener citas e incluso ir al trabajo o a la escuela.

El trastorno puede originarse por cuestiones hereditarias, una alteración de la estructura del cerebro (un núcleo amigdalino hiperactivo) o puede surgir después de un evento incómodo o traumático. Debe tratarse para que no tenga otros efectos en la salud emocional, como baja autoestima, aislamiento, abuso de sustancias nocivas e intentos de suicidio. Se puede probar con la terapia psicológica o psiquiátrica, o medicamentos recetados para aliviar los síntomas persistentes.

Fuente: Vix

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