Psicología

Cinco motivos por los que las reuniones por Zoom pueden ser estresantes

Qué diferencia psicológica y mentalmente una reunión virtual de una presencial

martes 13 de octubre de 2020 - 7:03 am

Para muchos el tener que usar plataformas virtuales como Zoom puede resultar agotador. Sienten que tiene que hacer más esfuerzo emocional para parecer interesada y, en ausencia de otras claves no verbales, la intensa concentración en las palabras y contacto visual sostenido es cansador.

En cambio, las reuniones en persona tratan de intercambiar conocimiento y son rituales importantes en la oficina, los cuales reconfortan, tranquilizan, y son esenciales en los edificios para mantener la interacción. También son mecanismos importantes para la comunicación de actitudes y sentimientos entre socios empresariales y colegas.

El cerebro solo puede hacer pocas cosas a la vez de forma consciente, porque tenemos una memoria funcional limitada. En contraste, podemos procesar mucha más información de forma inconsciente, como lo hacemos con el lenguaje corporal.

Las reuniones online incrementan la carga cognitiva debido a que varias de sus características ocupan gran parte de la capacidad consciente. A continuación, algunos motivos por los cuales pueden ser desgastantes.

1- Lenguaje no verbal. Nos perdemos mucho de la comunicación no verbal. Los sentimientos y actitudes se transmiten en gran parte con señales no verbales como expresiones faciales, el tono y registro de la voz, gestos, postura y la distancia entre los comunicadores.

En las reuniones en persona, el lenguaje no verbal nos aporta muchas pistas, procesamos estas señales en gran parte de forma automática y al mismo tiempo podemos oír a la persona que habla. Pero en una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales. Poner más atención en esto consume mucha energía.

Nuestras mentes están juntas cuando nuestros cuerpos sienten que no lo están. Esta disonancia, que hace que la gente tenga sentimientos conflictivos.

2. Espacio de trabajo. ¿Y si los niños se meten en la reunión? Nos sentimos ansiosos sobre nuestro espacio de trabajo remoto y controlamos eventos que podrían hacernos quedar mal ante nuestros colegas.

El ambiente físico actúa como un andamio cognitivo. Atribuimos ciertos significados a las salas de reunión y estas sutilezas cambian nuestra conducta.

3. Conversaciones de pasillo. No hay cómo ponerse al día con las conversaciones de pasillo. En persona, a menudo nos encontramos con gente camino a una reunión y nos ponemos al día, o discutimos nuestras opiniones antes de comenzar. Vamos por café, y el simple acto de caminar hacia una sala diferente nos motiva.

En la casa, quizás estamos trabajando en una tarea y después entramos a Zoom, a menudo sin tomar un descanso. Además, se sabe que caminar mejora la creatividad.

4. Mirar nuestra propia cara es estresante. El énfasis que se pone en las señales faciales y la capacidad de verse a uno mismo pueden actuar como factores estresantes. Ver nuestras expresiones faciales negativas (como enojo y disgusto) puede llevar a emociones más intensas que cuando vemos expresiones faciales similares en los demás. Ver nuestros propios gestos puede distraernos del tema central de la reunión

5. Silencios. El silencio en las conversaciones de la vida real es importante y crea un ritmo natural. Pero en video, el silencio te provoca ansia por la tecnología. Incluso un retraso de 1,2 segundos en la respuesta online, puede hacer que la gente perciba a la persona que habla como menos amistosa o enfocada.

Además, la frustración con las personas que abren y cierran su micrófono, el retraso de las conexiones y el ruido de fondo significan que la reunión rara vez fluye sin contratiempos.

Fuente: Buena vibra

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