Opinión

El golpe de mercado es la emisión

Guillermo Laborda

Periodista. Máster en Economia, investigador UCEMA y Lic. en Adm. de Empresas

En lo que va del año la base monetaria ya se expandió más de un 70 por ciento. El super cepo y el temor por los encajes en dólares alimentan la corrida

martes 29 de septiembre de 2020 - 4:26 pm

Columna publicada originalmente en La Política Online

 

El equipo económico no tiene respiro, y cuenta con poco oxígeno. Ingenuamente gatillaron una corrida de los depósitos en dólares en bancos. La compra de los u$s 200 se trabó la semana pasada, pero con ello también la transferencia de dólares entre cuentas, lo que alimentó las versiones y temores de ahorristas. El no poder acceder libremente a los dólares enerva al hipersensible ahorrista argentino, ya cubierto de cicatrices financieras desde el “rodrigazo” de 1975 y luego las híper, defaults, corralitos, corralones, pesificaciones.

La credibilidad de los funcionarios cayó a la planta baja o subsuelo. Las filtraciones son demasiadas hoy. ¿Quién sale a vender dólares al tipo de cambio oficial? ¿Cómo se contiene la demanda de dólares al cambio oficial cuando se trata de importaciones esenciales, como medicamentos? ¿Cómo se sube la tasa de interés en pesos sin al mismo tiempo acelerar la bola de nieve de las Leliq? ¿Cómo se reemplaza los $20.000 millones mensuales que se recaudaba del impuesto a la compra de dólares? ¿Cómo se hace para licuar el gasto público y equilibrar las cuentas cuando jubilaciones ya están en niveles mínimos? ¿Cómo se evita llegar a una inflación nuevamente de más del 40% en 2021? ¿Cómo se recupera la credibilidad para calmar a los ahorristas?

Como siempre sucede en la Argentina cuando surgen presiones cambiarias, el gobierno suele culpar a monopolios, exportadores, especuladores o “golpes de mercado”. Ya se vieron en funcionarios declaraciones en ese sentido ante las nuevas restricciones y en la prensa kirchnerista. Gran parte de los “especuladores” eran los amantes del “puré”, buena parte de los casi 5 millones de personas que en septiembre compraron los u$s 200 antes de las restricciones impuestas por el BCRA. Sólo en dos meses, el gobierno obsequió u$s 2.000 millones de reservas. Martín Guzmán, con su demora en cerrar el canje de la deuda, había efectuado obsequios de igual cuantía con las reservas del BCRA.

Ahora, a menos de un mes de haber reestructurado la deuda, los nuevos bonos argentinos cotizan con una alta probabilidad de default para el 2024 y 2025. De nuevo la Argentina vuelve al casillero de salida. Se impulsa a las empresas a entrar en default también, con las trabas anunciadas la semana pasada para que puedan pagar los próximos vencimientos de su deuda. La lógica de toda reestructuración de deuda es que el país y provincias vuelvan a tener financiamiento y que las empresas sigan el mismo camino. Todo al revés y en un mundo de tasas cercanas al 0%. Las reservas llegaron a un mínimo y se acabaron los obsequios.

¿Qué puede pasar de ahora en más tras el cepo total que puso en práctica el BCRA? Los problemas de fondo siguen existiendo. Quien efectuó un plazo fijo en pesos a principios de año le ganó por dos puntos a la inflación acumulada hasta fines de agosto, pero perdió el 31% de su capital en dólares. El que apuesta al dólar, gana y, sin cambios de fondo en la política económica, seguirá ganando.

En 12 meses la base monetaria creció 73% a casi 2,3 billones de pesos. La bola de nieve de Leliq en 12 meses pasó de $1,1 billones a $1,84 billones. La Casa de la Moneda es el origen del “golpe de mercado”: entre Adelantos Transitorios y Transferencia de Utilidades, se emitieron y giran al Tesoro en lo que va del año 1,57 billones de pesos. El golpe contra el gobierno lo da la Casa de la Moneda. Y en el Presupuesto 2021 se contempla que la Casa de la Moneda seguirá con su golpismo, emitiendo 1,2 billones de pesos como mínimo.

En algún momento, en las próximas semanas o días, si no se logra revertir la alta incertidumbre reinante, el gobierno deberá optar en seguir apropiándose de recursos, quemando activos o se rendirá y devaluará el peso (el tipo de cambio oficial).

El swap de China no es alternativa dada la reticencia oriental. La posibilidad de apropiarse los encajes de los depósitos en dólares es lo que motoriza la corrida. Hubo personas que pagaron 7% de comisión con tal de girar los dólares de Buenos Aires a Nueva York. Es el triple del impuesto a los Bienes Personales pero, claro, existe el temor a perder el 100%. Suena irracional que, entre una apropiación de los encajes y una devaluación, el gobierno elija la primera. No sólo por las implicancias económicas sino por las implicancias políticas, judiciales, penales, de una medida de esa naturaleza. Volvemos a lo planteado en esta columna el 26 de junio pasado: ¿hasta cuándo resiste el gobierno una devaluación? Desde entonces, las reservas se desmoronaron y aumentaron los pesos en circulación. También la velocidad de circulación. Lo que antes se estimaba para fin de año, ahora se acortó. Dependerá como siempre de los pasos que adopte Alberto Fernández, Cristina Kirchner y la velocidad de reacción ante una situación que dista mucho de ser la que ellos mismos ven. El golpista está adentro, en la avenida Antártida Argentina 2085.

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