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Notas de Opinión

Los efectos políticos de la pospandemia

Algunos investigadores creen que amplios sectores de clase media de la Argentina, Brasil, Colombia y México podrían caer en la pobreza. En nuestro país, aún no hay un plan económico proestabilidad y crecimiento

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

La pandemia por Covid-19 aún no se ha superado; pero, a diferencia de lo que ocurría meses atrás, ya se vislumbra un horizonte de salida más claro y esperanzador. Los distintos proyectos de vacunas avanzan a paso firme, a punto tal que el presidente Trump pretende comenzar su distribución en octubre (antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre).

Aunque Trump no logre su objetivo, a esta altura parece ser un hecho que más tarde o más temprano el mundo tendrá una vacuna efectiva para el virus. “La ciencia vendrá a nuestro rescate”, tal como sostenía el doctor Anthony Fauci en julio, cuando las investigaciones estaban en sus fases iniciales. Por eso, distintas organizaciones, think tanks y grupos de intelectuales han comenzado a pensar en el día después.

Es un momento de proliferación de trabajos académicos que analizan, muchas veces desde un enfoque interdisciplinario, los efectos que la pandemia dejará en el mundo. En este contexto, si bien el sistema internacional es interdependiente, resulta particularmente relevante revisar aquellos en donde se examinan las consecuencias particulares sobre América Latina: una región de ingresos bajos y medios, con serias deficiencias estructurales y que ha sido especialmente afectada no solo por el virus sino, en muchos casos, por las restricciones de circulación impuestas para contenerlo.

Un trabajo de Nora Lustig, Guido Neidhöfer y Mariano Tommasi (miembros del grupo de expertos “La economía de la pandemia y protección social en América Latina” promovido por el PNUD) advierte, a partir de la implementación de sofisticados modelos matemáticos, que las consecuencias adversas sobre el nivel de ingreso se verán reflejadas principalmente sobre los deciles medios de la población. Analizan la situación de la Argentina, Brasil, Colombia y México, en donde amplios sectores de clase media podrían caer en la pobreza. En dicho trabajo, se demuestra que el aumento de la asistencia social (tal como ocurrió en Brasil y Argentina) logra compensar solamente en parte este efecto. Además, en las cuatro naciones aumentaría aún más la desigualdad, medida a través del coeficiente de Gini.

De confirmarse estas hipótesis, y teniendo en cuenta el calendario electoral, un mayor empobrecimiento de la clase media podría tener en la Argentina un impacto político muy significativo de cara a los comicios legislativos del próximo año e incluso del 2023, puesto que no queda en absoluto claro cuánto tiempo será necesario para recuperar el terreno perdido, dado que el gobierno, al menos hasta ahora, sigue sin elaborar un plan económico proestabilidad y crecimiento.

Tradicionalmente, la base de sustentación del Kirchnerismo no han sido los sectores medios, caracterizados en su gran mayoría por su independencia/autonomía respecto de partidos o ideologías, o por votar opciones no peronistas. Por ejemplo, en la elección de 2019, abrumados por la crisis económica y tras el fracaso del gobierno de Mauricio Macri, un amplio segmento de clase media le otorgó a Alberto Fernández un voto de confianza. Dicho apoyo venía acompañado por el mandato de resolver la crisis y recomponer el nivel de ingreso. Para un grupo más reducido, en particular para los votantes del Frente Renovador, significaba la posibilidad de erigir a un gobierno peronista de características moderadas, que se alejase de la radicalización kirchnerista del pasado. El paso a un costado de Cristina Kirchner, la figura de Alberto Fernández encabezando la fórmula y la incorporación de Sergio Massa a la coalición supuestamente garantizarían un gobierno pragmático y abierto al diálogo con la oposición por parte del Frente de Todos.

El proceso de radicalización que viene experimentando la administración de Alberto Fernández podría terminar por desencantar a esa porción del electorado moderado que, a la hora de emitir su voto en 2019, no creía estar optando por lo que terminó siendo el cuarto gobierno kirchnerista, en el que se impone la agenda (los qué y los cómo) de Cristina Kirchner y las directrices fundamentales de su dogmatismo.

Sin embargo, la competitividad electoral del Frente de Todos se podría ver aún más dañada por los efectos adversos que la pandemia de Covid-19 tuvo y seguirá teniendo en términos más generales sobre los sectores medios. Aquellos que eligieron al presidente Fernández para que sacase a la Argentina de la crisis, independientemente de las circunstancias, han sufrido en carne propia los resultados inversos: un fuerte aumento del desempleo y una mayor pérdida del poder de compra de los salarios. Tras la pandemia, un amplio segmento de la población, que hasta hace unos meses podría considerarse de clase media o media-baja, no cubrirá el nivel de ingresos mínimo y caerá por debajo de la línea de pobreza. Esto podría llevarlos a un sentimiento de profunda decepción, de aspiraciones incumplidas, optando por otras fuerzas políticas en 2021.

En la Argentina, las preferencias de los sectores medios independientes suelen definir la elección, sobre todo teniendo en cuenta que siguen existiendo dos grandes coaliciones que, al menos hasta ahora, parecen mantener la unidad a pesar de las respectivas tensiones internas. Por eso, la eventual perdida de apoyo en dicho segmento brinda mayores posibilidades a la oposición, siempre y cuando sea capaz de capitalizar ese descontento y ofrecer un horizonte de soluciones prácticas, borrando la memoria o al menos mitigando el efecto del duro final del gobierno de Mauricio Macri. Si por el contrario ese esfuerzo no es efectivo, mucho más si se fragmenta la oposición, a pesar de que el Frente de Todos puede perder votos, el caudal electoral puede ser suficiente como para seguir siendo la primera minoría y obtener un triunfo que ratifique el actual balance de poder.

Al margen de los efectos adversos generalizados sobre el mercado de trabajo que la pandemia y las cuarentenas ya provocan en toda la región, la ineficacia del gobierno argentino en materia económica puede generar no sólo un aumento del desempleo mayor que el promedio, sino además que se sostenga por más tiempo. En este sentido, decisiones que intoxican el clima de negocios y precipitan la desinversión privada (como el intento de expropiación de Vicentin, la intervención sobre las telecomunicaciones, las mayores restricciones sobre el mercado cambiario, el impuesto a la riqueza y, en general, los cambios constantes en las reglas de juego) pueden satisfacer hoy a su electorado más duro, pero a la larga producirán una pérdida de apoyo adicional en el votante independiente. Quien aumenta las chances de la oposición es el propio gobierno, que con su agenda de radicalización y su gestión poco eficaz aleja a los sectores del electorado que debería intentar contener.

Notas de Opinión

Cómo se gestó la renuncia de Martín Guzmán

El ministro de Economía anunció su salida a través de su cuenta de Twitter, cuando Cristina Kirchner encabezaba un acto en Ensenada.

Totalmente sorpresiva la renuncia de Martín Guzmán porque no pensaba hacerlo, por lo menos, hasta mañana porque tenía previsto viajar a Francia el martes próximo y tenía todo preparado para ese viaje. En consecuencia, estuvo trabajando hasta ayer a la noche.

Por esta razón, la renuncia está precipitada. Y como dice el texto: “Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana”.

El ministro hasta el día de ayer, por lo menos, no pensaba renunciar y por eso es inesperada en este contexto. Por supuesto que hace bastante tiempo que se viene hablando de la renuncia de Guzmán y estaba pedida por Cristina Kirchner hace bastante tiempo.

Sabemos que la propia vicepresidenta, en los últimos contactos que tuvo con Carlos Malconian, manifestó que con la renuncia de Matías Kulfas no alcanzaba y que tenía que haber una renovación total del equipo económico. Cristina venía presionando por esta salida hace bastante tiempo.

También se sabía que los resultados de la política económica no fueron los deseados con inflación y dólar alto en los últimos tiempos. Todo un marco para la salida del ministro de Economía.

Pero Alberto Fernández el miércoles a la noche hizo declaraciones haciendo una ratificación muy fuerte de Guzmán. Es decir, que la decisión de salir del Gobierno se estaba madurando, pero se precipitó en las últimas 12 horas, entre la tarde de ayer y el mediodía de hoy.

Una de las cuestiones que pudo haber precipitado la salida de Guzmán es que le había pedido al Presidente el desplazamiento de los funcionarios del área energética que dependen de la vicepresidenta. Y aparentemente, Fernández no habría aceptado. Así que puede haber sido uno de los motivos que precipitaron su salida. Es lo que se está especulando ahora.

También se está evaluando en la Quinta de Olivos su reemplazante. A lo largo de este tiempo se especularon muchos nombres. Pero los que se manejan en este momento son: la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca, y los economistas, Marcos Lavagna y Emmanuel Álvarez Agis.

En este momento, Guzmán se encuentra en el ministerio de Economía con todo su equipo y podemos confirmar que van a renunciar todos: el secretario de Hacienda, el secretario de Finanzas y el resto de los funcionarios que Guzmán había colocado en distintos puntos de la administración pública.

 

Columna publicada originalmente en TN.

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Notas de Opinión

La Cámpora amenaza y Alberto Fernández dicta una clase escolar de peronismo

El Presidente se puso a explicar en la CGT quién fue Perón y esquivó una respuesta directa a Cristina. El camporismo había dicho que se acabó la moderación. ¿Y qué viene?

El Cuervo Larroque, que es La Cámpora y es Cristina, porque piensa como ella o dice cosas que son las que ella piensa, corrió al Presidente de la primera línea de los memes con su casi insuperable “la economía crece mucho”. Fernández es así. Tiene un impulso incontenible a sacar conclusiones sin datos o sin datos suficientes. Pero igual hay que animarse a decir que el país sufre una crisis de crecimiento.

¿Y qué dijo Larroque? Que se acabó “la fase de la moderación”. Se supone que lo dijo por Fernández. La Cámpora y el cristinismo han tenido que soportar la etapa de la moderación. No tenían más remedio. Pero advierten: ya no más. Dicen: gobernar es enfrentar el poder económico y Cristina es la única que puede hacerlo.

De paso, cargan de nuevo contra el presidente que no llama ni se sienta con la vice, que en cambio va y llama y se sienta con Melconian, que también dice que Guzmán no va más. Después hay quienes tienen la esperanza, o sólo la declaran, de que la política tiene posibilidades de ponerse de acuerdo.

El miércoles Fernández ve en la tapa de Página 12 la internación de Milagro Sala y suspende todo para ir a verla. Al volver, pasa por C5N y denuncia como si nada que “nos quieren dar un golpe de mercado”. No explica cómo es que entran juntos un golpe del mercado, que se supone una medida defensiva del sector financiero, con una crisis de crecimiento. Es una explicación de alguien que no puede explicar. Lo culpa a Macri, por supuesto aunque si hay algo que pone nervioso a todo el mundo, y no sólo a los mercados, son amenazas como la de Larroque. O que el gobierno sean dos gobiernos y que una parte sacuda cada vez más fuerte al árbol para que Guzman se caiga.

Había empezado mal Fernández esa entrevista por televisión. No bien llegó al estudio, le dice a una de las periodistas:

-Puedo tutearte? Porque tratarte de usted no me sale. Te conozco hace muchos años, los conozco a todos hace muchos años, no se sientan ofendidos si los tuteo.

-No, por favor.

Y dirigiéndose a otra periodista:

-Hola, Nora. No te había visto. ¿Cómo andás?

-Irina, me llamo Irina.

-Irina, perdón, Irina. Nora es la socia, perdón. Este… claro, claro, claro. Este… te decía. Eh …. ¿qué te decía?

Alberto Fernández el miércoles por la noche en los estudios de C5N. Allí recogió el discurso del golpe de mercado.

Fernández está en problemas y apareció Scioli, ahora flamante ministro, para decir que estamos en “una etapa de reindustrialización fenomenal”. Scioli y Fernández comparten esa rarísima versión de la economía que el riesgo país, por hablar sólo de un dato nada más, se empeña en deshacer. El 1° de junio: 1. 914 puntos. 30 de junio: 2.428 puntos. Habría que considerarlo un éxito como el inmoderado dólar que también crece a destajo. Dólar blue 1° de junio, vendedor: $ 206. El 30 de junio: $ 239. Otro éxito: depreciación de apenas $ 33, sólo un 16%. Pesce, el jefe del Central, desenterado de que “la economía tiene una crisis de crecimiento” ,va y pone cepo sobre cepo para evitar “una devaluación brusca”. ¿Un 16% en un mes no será brusco?

También apareció el canciller Cafiero, esforzándose por quedar bien con Fernández y declarar que “lo paró en seco” a Boris Johnson. Fue al revés: Johnson lo paró en seco a Fernández al recordarle que la guerra de Malvinas “terminó hace 40 años”. Fernández improvisó un reclamo de soberanía en un pasillo. Está claro que Malvinas no es un tema para improvisar y que Cafiero, queriendo ayudar, la embarró un poco más.

Gobierno y cristinismo arman una frívola comedia de actos y contraactos, como los homenajes a Perón. Para refutar a Cristina, Fernández en la CGT se puso en exegeta de Perón, como si fuera peronista de la primera hora. Se inventó una vida que no tuvo y dictó una clase escolar de peronismo. Lamentable. El presidente y la vice hace largos dos años y medio que están en el gobierno. Ahora hablará Cristina: el contrapunto continuará. Pero va quedando para entrecasa, sólo para peronistas. Fernández podrá irse pensando en que tendrá su busto en La Rosada y sintiendo que se dio el gran gusto. Muchos de quienes creyeron en él sentirán una enorme desilusión.

 

Columna publicada originalmente en Clarín.

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Notas de Opinión

Dólar vs inflación desde que asumió Alberto Fernández

El dólar salió volando y superó los $250, medido a través del Contado con Liquidación. ¿Cómo viene el dólar vs. la inflación? ¿Qué medidas tomó el Banco Central? ¿A dónde puede llegar? Quedate hasta el final que te cuento todo.

Las últimas semanas fueron muy conflictivas en lo económico. Frente a esto, el gobierno no tuvo otra alternativa que apretar aún más el cepo. Algo interesante para destacar es que el dólar sigue atrasado si uno lo comparara con la evolución de la base monetaria.

A pesar de la suba reciente, ¿el dólar le viene ganando a la inflación en este año? Por el momento no, aunque todo parece que ocurrirá pronto.

Desde que asumió Alberto Fernández, ¿cómo fue esa carrera entre el dólar “libre” y la inflación?
Si analizamos el acumulado desde que asumió Alberto Fernández, el dólar subió aproximadamente un 240%. En cambio, la inflación totalizó un 178%, teniendo en cuenta la estimación de junio.

En este gráfico se puede observar claramente la dinámica del 2022. La distancia entre ambos se fue acortando en la medida en que el dólar iba cayendo y la inflación se aceleraba. Sin embargo, en las últimas semanas se puede ver cómo la línea verde (dólar) tomó impulso y sacó ventaja nuevamente.

Medidas del Banco Central

Ante la imposibilidad de engrosar las reservas internacionales y en el marco de altos costos de importación de energía, el BCRA no tuvo otro remedio que tomar medidas drásticas. Como es costumbre, se sumaron nuevas restricciones y prohibiciones.

Básicamente, el objetivo es que las empresas financien sus importaciones con dólares propios, de manera de “cuidar” los pocos dólares que tiene el país. Se busca evitar que las empresas importen de manera especulativa, aprovechando el valor del dólar oficial, que vale menos de la mitad que los dólares “libres”.

Se trata de un nuevo cepo, medida venerada por el oficialismo. Obviamente, tuvo consecuencias inmediatas: como prácticamente nadie pudo acceder al dólar oficial para importar, el BCRA pudo acumular más reservas. Compró USD 150M el martes 28 y USD 580M el miércoles 29, lo que implica un récord desde 2016.

¿Es para festejar? Claramente no, ya que aplicaron un “torniquete”, en el que casi nadie puede acceder al dólar oficial. Pan para hoy, hambre para mañana. Sin duda, este nuevo cepo tendrá consecuencias negativas en lo económico, más allá de que, en lo inmediato, el BCRA pueda recomponer sus reservas.

¿Qué sucedió en los mercados libres, luego de esta medida? El riesgo país marcó un nuevo récord y el precio del dólar se disparó.

¿Puede calmarse el dólar? Es una posibilidad, claro está. Podría tomarse una pausa en el corto plazo, pero luego seguirá subiendo. Tan solo basta con ver las cifras de inflación y emisión.

Vale remarcar el siguiente dato: en junio el BCRA emitió $825.000M, lo que implica mayor inflación futura y dólar al alza asegurado. Además, el stock de pasivos remunerados (principalmente Leliq) superó los $6 billones, por lo que tendrá que devengar casi $4 billones de intereses anuales. Linda bola de nieve, ¿no?

¿A cuánto podría llegar? Como mínimo, y para igualar la inflación de este año, el dólar Contado con Liquidación podría llegar a los $275 en el corto plazo. Y para fin de año debería superar los $300 fácilmente, si tenemos en cuenta la inflación proyectada.

El panorama es aterrador desde todos los frentes: el económico, el financiero y el político. El dólar se está recalentando y están todos los condimentos dados para que siga volando.

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