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¿Buscabas mascota? Voluntarios de Lanús recibieron diez gallos de riña y buscan familias que los adopten

Tres ya tienen nombre: Claudio, Canelo y Esculapio. "El objetivo es que nunca más vivan en jaulas y que jamás sean usados para riñas. Por eso a las personas que lo tienen se les hace seguimiento", dice Myriam

viernes 18 de septiembre de 2020 - 9:20 pm

Los voluntarios del Centro de Zoonosis de Lanús están acostumbrados a recibir llamados para rescatar, sobre todo, perros. Por eso, cuando alguien decidió dejarles diez gallos que, además, no podían estar juntos en una misma jaula porque se atacaban entre sí, los voluntarios tuvieron que hacer un “curso acelerado” de cómo atenderlos, curarlos -porque muchos llegaron lastimados, con heridas, picos mochos y espolones amputados- y cuidarlos.

Los diez gallos de riña que ingresaron al Centro de Zoonosis fueron rescatados por policías de la Comisaría 10ª de Monte Chingolo y la 5ª de Villa Diamante, en un allanamiento realizado en un domicilio de Monte Chingolo, Partido de Lanús, donde funcionaba un reñidero clandestino.

Los animales estaban enjaulados en la terraza de la propiedad ubicada en Albariños al 4100. La Fiscalía Nº 2 de los Tribunales de Lomas de Zamora ordenó secuestrarlos por considerar que se infringía la ley contra el maltrato y la crueldad animal. Además solicitó la intervención de la Dirección de Zoonosis y la Asociación Protectora de Animales del Sur.

Los animales fueron trasladados al Centro de Zoonosis de Monte Chingolo, donde trabajan los voluntarios de la Asociación. “Tuvimos que armar jaulones para que pudieran estar cómodos. Les hicimos un examen parasitológico y les compramos alimento ya que acá no contábamos con el adecuado: maíz, mezcla de semillas, verduras y frutas”, cuenta Myriam, una de las voluntarias.

“Son muy dóciles con la gente -explica Myriam- pero conflictivos entre ellos”. Por eso en todo momento tienen que estar separados, pero cada tanto hay que sacarlos a pasear.

“Se llevan bien, en general con otras especies, son muy inteligentes y entienden muchas cosas, comen de la mano. Pero se debe limpiar muy bien el lugar mientras permanezcan en cautiverio y deben salir de la jaula para recrearse”, agrega la voluntaria.

El destino de los gallos se convirtió en otra dificultad a superar. No es lo mismo buscar quien adopte un cachorro juguetón que una familia adoptiva para un gallo de riña.

Además, como los gallos se agreden entre sí y son capaces de hacerse mucho daño, en principio necesitan adoptantes individuales y que no tengan otros gallos que pudieran ser atacados. Aunque con tres de los cuatro primeros consiguieron que hubiera “convivencia” en un mismo lugar.

“Se están entregando a distintas familias en calidad de tránsito, hasta que el juez decida las tenencias definitivas que ya han sido solicitadas por nuestra ONG”, explica Myriam.

“Ya hay cuatro que están viviendo en libertad controlada -añade-, en en casas particulares con muros altos y sin otros gallos, y esperamos en estos días ir llevando a cada uno de los demás en iguales condiciones”.

En tanto, por la investigación que derivó en el allanamiento en el reñidero clandestino, fueron imputados dos jóvenes de 25 y 23 años respectivamente, uno por tenencia ilegal de armas de fuego -se le secuestraron dos revólveres- y el otro por ser quien tenía en el patio de su domicilio los gallos enjaulados y el ring de pelea.

 

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