Opinión

Los últimos cartuchos de la Argentina para conseguir apoyo en la región

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

Entre octubre y febrero habrá elecciones en Bolivia y Ecuador, dos históricos aliados del Kirchnerismo durante la era de la “Patria Grande”. Los resultados de estos comicios terminarán por señalar el camino que transitará la Cancillería argentina en los próximos años, ¿tendrá algún aliado para formar un eje opositor a Brasilia?

viernes 18 de septiembre de 2020 - 10:39 am

Desde la asunción del gobierno de Alberto Fernández, la Cancillería argentina ha optado por una política exterior combativa, de distanciamiento con nuestros vecinos regionales. El Presidente y el Canciller, Felipe Solá, eligieron criticar a los gobiernos vecinos en cada situación que se les haya presentado.

Hoy esos platos rotos se pagan. El país ha enfriado las relaciones diplomáticas en la región y su único aliado, México, ya demostró que no mueve fichas sin evaluar los costos que incurriría en sus vínculos con los Estados Unidos. Por lo que no se puede proyectar una política exterior en concordancia. Sin embargo, los próximos meses serán claves para terminar de diseñar la política exterior del gobierno y evaluar si Casa Rosada deberá encarar los próximos tres años de gestión en un autoaislamiento diplomático o si logra hacerse de aliados.

Entre octubre y febrero habrá elecciones en Bolivia y Ecuador, dos históricos aliados del Kirchnerismo durante la era de la “Patria Grande”. Los resultados de estos comicios terminarán por señalar el camino que transitará la Cancillería argentina en los próximos años, ¿tendrá algún aliado para formar un eje opositor a Brasilia?

La primera parada en este proceso son las elecciones del 18 de octubre en Bolivia. Si bien el Tribunal Supremo Electoral prohibió la participación del expresidente Evo Morales, su partido político, el MAS, se presentará bajo la candidatura de Luis Arce. La segunda parada es en febrero del año próximo, en Ecuador. El expresidente, Rafael Correa, de grandes vínculos con el Kirchnerismo durante su presidencia, irá de vicepresidente por el partido Centro Democrático en el tándem Arauz-Correa. Una estrategia idéntica a la aplicada por Cristina Kirchner en 2019.

En Bolivia, el MAS aparece como líder en las encuestas, mientras que en Ecuador, si bien faltan seis meses para las elecciones, el correísmo se encontraría en la misma situación. En el Palacio de San Martín siguen con detalle los acontecimientos y se relamen ante la posibilidad de, una vez por todas, contar con los aliados para dejar de llevar a cabo una línea de política exterior en soledad. Al gobierno se le dificulta mucho hacer valer su postura o “hacer lobby” a favor de Venezuela en los grupos y organismos internacionales como la OEA, el grupo de Lima, el foro PROSUR, entre otras, sin el apoyo de otros países. En adición, la similitud ideológica del Kirchnerismo con el correísmo y el MAS sería una oportunidad, en caso de que ganen las elecciones, para que el Grupo de Puebla (un foro de líderes y representantes de la izquierda y el progresismo latinoamericano que nació en oposición al Grupo de Lima) comience a tener la relevancia y la influencia para la que fue creada.

La atención de la Cancillería no se queda en Sudamérica y se encuentra también en el norte, precisamente en EEUU y sus elecciones presidenciales a celebrarse en el mes de noviembre. Lejos de buscar un aliado en Norteamérica, una victoria del demócrata Joseph Biden, teniendo en cuenta la influencia del ala más izquierdista en el Partido Demócrata, hará mucho más amenas las relaciones entre ambos países. Sobre todo si se tiene en cuenta lo desgastada que queda la relación con la actual Casa Blanca luego de orientar su política exterior hacia China y el intento de evitar que el candidato a presidir el BID impuesto por Trump, Claver-Carone, fuera elegido. Algo que terminó sucediendo. Argentina debe encarar las negociaciones con el FMI y sabe que haberla jugado de rebelde con EEUU le puede complicar mucho el asunto si Trump es reelecto y endurece su postura contra el país.

Los resultados de estas tres elecciones influirán en el contexto en el que la Cancillería argentina deberá llevar adelante su política exterior. Si bien hasta hace algunos días el panorama parecía alentador, la intención en Bolivia de derrotar al MAS en un frente único y los últimos números que manejan las encuestadoras en EEUU, que comienzan a favorecer a Trump, puede complicar el porvenir de la política exterior argentina. ¿Se adaptará si los resultados no son los esperados o continuará en esta línea con o sin apoyo regional?

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