Fuera de juego

“Tomaba cocaína como para que me agarre un ACV o un paro cardíaco fulminante”

Uno de los jugadores más emblemáticos del fútbol argentino en la década de los 90 reveló impactantes detalles de su adicción a la droga, la cual logró superar hace 13 años

miércoles 16 de septiembre de 2020 - 2:02 pm

Yo tomaba cocaína como para que me agarrara un ACV o un paro cardíaco fulminante“, la frase le pertenece a Claudio García, más conocido como el Turco, y corresponde a un momento oscuro de si vida del cual pudo recuperarse hace 13 años. El ex delantero de Racing Club brindó las escalofriantes revelaciones a Planeta 947.

Si tomás dos gramos de cocaína por día estás al borde de la muerte, estás jugando a la ruleta rusa con un revólver. No voy a decir cuánto, pero tomaba muchísimo más que eso, como para morirme en el acto“, añadió uno de los mejores jugadores que dio el fútbol argentino durante la década del 1990.

El hombre de 57 años que debutó en la primera división con la camiseta de Huracán allá por el 1980, contó detalles del duro momento que le tocó atravesar por su adicción a la droga y señaló: “Odiaba a los pajaritos y el sol, que es lo más lindo de la vida, el amanecer…“. Además agregó que si pudiera volver el tiempo atrás no la probaría de nuevo.

El adicto siempre tiene una excusa. Si se te murió un familiar, tomás porque estás triste; si ganás la quiniela, tomás porque estás contento. La droga te hace perder la dignidad. Yo me alejé de la gente que no consumía porque decía ‘este boludo no toma’, pero el boludo era yo. Me sentía incómodo y hacía sentir incómodo al resto. Vos te alejás y le echás la culpa al otro porque es mucho más fácil”, confesó.

El Turco integró los planteles de la Selección Argentina que se consagró campeón de la Copa América en 1991 y 1993, bajo la dirección técnica de Alfio Coco Basile. “Es fácil entrar y difícil tomar la decisión de salir, pero siempre se puede. De pendejo no lo sufrís tanto pero más adelante sos grande y tenés familia. Hay otra sensación“, sostuvo.

Vos creés que lo tenés todo controlado y no tenés controlado un carajo, vivís preso de eso. Cuando tomás la decisión de dejarla, te empezás a sentir bien, pero es difícil tomar la decisión. Por eso siempre digo que lo mejor es no probarla“, aconsejó.

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