Opinión

Cuando la demora y falta de reacción son la nueva normalidad

Pablo Challú

Economista. Dirigente Empresarial. Presidente del Consejo de Empresarios Nacional.

Se necesitan un conjunto de políticas que nos saquen, ya no de la crisis económica terrible que estamos viviendo, si no de la decadencia, que nos permita evitar caer cada 8 o 10 años en una crisis, y que se pierda lo valorable que podamos construir en el interregno

martes 15 de septiembre de 2020 - 1:02 pm

Después de más de 180 días de cuarentena, donde prácticamente sólo se puso el foco en lo sanitario (con mejor efecto en los primeros meses), parecería que el Gobierno Nacional, con mucho esfuerzo, intenta ocuparse de los otros aspectos que hasta ahora no habían sido tenidos en cuenta.

Ahora, el Presidente amplió el comité de expertos con psicólogos y sociólogos, pero sigue sin convocar a los economistas. Pero… ¿y los economistas?

Nuestro país ha sufrido dos crisis al mismo tiempo: la pandemia sanitaria, propiamente dicha, y la pandemia económica, o supercrisis que dejó el Gobierno de Cambiemos como herencia. Se puede mejorar en mucho la performance económica en la medida que el Gobierno se decida a enfrentar la esa crisis recibida y que, hasta ahora, no hizo nada por superar.

El primer paso es aceptar la realidad y, luego y aún más importante, anunciar un Plan Económico global de medidas simultáneas que ataquen todos los problemas que presenta la economía.

Pero qué es lo que ha venido haciendo hasta el momento el Gobierno Nacional en materia económica? Los economistas tenemos la costumbre de intentar caracterizar las políticas económicas que llevan adelante los gobiernos, y en este caso, podríamos decir que fueron medidas minimalistas y precarias.

Parecería que si hay algún objetivo, es de muy corto plazo, no los hay de mediano y largo plazo; por lo menos si los hay, no se han dado a conocer. Estamos en un planteo de mínima, que cuanto uno ve la historia económica de nuestro país, no se está planteando claramente lo que se necesitaría.

Se necesitan un conjunto de políticas que nos saquen, ya no de la crisis económica terrible que estamos viviendo, si no de la decadencia, que nos permita evitar caer cada 8 o 10 años en una crisis, y que se pierda lo valorable que podamos construir en el interregno.

Cuando se analizan las medidas, vemos que todas están dadas en el contexto de la emergencia. Se puede interpretar también a la emergencia como la posibilidad de tomar medidas que de otra manera serían muy difíciles de tomar, o que requerirían un proceso muy largo para su implementación. Sin embargo, en este caso están tomadas como medidas de carácter precarias. ¿Es posible mantener por mucho tiempo el congelamiento de precios, de tarifas, subsidios, las medidas restrictivas que rigen el mercado cambiario? Claramente, la respuesta es no.

Todas medidas que van a durar poco. ¿Qué pasaría entonces si elimináramos a la vez todas estas medidas excepcionales? ¿Qué pasaría con la economía del país? Es probable que nada bueno, porque para levantar esas medidas, se requiere un plan económico coherente, que apunte al corto, mediano plazo y largo plazo, que es lo que el Gobierno se resiste a hacer.

Lo más importante de un plan es que se diga lo que se va a hacer, y que deje en claro lo que no se va a hacer, las políticas que no va a utilizar. Las medidas de salida de la cuarentena, guiar las expectativas de la población, tanto en los aspectos sociales como económicos. Uno de los factores de esa sensación de angustia, además del prolongado encierro, tiene que ver con la incertidumbre, la falta de certezas y definiciones en las que el Gobierno es gran responsable.

Lamentablemente, el Gobierno nos está acostumbrado a una nueva normalidad que es la política de la demora y de no resolver los temas, como si la demora no tuviera costos. La caída de la producción podrá recuperarse, pero hay otros costos que son irrecuperables, como el cierre de empresas y comercios.

El Gobierno debe reaccionar, porque corre el riesgo de llegar tarde y mal.

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