Salud

Trucos caseros para dejar tus herramientas como nuevas

Cómo limpiarlas y sacarles el óxido con productos que tenés en tu casa

jueves 1 de octubre de 2020 - 7:49 am

A pesar del uso que les des, lo desgastadas que estén o la humedad que puedan acumular, podés mantener tus herramientas limpias con productos que tenés en tu casa.

Si bien en el mercado podés encontrar muchos tipos de desengrasantes, aceites, desoxidantes y lubricantes específicos, suelen ser bastante agresivos para la piel y zonas sensibles como los ojos, por lo que se recomienda usar protección. pero también hay remedios caseros y sin químicos. Tomá nota:

Bicarbonato de sodio

Es ideal si buscás eliminar el óxido. Y si añadís jugo de limón todavía más. Mezclá bien ambos líquidos y ponelo encima de la herramienta oxidada. Frotá con un cepillo de dientes encima de las manchas de óxido y dejalo actuar durante un 15 minutos. La única precaución es no meterlo en un envase cerrado, ya que la mezcla de una base (el bicarbonato) con un ácido (el limón) crea una reacción que, en un envase cerrado, puede ser peligrosa.

Limón y sal

Frotá sobre las manchas anaranjadas con una cáscara de limón y ya verás como desaparecen.

Vinagre

En un recipiente añadí vinagre blanco y sumergí las herramientas oxidadas. Dejalas reposar y, en un par de días, las manchas de óxido se habrán ido. Si ves que alguna herramienta se resiste, probá sumergir papel de aluminio en el vinagre y usalo como estropajo. También podés usar algún trapo viejo como esponja.

Arroz y tiza

El arroz es un gran enemigo de la humedad. Si añadís un puñado de arroz en una bolsita donde guardás tus herramientas, evitarás que se acaben oxidando con el paso del tiempo. Podés probar también a guardarlas en una bolsa con trozos de tizas.

Otros antioxidantes

Impregná un viejo estropajo en aguarrás y frotá encima de la parte oxidada de la herramienta hasta que esta recupere el brillo habitual. También podés limpiarlas con otros productos como ácido cítrico en polvo. Echalo en un recipiente y añadí agua caliente hasta que las piezas oxidadas estén cubiertas por ella. Dejá pasar una noche.

Y, si prefierís algo todavía más casero y sencillo, cortá una papa por la mitad. Cubrí la parte que no tiene cáscara con jabón del lavavajillas y dejala sobre la zona más oxidada de la herramienta en cuestión. En un par de horas verás resultados.

Fuente: El mueble

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