Notas de Opinión

Unitarios y Federales

Gabriel F. De Pascale

Doctor en Filosofía. Profesor Titular de Derecho Constitucional y Derechos Humanos.

domingo 13 de septiembre de 2020 - 1:01 pm

Ya hace un tiempo, cuando la cuarentena era joven , el 8 de junio publique un artículo titulado “biopolitica y totalitarismos provisorios” donde daba cuenta como desde el poder, el cuerpo y la salud se transforman en una razón instrumental, como parte del control social. Ello precisa la construcción de discursos de verdad que el poder impone, lo que dice es lo bueno, lo que nos cuida: un paternalismo dominante.

Allí, di unos ejemplos de como en el clima pandémico, el gobierno arrollaba libertades individuales y tomaba decisiones de importancia fundamental a la espaldas del debate y la participación democrática, eran seis o siete casos (todavía no había indicios de la llamada reforma judicial) y pedía a los lectores que ellos mismos sigan con la lista.

La aparición del decreto del presidente que cercena una parte del ingreso coparticipable a un distrito para discrecionalmente adjudicárselo a otro, resulta –para mí- de imprescindible inclusión en ese listado y merece el mínimo comentario que emprendo aquí.

Después de las luchas intestinas que sufrimos por décadas en 1853 adoptamos el sistema federal de gobierno que reconoce a las provincias preexistentes a la nación y que delegando parte de su propio poder – que ya tenían- formaron la confederación argentina. La súper grieta que representaban los unitarios y los federales fue zanjada luego de fatigosas y sangrientas batallas que cobraron miles de vidas, bienes y libertad de tantos argentinos. La discusión por el puerto y la renta que representaba fue un tema central (siempre los impuestos son un tema central) quien se quedaba con el queso.

Hoy el problema se resume o simplifica así: ¿estamos dispuestos a considerar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un estado más en nuestro sistema federal? ¿O pretendemos que –como antes de la reforma del 94- siga siendo un territorio nacional administrado por el Estado Nacional?

Porque no hay forma de que exista ni la más mínima autonomía real si sus recursos dependen del gobierno nacional. Eso sería autonomía formal y aparente. Los estados provinciales son autónomos y autárquicos. Repito: ¿CABA merece ese estatus?

Para mi está claro. En 1994 los constituyentes le reconocieron ese status asimilando CABA a una ciudad estado con las mismas obligaciones y prerrogativas de cualquier provincia. Es y DEBE ser así. (Art 129 y disposición provisoria sexta C.N.)

Entonces  ¿de dónde el Poder Ejecutivo sosteniendo que la ley de coparticipación es anterior a la reforma del 94 se atribuye la facultad de recortar fondos a la Ciudad de Buenos Aires? Se trata de una interpretación de lo más anti federal y antidemocrática. Si la ciudad tiene el status de una provincia ello no puede ser posible.

No estoy seguro si el propio Nerón tenía esa facultad en su imperio. Es inimaginable. ¿Qué sistema federal puede funcionar si los gobernadores están atados a la suerte o desgracia que les imprima el Presidente?

Sin recortar los fondos de coparticipación, ya nuestro sistema estaba herido. Nos cansamos de ver gobernadores suplicantes para que el presidente los ayude con los famosos ATN que discrecionalmente repartía. Aplaudidores por obligación.

A la misma provincia de Buenos Aires el Poder Ejecutivo le giro discrecionalmente el primer semestre del año año alrededor de 100.000 millones. Más de la mitad de lo que giro a todo el resto –incluida CABA- y 10 veces más que a Córdoba que se ubica segunda en este ranking. Obvia y lamentablemente las provincia oficialistas recibieron muchísimo más – Santa Cruz, La Pampa, Entre Ríos Y Formosa- Esta discrecionalidad que pone de rodillas al sistema federal lastima la Constitución.

Otra cuestión, ¿las policías del resto de las provincias no necesitan ayuda? ¿Cómo es que el soberano le adjudica los fondos a una de su elección? ¿Las otras no tienen el mismo derecho?

Si seguimos así, hay que revisar las historia y hacer ganar la guerra civil a los unitarios. No hay federalismo posible.

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