Opinión

Rotunda derrota argentina en el BID: crónica de un final anunciado

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

La elección abrió un nuevo capítulo en las diferencias diplomáticas entre Argentina y EEUU. Desde el anuncio de la candidatura de Clever-Carone, Argentina y otros países de la región como Chile y México mostraron su descontento. Desde Casa Rosada se buscó aglutinar este rechazo y levantar la bandera de “hermandad latinoamericana” bajo el apoyo a la candidatura del argentino Gustavo Béliz.

viernes 11 de septiembre de 2020 - 10:56 am

En las últimas horas del día de ayer, se conoció la desestimación de la candidatura para presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) del argentino, Gustavo Béliz, por parte del gobierno de Fernández

La elección abrió un nuevo capítulo en las diferencias diplomáticas entre Argentina y EEUU. Esto se debe a que el rival de Beliz era el norteamericano Mauricio Claver-Carone, propuesto por Washington. Es la primera vez que EE.UU. obtendrá la presidencia del BID, rompiendo con la tradición: todos los titulares anteriores habían sido latinoamericanos. Claver Carone interrumpe con esta regla no escrita. La razón de su postulación, dice, es para potenciar el BID ante el avance de China en la región.

Desde el anuncio de la candidatura de Clever-Carone, Argentina y otros países de la región como Chile y México mostraron su descontento. Desde Casa Rosada se buscó aglutinar este rechazo y levantar la bandera de “hermandad latinoamericana” bajo el apoyo a la candidatura de Béliz. De haber prosperado, hubiese posicionado al país en la región, al contar con el aval de sus vecinos para hacerse de la presidencia del BID y para obtener una victoria diplomática contra los intereses de EEUU.

Sin embargo, a menos de 24 horas del comienzo de la votación, y a minutos de que cerrase el plazo para presentar las candidaturas, todos esos planes quedaron truncos. Desde hace semanas que Cancillería daba por descontada una victoria del candidato norteamericano, quien ya cuenta con la mitad más uno de los votos. Si bien aún reconocían que estaban confiados en poder dar vuelta el resultado, la estrategia había cambiado y se corrió del eje la búsqueda de votos. Con la excusa de la pandemia, la Cancillería comenzó a movilizarse para buscar apoyos a fin de posponer la votación para marzo de 2021 ¿De qué manera podía postergar la elección? Para que la misma se pueda llevar a cabo requiere la presencia de países que sumen el 75% de los votos (cada país tiene una porcentaje en función de su capital aportado). El cambio de estrategia apuntó a evitar que haya quorum para que el candidato estadounidense sea electo.

¿Con que fin se llevó a cabo esa estrategia? En noviembre son las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Argentina apostaba a una derrota del actual Presidente, Donald Trump, en manos del candidato demócrata Joe Biden. La Cancillería de Solá confiaba en que una vez que este último tomara el mando de la Casa Blanca removería la candidatura de Clever-Carone, debido a las diferencias ideológicas que mantiene con el elegido por el republicano Trump, lo que hubiese allanado el camino para que Béliz se haga de la presidencia.

Nuevamente, la estrategia quedó trunca. Argentina cuenta con el 11,354% de los votos y con el apoyo de México, Chile y Costa Rica la cifra aumentaba a 22,229%, muy cerca del mágico número que hubiese logrado postergar la elección. Sin embargo, en las últimas horas se confirmó que México, el principal aliado de la cancillería de Fernández, cambió de posición  y dará quorum en el día de mañana. Por lo que ese 22,229% bajó a 14,93% haciendo imposible juntar los apoyos para hacer caer la votación del sábado.

Esta situación obligó a que el tándem Fernandez-Solá removiera a Béliz como candidato a presidente del BID, evitando que las consecuencias de la derrota diplomática que implicó esta iniciativa sean aún mayores.

A pesar de continuar con el apoyo de algunos países, pareciera ser que la Argentina se quedó sola diplomáticamente. La posibilidad de suspender la elección se hizo cenizas cuando su principal aliado en Latinoamérica se alineó tras las filas de EEUU. El presidente mexicano, Andrés López Obrador, entendió que los costos de enfrentar a los Estados Unidos son más elevados que los que asume por apoyar a su candidato crítico de las izquierdas latinoamericanas.

Por más que el reclamo argentino sea sensato, teniendo en cuenta la tradición de presidentes latinoamericanos en el BID, la diplomacia argentina se empecinó por mantener una posición contraria al resto de la región (mas pragmática) como si un poco de orgullo patriótico o personal solucionaran todos los problemas que tiene el país. No es la primera vez que Argentina fuerza una situación y termina quedando mal parado con la región y con Estados Unidos. Tampoco es la primera vez que el gobierno tiene una lectura de la política internacional completamente errónea. ¿A caso a alguien se le ocurría que  México apoyaría a Argentina antes que a su histórico socio EEUU?

Argentina se abstendrá en la votación en un intento de reafirmar su postura de rechazo a la elección del candidato estadounidense. Sin embargo, el daño ya está hecho. No solo no logró ser electo en la votación sino que en su puja por lograrlo quedó prácticamente aislada ante el plegamiento mayoritario a la candidatura de Clever-Carone.

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