Salud

Cómo aliviar el dolor de ciática

Consejos para disminuir o prevenir las molestias en esa zona

sábado 26 de septiembre de 2020 - 7:40 am

Hasta un 80% de la población ha sufrido o sufrirá algún tipo de dolor lumbar. Y aquí la ciática se presenta como uno de los dolores más comunes tras el lumbago.

La parte baja de la espalda se lleva todo el protagonismo, pero si hablásemos del dolor que provoca, tendríamos que echar la vista a las piernas, el dolor de esas extremidades es grave ya que una serie de afecciones comprimen las raíces nerviosas del nervio ciático; un nervio que se extiende hacia las piernas y los pies).

Este nervio es de gran tamaño, lo que lo hace particularmente vulnerable a sufrir compresión en algún punto de su trayectoria, lo cual desencadena lo que se conoce como un ataque de ciática. Y es que la gran mayoría de los casos se debe a una hernia discal que presiona la raíz nerviosa. Aun así podemos encontrar entre las demás causas la estenosis o el estrechamiento del canal vertebral.

A diferencia del lumbago, la ciática no está causada por un esfuerzo puntual o una lesión aislada, sino que suele ir apareciendo de forma más gradual. Para diferenciar ambos dolores hay que saber que la ciática se trata de un dolor punzante que puede aparecer de forma brusca o gradual. Desciende por la parte posterior o lateral del muslo (a veces llegando al pie), lo acompaña una sensación de quemazón, hormigueo, adormecimiento o debilidad, es difícil moverse, y el dolor empeora al inclinarnos, toser o sentarnos.

En muchas ocasiones dificulta mantener el nivel de vida diario, de modo que hay recomendaciones para aliviar o prevenirlo:

– No hacer reposo indefinido: después de dos días de reposo hay que ir reiniciando, sin grandes esfuerzos, nuestro cuerpo. Movimientos suaves que nos ayudarán a recuperarnos antes.

– Caminar: si caminamos un mínimo de tres horas semanales desarrollaremos una buena musculatura lumbar. Si no podemos el taichi, pilates o yoga serán también de ayuda.

– Dormir: no solamente entre 7 y 8 horas, sino dormir bien. Para ello nos podemos ayudar de un colchón flexible, pero con un punto de rigidez. Si dormimos en postura fetal ayudamos a que la espalda no sufra.

– Contraste térmico: en un primer momento la aplicación de hielo ayudará a reducir la inflamación, pero posteriormente podremos aplicar calor seco por ejemplo con una manta eléctrica.

Fuente: 65 y más

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