Psicología

Síndrome de la Cabaña: la ansiedad de volver a salir al mundo exterior

Cuando reincorporarse paulatinamente a la rutina se convierte en un problema

jueves 24 de septiembre de 2020 - 7:01 am

El síndrome de la cabaña, esa angustia psicológica consecuencia de tener que aplicar reajustes importantes en tu vida, puede ser una de las consecuencias luego de tantos meses de encierro por la cuarentena.

Sentir ansiedad a medida que vamos saliendo de nuestros hogares para volver a un mundo con el coronavirus es algo real. Deberíamos estar celebrando el poder volver paulatinamente a reunirnos con amigos, al lugar de trabajo o retomar algunas actividades, pero resulta que este momento puede coincidir con un aumento de la ansiedad.

Pese a que no hayamos experimentado un aislamiento en una geografía tan remota o una experiencia traumática, no podemos subestimar el impacto que el aislamiento social ha tenido en nosotros.

Hay muchos motivos para el empeoramiento del bienestar mental a lo largo de este período. Algunas de las experiencias durante el confinamiento pueden haber incluido un aumento del tiempo que dedicar a la introspección, un cambio en las prioridades vitales y cambios prácticos en la situación laboral. Además, algunos de nosotros podemos haber experimentado el verdadero trauma de haber perdido a algún ser querido.

Todo esto nos ha cambiado, de modo que no somos exactamente la misma persona que éramos antes, este es el núcleo del sentimiento que subyace al síndrome de la cabaña. Quienes ya tenían algún problema de salud mental preexistente puede que hayan detectado un ascenso de sus niveles de depresión y ansiedad. A estos grupos posiblemente la reentrada les resulte especialmente difícil.

La vuelta puede ser complicada por tres motivos. En primer lugar, hay una sensación general de que el Covid nos ha cambiado y estamos explorando un territorio nuevo y desconocido. En segundo lugar, algunos tienen ansiedad porque experimentan una preocupación constante a contagiarse o extender el virus. Especialmente en el caso de quienes tienen verdadero miedo a los gérmenes o trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Por último, hemos perdido la práctica a la hora de socializar. Puede parecernos difícil volver a conectar, sobre todo en el caso de quienes padecen de ansiedad social.

La terapia de exposición, el tratamiento de referencia para muchos trastornos de ansiedad, es una respuesta a estas sensaciones. Implica confrontar las causas de los miedos de manera segura, lo que en la nueva normalidad supone hacerlo con mascarilla y distancia social. La clave está en exponerse gradualmente poco a poco a más retos.

La alternativa a la exposición es la evasión. Cuando evitamos lo que tememos podemos sentir alivio temporalmente. El problema es que sentimos más intensamente la ansiedad la próxima vez que afrontamos lo que nos preocupa.

El trauma puede ayudar a la gente a empezar a ver qué ha sacado de esto, las maneras en las que han actuado bajo presión, las nuevas habilidades adquiridas, el aprender a ver las cosas de manera diferente. Todos nos estamos adaptando a esta nueva forma de vida. Poco a poco estamos empezando a aventurarnos a salir de nuevo y debemos de forma paulatina acomodarnos a ello.

Fuente: Vogue

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