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Salud

Trece causas del aumento de peso repentino

Si subiste unos kilos de más por más que cuides tu alimentación, estos pueden ser los motivos

Si te cuidás y aun así ganás peso, es momento de repasar algunas causas posibles. Si bien es normal subir unos kilos conforme envejecés al hacer menos actividades y la pérdida natural de masa muscular, que pueden contribuir a que tu metabolismo se vuelva más lento.

Aunque si estás teniendo un aumento de peso repentino que no tiene sentido (y no hiciste un cambio repentino en tu estilo de vida), entonces es una señal de que algo raro está pasando. Lo mejor es que vayas con tu doctor para tener una explicación real.

A continuación, una lista de los posibles problemas que pueden estar alterando tu peso:

1. Hipotiroidismo

Cuando una mujer joven va con el doctor por aumento de peso inexplicable, lo primero que hay que ver es que no sea un problema en la tiroides. Esa glándula es responsable de liberar una hormona que regula el metabolismo, y si tenés una tiroides poco activa (hipotiroidismo), el metabolismo se vuelve lento y podría aumentar tu peso.

Las mujeres con esta condición pueden sufrir también cansancio o fatiga, piel seca, pérdida de cabello, voz ronca o estreñimiento.

2. Síndrome de ovario poliquístico

Es un desorden endocrino que dispara las hormonas reproductivas, estrógeno y testosterona, desatando una serie de síntomas no agradables, como periodos raros, crecimiento facial de vello y migrañas.

También puede afectar la forma en la que el cuerpo usa la insulina (la hormona que ayuda a convertir la azúcar en energía), lo que significa un aumento de peso. Si tus ciclos menstruales son irregulares, un ginecólogo puede mandar un estudio para diagnosticar este síndrome.

3. Depresión o ansiedad

Cuando tus niveles de cortisol se mantienen elevados por un periodo largo, tu cuerpo continúa guardando grasa y eso puede aumentar tu peso.

Si estás constantemente triste o ansioso, tenés problemas para dormir, te sentís fatigado o perdiste interés en las cosas que te gustaban, es momento de prestarle atención.

4. Insomnio

No dormir afecta las hormonas del hambre y metabolismo, aumenta la grelina, hormona que manda la señal cuando es momento de comer, mientras baja tus niveles de leptina, la hormona que te da el sentimiento de saciedad.

5. Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO)

Tu sistema digestivo requiere de bacterias buenas para funcionar bien, aunque también existen bacterias dañinas en tu intestino. Cuando ese balance se ve afectado, puede haber un sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO en inglés), lo que incrementa el gas en tu tracto gastrointestinal, produce dolor abdominal, diarrea y aumento de peso. El tratamiento generalmente implica antibióticos.

6. Perimenopausia

El periodo de transición hacia la menopausia – la cual puede empezar a mitades de los treinta, generalmente en los cuarenta – altera las hormonas, eleva y baja los niveles de estrógeno desequilibradamente y eso puede hacerte aumentar peso. Otros síntomas son los periodos irregulares, sofocos, cambios de humor y cambio en tu libido.

Juntando la perimenopausia con los cambios inevitables del cuerpo cuando envejecés (como pérdida de tiempo e incremento de grasa corporal), puede que sientas que la escala aumenta rápidamente.

7. Medicación

Hay una lista de medicinas, prescribidas y no, que pueden desencadenar el aumento de peso o la retención de líquido que se ve reflejada en la balanza.

Los antidepresivos – específicamente los los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina – pueden afectar el centro del apetito en el cerebro. Mientras que los bloqueadores beta (medicinas que reducen la presión arterial) pueden hacer más lento el metabolismo y ciertos esteroides pueden aumentar peso.

Incluso antihistamínicos pueden desbalancear a la encima de tu cerebro que ayuda a regular la cantidad de lo que comés. No dejes de tomar ninguno de tus medicamentos, hablá con tu doctor para ver si pueden encontrar un sustituto más amigable.

8. Síndrome de Cushing

Esta enfermedad es muy poco común y provoca una producción excesiva de cortisol e incremento de peso en el área abdominal y el cuello (los brazos y piernas generalmente no cambian). Generalmente se presenta con energía baja y complicaciones como diabetes, presión y colesterol alto. Aunque los síntomas son muchos, desde marcas rojas en el cuello hasta en tu panza.

9. Deshidratación

Hay una razón detrás de la hinchazón y tiene tanto que ver con la cantidad de agua que olvidaste tomar, así como la cantidad de comida que comés. Muchos confunden tener sed con hambre. Confusión, cansancio y aturdimiento son síntomas de deshidratación.

Las señales confusas no son las únicas responsables de tu aumento de peso. Una hidratación correcta incrementa la función mitocondrial, lo que significa que incrementa tu metabolismo. Sin el agua suficiente, las células no pueden trabajar eficientemente y rápido (convertir tu alimento en energía).

10. Cáncer de ovario

En casos raros, un aumento de panza puede ser resultado de un tumor en el ovario y del líquido asociado con él. Es importante que las mujeres de cualquier edad estén al pendiente de síntomas, como sentirse llena muy rápido, dolor en el abdomen bajo, presión extra o hinchazón. Si estos síntomas persisten andá al doctor, especialmente si tenés antecedentes familiares.

11. Dejaste de fumar

Fumar a veces actúa como un supresor del apetito, así que cuando dejás de hacerlo los antojos pegan fuerte. Puede llevar a un aumento de dopamina, el neurotransmisor responsable del placer instantáneo. Es el tipo de placer que tenés al comer algo dulce.

Deja de fumar hace que los niveles de dopamina bajen, pero tus antojos por ello continúan y esto lleva a que quieras comer algo que lo satisfaga.

Cuando alguien deja de fumar, el cuerpo aún quiere esa dopamina y eso hace que las personas coman más azúcar, ganando peso. Es importante que crees otros hábitos, como ejercicio o meditación. Eso ayudará a que liberes dopamina y tengas una distracción sana.

12. Diabetes

El tipo 1 y 2 de diabetes requieren de insulina para poder controlar los niveles de azúcar. Las personas con tipo 1, el páncreas esencialmente no produce la insulina suficiente, así que aquellos que la tienen constantemente deben insertarla ellos mismos. La insulina permite absorber la glucosa y usarla como energía.

La diabete tipo 2 está asociada con la resistencia de insulina por un dieta pobre, una vida sedentaria y hábitos malos de alimentación. Eso usualmente puede contribuir a una ganancia de peso. Generalmente tienen una base alta de insulina y eso genera más peso, sobretodo alrededor de la panza.

Un aumento de insulina por algún tratamiento hormonal externo también puede aumentar los números en la balanza. La insulina deja la glucosa pase las celular de la sangre para que puedan obtener energía, quedándose con la necesaria y almacenando el resto como grasa.

13. Otros cánceres

La mayoría de los cánceres en las primeras etapas lleva a una pérdida de peso, en lugar de aumento, a menos que sea un cáncer que haga que tu cuerpo suelte cortisona; como un tumor en la glándula suprarrenal.

Conforme el cáncer progresa el aumento de peso. Esto se puede deber a que el tumor se vuelve más grande o se propaga a otros órganos como el hígado, aumentando tu panza. Pero no te alarmes, este es el peor escenario. La mayoría de los cánceres van a generar otros síntomas que haga que veas a tu doctor en las primeras etapas.

Fuente: Msn

Salud

Algunos factores que dañan tu cabello

Cuando la belleza no es compatible con la salud de tu pelo

Tener una cabellera radiante, con volumen, el color perfecto, que se moldee con el peinado que elijamos y que huela y se vea bien, sin duda no es cosa fácil. Para eso recurrimos a un sin fin de tratamientos y productos que por una u otra razón nos conducirán en determinado momento a su deterioro.

Un cabello en mal estado es el resultado de una combinación de malos tratos. El daño va de la raíz a las puntas y es un proceso que empieza con el desgaste de la cutícula, pasando por la exposición total de la corteza cabelluda, hasta desembocar en un quiebre del pelo o puntas abiertas. Pero, ¿cuáles son los grandes causantes del daño?

El sol: diariamente exponemos el cabello a los rayos ultravioleta transmitidos por el sol. Cuando vamos de viaje a alguna playa, el daño se hace más grande, ya que los rayos son más potentes y dañan la cutícula, produciendo mechones más claros, así como resequedad. Lo ideal es que pases el menor tiempo posible bajo los rayos solares o uses un sombrero que cubra bien tu cabellera para que no sufras las consecuencias.

Los productos químicos: cuando usamos tinturas, permanentes o algún tratamiento de alisado, estamos colaborando con el maltrato. Ya que la estructura del pelo se ve completamente modificada, cambiando la forma original del cuero cabelludo, lo cual daña la cutícula.

Si no te gusta la forma de tu cabello, optá por un corte o un peinado que te favorezca. Si querés teñirlo acudí con los profesionales para que te apliquen los mejores productos y tratamientos.

El desgaste diario: aunque el cabello puede ser muy resistente, factores como el cepillado y los peinados muy elaborados lo dañan inevitablemente. También puede maltratarse si lo cepillamos cuando está mojado o muy enredado. El pelo se puede dañar por el uso frecuente de calor, si usás secadora, plancha o tenazas. Colocate antes un aceite protector y evitá usar estos utensilios con mucha frecuencia.

Fuente: Toque de mujer

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Salud

Cómo se relaciona la dieta mediterránea con el cerebro y la próstata

Qué otros beneficios podría otorgar la que es considerada una de las dietas más saludables del mundo

La dieta mediterránea es considerada una de las más saludables del mundo. De hecho, nuevos estudios sobre beneficios para el cerebro y la próstata así lo reafirman.
Disminuye el consumo de los alimentos procesados y carnes rojas, y se enfoca en las frutas y verduras frescas, nueces y semillas, cereales integrales saludables y aceite de oliva extra virgen.

Uno de los hallazgos más recientes es que ayuda a mejorar las funciones cognitivas y la memoria. Los investigadores analizaron, a través de test neuropsicológicos, el estado cognitivo de los voluntarios al inicio del estudio, al cabo de uno y de tres años. Descubrieron que “más adherencia a la dieta Mediterránea implica una mejora más grande en cognición”. Sin embargo, en el estudio aclaran que estos efectos beneficiosos “no llegan a todo el mundo por igual”. Las mujeres, las personas de más edad, las que tienen un menor nivel educativo y aquellas con diabetes tipo 2 son los que obtienen menos beneficio.

Otro estudio reciente asoció la dieta mediterránea con mejoras en la salud de la próstata, sobre todo, para aquellos que sufren disfunción eréctil. La investigación fue presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología e incluyó a 250 hombres con presión arterial alta y disfunción eréctil. “En nuestro estudio, consumir una dieta mediterránea se vinculó con una mejor capacidad de ejercicio, arterias y flujo sanguíneo más saludables, niveles más altos de testosterona y mejor rendimiento eréctil”, explica el autor del estudio, Athanasios Angelis de la Universidad de Atenas. Y continuó: “Si bien no examinamos los mecanismos, parece plausible que este patrón dietético pueda mejorar el estado físico y el rendimiento eréctil al mejorar la función de los vasos sanguíneos y limitar la caída de testosterona que ocurre en la mediana edad”.

 

La dieta mediterránea podría desempeñar un papel en el mantenimiento de varios parámetros de la salud vascular y la calidad de vida y en hombres de mediana edad con hipertensión y disfunción eréctil.

Fuente: Urgente 24

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Salud

Alimentos que no son tan saludables como aparentan

En ocasiones cometemos errores por desconocimiento o por la influencia del marketing, el cual promete vendernos como saludable un producto que no lo es tanto

La industria nos ha hecho pensar que algunas opciones alimentarias son más saludables que su versión original. Sin embargo, esto no siempre es así y nos puede hacer caer en errores.

Es necesario estar muy atento al etiquetado para evitar comprar productos de calidad inferior a la esperada. A continuación, algunos errores típicos a la hora de elegir alimentos.

1. Bebidas vegetales en lugar de leche

Las bebidas vegetales se postulan como una alternativa saludable para sustituir la leche de vaca, sobre todo en personas con intolerancias. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La mayor parte de estas bebidas suelen contener una elevada cantidad de azúcar y muy poca cantidad del ingrediente que debería de ser casi principal en su composición.

Esta ingesta de azúcar, muy superior a la que correspondería la misma cantidad de leche de vaca, resulta demasiado agresiva para la salud pancreática. Producirá un pico de glucosa en sangre con la posterior sobre demanda de insulina, lo cual fomenta la aparición de resistencias y el desarrollo de diabetes tipo 2 en edades tempranas.

Por lo tanto, siempre que no existan alergias, la leche debe de ser un alimento de consumo preferente a las bebidas vegetales. Existen variedades de leches enriquecidas o sin lactosa para los intolerantes.

En el caso de optar por una bebida vegetal, es necesario fijarse en el etiquetado y elegir aquella que no contenga azúcares añadidos en su composición. No obstante, este tipo de bebidas pierden bastante calidad organoléptica en su versión sin azúcar.

2. Consumo de azúcar bajo otro nombre

El azúcar se ha convertido en el enemigo número uno de la salud en la sociedad actual. En el mercado nos podemos encontrar con sustancias que presentan la misma capacidad endulzante, pero con distinto nombre. Esta situación conduce al pensamiento de que estamos adquiriendo una sustancia distinta y, por ende, más saludable, cuando no es así.

Tanto la miel, como el sirope de arce, la panela, etcétera, son sustancias en cuya composición se encuentra mayoritariamente el azúcar. El impacto de las mismas sobre la curva de glucosa es muy similar y, por tanto, su ingesta supone un estrés importante a nivel pancreático.

La única solución endulzante que se conoce en la actualidad, y que no presenta una influencia a priori sobre la curva de glucosa, son los edulcorantes artificiales. Sin embargo, no se conocen con seguridad sus efectos sobre la salud renal y hepática a medio y largo plazo, por lo que se recomienda su consumo con moderación.

3. Productos de pastelería sin azúcares añadidos

Cuentan con la ventaja de tener las características organolépticas de sus homólogos azucarados, pero con un impacto menos negativo sobre el organismo. La realidad es que el azúcar no es el único enemigo de este tipo de productos. Normalmente se trata de alimentos sometidos a altas temperaturas y con una gran cantidad de grasas trans.

La presencia de estas últimas, junto con la formación de acrilamida durante su proceso de cocción, los convierte en potencialmente peligrosos para la salud. Las últimas investigaciones corroboran los efectos nocivos de la acrilamida en el organismo, por lo que es preciso restringir su consumo. Además, no es extraño que contengan colorantes y conservantes que, en ocasiones. pueden resultar poco seguros o nocivos a largo plazo. Por estos motivos, siempre es más interesante consumir alimentos frescos o hechos en casa, que este tipo de productos industriales.

Para mantener una buena salud, es necesario priorizar el consumo de alimentos frescos frente a los procesados, reducir la ingesta de azúcares o sus derivados, evitar la fritura en aceites vegetales a altas temperaturas para, de este modo, limitar la ingesta de acrilamida. Esta sustancia se caracteriza por su toxicidad y su potencial cancerígeno a largo plazo.

Es necesario recalcar la cautela a la hora de consumir edulcorantes artificiales. Se desconoce con exactitud cuáles son los efectos secundarios de estas sustancias sobre la salud hepática y renal a largo plazo.

Fuente: Mejor con salud

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