Opinión

¿Será para todos el endurecimiento de las penas por pesca ilegal?

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

viernes 4 de septiembre de 2020 - 12:59 pm

El miércoles a la madrugada, en una sesión por demás polémica e ilegítima, la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto de ley impulsado por el gobierno nacional que reforma la ley de Pesca con el objetivo de ampliar y actualizar las multas por pesca ilegal en el Mar Argentino. El Canciller, Felipe Solá, destacó que el proyecto de ley “busca evitar el saqueo por parte de buques pesqueros que se introducen sin permiso en los espacios marítimos argentinos” y que cuenta “con el objetivo de defender nuestra presencia soberana y actividad económica”. La medida propone disuadir a los buques de pescar de forma ilegal en la zona exclusiva económica argentina (ZEEA) aumentando las devaluadas multas aprobadas durante el gobierno de Menem.

La pesca ilegal en el Mar Argentino es un problema silencioso que afecta gravemente a nuestro país. La depredación sin control de nuestros recursos marítimos genera un daño económico cercano a los USD 1000 millones por año, según estimaciones de Eduardo Pucci, director Ejecutivo de Opras (Organización Para la Protección de los Recursos del Atlántico Sudoccidental) a Infobae.

Se calcula que alrededor de 300-400 barcos se encuentran operando ilegalmente en la Zona Económica Exclusiva Argentina siendo en su mayoría de origen chino. El domingo 26 de abril, “Intercámaras de la Industria Pesquera Argentina” envió una nota al presidente Alberto Fernández, denunciando que unos 300 buques de flotas “principalmente asiáticas, fundamentalmente chinas” y operando “con permiso expreso y subsidio del Estado de bandera, están agrediendo la soberanía nacional, los derechos sobre sus recursos y violando a sabiendas todas las normas y recomendaciones internacionales”. El gobierno chino es un promotor de esta práctica ilegal, por lo que si la ley es aplicada con la rigurosidad que auguran, sus buques serían los principales perjudicados.

Sin embargo, la pregunta que viene de esta primera conclusión es si esto será efectivamente así. China es nuestro principal socio comercial, vamos camino a una severa dependencia financiera (las reservas del Banco Central están compuestas casi en un 50% por un swap chino) y el gobierno de Alberto Fernández está acelerando el proceso para incorporar a la Argentina a la Ruta de la Seda, un suntuoso programa de inversiones del Régimen Comunista que ya cuenta con 129 países miembros. ¿Realmente conviene ser rigurosos con la normativa y ganarse el enojo de China cuando la economía argentina depende en gran parte de los intereses de los asiáticos?

Entonces, surge la siguiente pregunta: ¿de qué manera puede el gobierno argentino hacer cumplir la normativa y multar a los buques chinos sin generar el enojo de Beijing? En la búsqueda por garantizar la soberanía territorial en el Mar Argentino, China, con una simple presión en alguna de las tres áreas donde tenemos una severa dependencia de los asiáticos, (BCRA, comercial o inversiones) pueden hacernos pagar un precio mucho más caro que los millones de dólares al año por pesca ilegal.

Esto lleva a un segundo punto en la cuestión. A lo mejor convenga que la ley sea selectiva con su aplicación. Esto es, con China más laxo y con el resto de buques (japoneses, coreanos, españoles, entre otros que pescan ilegalmente) con la mayor rigurosidad que se pueda. Podría ser una hipótesis descabellada, pero algo similar ya ha ocurrido: El 28 de abril, el buque Guardacostas “Prefecto Fique”, de Prefectura Naval Argentina (PNA), detectó pescando ilegalmente al buque chino Lu Rong Yuan Yi 668. Tras ser perseguido durante varias horas se dio a la fuga luego de que se decidiera dar por finalizada la operación, con el fin de resguardar la vida de las tripulaciones de ambas embarcaciones. Sin embargo, para fortuna de la Prefectura, el buque se entregó días más tarde aunque se desconocen las razones.

Situación distinta ocurrió el domingo 3 de mayo: el mismo buque de Prefectura detectó en la ZEEA al pesquero portugués Calvao, al que sí capturó y escoltó hasta el puerto de Bahía Blanca. Expertos aseguran una evidente asimetría entre la impunidad de los buques chinos que llegan a pescar hasta a 10 millas náuticas (18km) dentro del mar argentino y la rigurosidad con la que se capturó la embarcación portuguesa que se encontraba a 0,25 millas náuticas. A su vez, sostienen que no es la primera vez que un buque chino, detectado en plena infracción, se da a la fuga.

René Reibel, ex Director de Policía Judicial, Protección Marítima y Puertos de Prefectura y Consultor de la Red PBIP, asegura que la Argentina cuenta con las herramientas para terminar con la pesca ilegal y que es solo una cuestión política. A lo mejor sea esto último lo que lleve a hacer la “vista gorda” con algunos buques de bandera china y tener “ojo de halcón” con otras embarcaciones a la hora de castigar. Hoy, para el Gobierno Nacional, pareciera ser más redituable ceder recursos marítimos a Beijing y que éste los retorne en tierra en forma de inversiones, préstamos o mayor intercambio comercial.

De aprobarse la ley, restará por verse qué tan efectiva resulta y si es selectiva, o no, a la hora de castigar. El marco legal y los recursos están, ¿las intenciones?

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