Notas de Opinión

Sesiones virtuales vs. presenciales: el reglamento no muerde…

Diego Hernán Armesto

Abogado - docente de Derecho Constitucional UBA y docente de Derechos Humanos en la UP

miércoles 2 de septiembre de 2020 - 4:10 pm

El presidente de la Cámara de Diputados tiene las atribuciones bien delimitadas en el Reglamento del Cuerpo, en su Art. 37 establece el plazo de duración como autoridad de Cámara, en este sentido en lo referente a las atribuciones y deberes del presidente en su Art. 39 inc. 1 observa: “llamar a los diputados al recinto y abrir las sesiones desde su asiento”.

Decretada la pandemia, en el mes de abril la Cámara de diputados y de forma excepcional creó un protocolo de “sesiones remotas” el cual venció el día 4 de agosto pasado, no existiendo ninguna prorroga sobre el mismo, en la actualidad y conforme el Reglamento “los diputados no constituirán Cámara fuera de la sala de sesiones, salvo los casos de fuerza mayor” (Art. 14 RCDN).

La Comisión de Labor Parlamentaria, mediante un procedimiento excepcional, estableció este protocolo en base al “consenso” de todos los partidos con representación congresual, en este sentido y de acuerdo a una interpretación amplia del Art. 59 de la regla que rige la vida interna de Diputados estableció este procedimiento especial por un período de tiempo.

En la actualidad, y frente al pedido de una sesión especial (Art. 35 RCDN), el presidente del cuerpo ordenará la correspondiente citación para que los diputados se hagan presente en la Cámara de Diputados.

Así, no existe ninguna regla que faculte al presidente o la Comisión de Labor a buscar frente a mayorías circunstanciales a imponer modificaciones al Reglamento, sin pasar por las pautas establecidas en el Art. 89 del mismo cuerpo legal. Tendiendo presente que toda reforma del reglamento debe cumplir un procedimiento (Art. 224) y que la situación excepcional no permite saltar las formas (procedimiento aplicado en el mes de Abril 2020).

Por lo tanto, tal situación conlleva una grave violación a lo establecido no solo en lo que al Reglamento respecta, sino que además viola lo establecido en el Art. 63 y 66 de la Constitución Nacional que dicen: “Ambas Cámaras se reunirán por sí mismas en sesiones ordinarias todos los años desde el primero de marzo hasta el treinta de noviembre. Pueden también ser convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogadas sus sesiones” y agrega el texto: “Cada Cámara hará su reglamento…”.

La resolución establecida por una mayoría, sin recabar en la búsqueda de consensos, pone a la Cámara de Diputados en un lugar que salta la importancia que reviste el Poder Legislativo en el diseño institucional, es primordial reivindicar al Congreso como el ámbito primordial donde debe llevarse a cabo el debate legislativo, que indefectiblemente robustece el sistema democrático. En esta línea argumental, el Congreso de la Nación cumple un rol fundamental, y de la lectura de su reglamento no se observa cita alguna a la “virtualidad” como funcionamiento del mismo, por cuanto el Congreso cumple un rol de control y las distintas voces en este ámbito permiten la búsqueda de lugares comunes, que seguramente nos hacen crecer como sociedad y enriquece la democracia.

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