Alimentación

Nueve consejos para comprar y almacenar el pollo de forma segura

Pautas a la hora de elegir y guardar este alimento para disfrutar de su sabor y evitar problemas de salud

jueves 17 de septiembre de 2020 - 7:23 am

La carne, junto con los huevos, son dos de los alimentos que causan más enfermedades e infecciones alimentarias. Para minimizar el riesgo es importante tener en cuenta algunos consejos para comprar y almacenar pollo.

Los patógenos más habituales son Salmonella, Campylobacter, Clostridium y E. coli. Por regla general, la forma más segura de protegerse es la temperatura a la hora de cocerlo. Pero como cualquier otro alimento, la manera de adquirirlo y guardarlo en casa son pasos previos sobre los que hay que estar informados.

1. Dejar su compra para el último momento

Los productos frescos como la carne deben adquirirse al final. Esta tiene que ser la última parada antes de pasar por la caja. Así se evita romper la cadena de frío. Una vez en casa, también deben ser los primeros en guardarse de la forma adecuada.

2. La apariencia

Para elegir una pieza en buen estado, esta tiene que tener una carne firme, tierna y elástica. La piel tiene que ser lisa, flexible, húmeda y no debe presentar restos de plumas. Las aves de corral crudas tienen un color entre el blanco y el amarillo pálido. Todos son tonos normales y varían según la dieta, la movilidad, la raza y la edad del animal.

En ningún caso es un indicador de calidad ni de frescura. Tampoco tiene relación con su valor nutricional ni la cantidad de grasas que pueda contener.

3. La tempeatura óptima al comprar y almacenar

La carne cruda en los puntos de distribución debe mantenerse en el refrigerador y no haber sufrido una rotura en la cadena de temperatura. Si se adquiere el pollo en un supermercado o una tienda de autoservicio, comprobar que el paquete se note frío al tacto. De lo contrario, es mejor dejarlo y dar aviso a los encargados.

4. No romper la cadena de frío en el transporte

Una vez se ha adquirido la carne, garantizar que los productos que necesitan frío no aumenten de temperatura. Es aconsejable usar bolsas especiales para trasladarlos y hacerlo en la menor brevedad posible.

5. Almacenamiento en frío

El frío es el mejor método para salvaguardar los productos frescos, como los son los cárnicos. Aunque no mata los posibles patógenos presentes, permite detener su proliferación.

Dentro del frigorífico, el pollo ha de mantenerse a una temperatura por debajo de los 4 ºC, pues estos son los grados ideales de conservación. Así puede durar entre 1 y 2 días si es crudo y entre 3 y 5 una vez cocinado. No hay que lavarlo antes de almacenar o cocinar, ya que se corre el riesgo de esparcir las posibles bacterias.

6. Utensilios y lugar adecuados

La temperatura óptima para conservarlo está garantizada en toda la superficie interna del frigorífico. Por lo tanto, puede ser colocado en en cualquier repisa o cajón. Si dispone de un punto especial para carne y pescado, es aconsejable usarlo, pues asegura un frío constante y suficiente que mantiene el producto sin congelarlo.

La carne cruda se debe guardar en recipientes apropiados o bien envuelta en un embalaje apto para alimentos. Esto es importante para evitar que sus jugos, que pueden contener bacterias, entren en contacto con otros alimentos almacenados.

7. Limpieza y orden en la heladera

El refrigerador ha de mantenerse limpio y en las condiciones adecuadas. Así se evita la pérdida de calidad y se mantienen el aroma y el sabor.

También es necesario llevar un control estricto de los productos que se guardan, sobre todo de los más perecederos, como la carne. Si por cualquier motivo no se ha podido consumir, se puede pasar al congelador.

Los cambios de color son normales en los productos frescos y por sí solos no indican que esté estropeado. En cambio, si se acompaña de mal olor, despigmentación y un tacto viscoso o pegajoso, mejor no consumirlos.

8. Control de la temperatura al comprar y almacenar

Antes de almacenar o de cocinar, no hay que dejarlo fuera del refrigerador demasiado tiempo. Es aconsejable preparar los ingredientes al momento y guisar los platos con la mínima antelación posible. En caso de no disponer de tiempo suficiente, es mejor volver a conservarlo cocido en el refrigerador y calentarlo antes de servir.

9. Almacenaje en el congelador

Cuando no es posible consumir la carne adquirida en un breve espacio de tiempo puede almacenarse en el congelador. Esta opción también es válida si no se pueden hacer compras con asiduidad y se quiere adquirir más cantidad de producto para períodos prolongados.

Igual que con la conservación en la heladera, es importante hacerlo en la menor brevedad de tiempo posible. Esto es justo después de llegar a casa con la compra o del cocinado. Así se mejora la seguridad, el sabor y la calidad.

La temperatura óptima es de – 18 ºC. Para conservarlo en el congelador usar recipientes herméticos para evitar posibles quemaduras por la exposición prolongada al aire del aparato. Si se hace de la forma correcta, mantiene su calidad durante 9 meses. Las piezas de pollo congeladas se descongelan en la heladera. Nunca a temperatura ambiente.

Fuente: Mejor con salud

COMENTARIOS