Belleza

Las partes del cuerpo que más se deshidratan en invierno

Qué podés hacer para evitar que la piel se ponga áspera y tirante

viernes 11 de septiembre de 2020 - 7:52 am

Los efectos de la resequedad en la piel se incrementan en la época de frío. Cada parte de ella tiene características y funciones dependiendo de los órganos que cubre y a los riesgos a los que se enfrenta, uno de los cuales es la xerosis o deshidratación.

Dentro de las necesidades constantes que tiene la piel está la perfusión capilar (llegada de sangre a los tejidos de la misma). Si algo genera que los vasos sanguíneos se contraigan, como lo hace el frío, esto resulta en la disminución de oxígeno y nutrientes que llegan a la piel y se ésta seca.

Un descenso en la temperatura general y en la humedad en la atmósfera forman las condiciones perfectas para la xerosis. Estas son las partes del cuerpo que más se deshidratan en invierno.

Manos

Además del frío, se enfrentan a otros factores como el uso de jabones irritantes, los cambios constantes de temperatura y heridas por trabajo. La mejor forma de cuidarlas en esta época es el uso de guantes térmicos y cremas humectantes a base de aceites vegetales.

Labios

La delgada capa dérmica que los protege, aunado a la gran cantidad de neurotransmisores que tienen los labios vuelven a los efectos de la deshidratación especialmente molestos. Pasar tu lengua para mojarlos empeora la situación, lo mejor es utilizar una crema con complejo B.

Ojos

Es más vulnerable al tratarse de dos estructuras distintas. Para la córnea podés usar lágrima artificial, de venta en farmacias; mientras que para el contorno de ojos lo mejor son cremas especializadas que contengan Vitaminas tanto B y C como colágeno.

Articulaciones

Especialmente los codos y las rodillas sufren de resequedad, esto se debe, entre otras cosas, a lo gruesa que es la piel de esa zona, lo que dificulta el flujo sanguíneo hasta las capas más superficiales. Podés darte un masaje diario con aceites naturales como de coco o almendras.

Rostro

En general, es especialmente sensible, además es de las pieles más expuestas a la contaminación y la radiación solar, otros dos factores de la resequedad. Para tratarla, hidratala y usá mascarillas con productos naturales al menos una vez al mes.

Aunque sentir la piel áspera, tirante o con un tono ligeramente cenizo no representa un cuadro grave de deshidratación, se recomienda acudir al dermatólogo en  caso de presentar:

– Irritación o enrojecimiento por varios días

– Picazón constante e intensa al grado de no permitir el descanso

– Descamación en gran parte del cuerpo

– Si los síntomas no mejoran a pesar de los esfuerzos

Tomar la cantidad recomendada de agua al día, hacer ejercicio sin exponerse a cambios de temperatura extremos y una alimentación balanceada son otros buenos hábitos.

Fuente: Salud y medicinas

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