Judiciales

Juicio contra CFK: testigo declaró que su papá “estaba cansado de pasar sobres por debajo de la mesa”

Las declaraciones de Nicolás Loscalzo y José Luis Del Curto tuvieron lugar hoy en una nueva audiencia por el juicio de la obra pública, que comenzó en mayo de 2019 y tiene como la principal acusada a la vicepresidenta Cristina Kirchner

martes 25 de agosto de 2020 - 7:14 pm

“Estoy cansado de pasar sobres debajo de la mesa”, le dijo su padre a Nicolás Loscalzo en 2004. Este martes, el joven declaró en el juicio oral que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 2, en donde está acusada la vicepresidenta Cristina Kirchner, el ex ministro de Planificación Julio De Vido, el ex secretario de Obras Públicas José López y el propio Báez, además de una docena de ex funcionarios de Vialidad. 

Osvaldo Loscalzo le avisó en esa misma llamada telefónica que quería vender la empresa que había armado en Santa Cruz, la constructora Loscalzo y Del Curto, e irse a vivir a El Calafate y dedicarse a una hostería. Un año después, el empresario se mató, junto a su beba, en un accidente de tránsito, cuando su auto despistó por la nieve entre Calafate y Río Gallegos. La firma fue vendida a Lázaro Báez, y es la que se usó para emitir cheques en favor de la familia Kirchner.

José Luis Del Curto, socio de Loscalzo, declaró luego que su amigo se dedicaba a las relaciones públicas para ir a ver qué obra pública “estaba por salir”: “Nos costaba mucho ganar una licitación, salíamos segundos, terceros”, dijo, no como a Austral Construcciones, que “ganaba todo”. Antes de la llegada de los Kirchner al Gobierno, “Austral Construcciones no era nada, no existía”.

Con la muerte de su amigo y socio, la constructora que habían armado terminó vendiéndose a Austral Construcciones en 2006. Del Curto sostuvo que a Lázaro Báez nunca le vio la cara: “En ningún momento nos sentamos frente a frente”, dijo, según informó Infobae.

Además se quejó porque Austral Construcciones nunca pagó el impuesto municipal por el obrador en donde habían quedado las maquinarias vendidas por la empresa. “Desde 2006 a la fecha”, afirmó.

El juicio de la obra pública, que comenzó en mayo de 2019, trata de determinar si la vicepresidenta Cristina Kirchner encabezó, como se la acusa, una asociación ilícita que favoreció a la empresa de Lázaro Báez con las obras pública que tuvieron lugar en la provincia de Santa Cruz. La vicepresidenta, a la hora de hablar en el tribunal, aseguró que se trata de “lawfare”.

Por zoom, desde una delegación de Gendarmería en El Calafate, Loscalzo se presentó ante el Tribunal Oral Federal 2. Lo había reclamado como testigo el fiscal Diego Luciani. En su exposición, el joven relató que su padre y amigo habían formado una SRL en Santa Cruz y al principio les iba muy bien: “Como adolescente la pasaba mejor. Se veía el crecimiento de la empresa. Tenía cada vez más gente –dijo-. Era una empresa netamente constructora. Tenía dos o tres empleados en la oficina, la gente que tenía trabajando en obra no los conocía”.

Loscalzo afirmó que “los márgenes de ganancia quedaban con la obra pública porque eran las obras grandes”. A fines de 2003, el joven se fue a estudiar a La Plata. Y cuando su papa falleció, la constructora fue vendida: “La empresa no era lo mismo. Yo tenía 21 años y vivía en un frasco de mayonesa. Me parece que era imposible llevarla adelante. Entiendo que mi padre tenía la idea de venderla la empresa. A mí me lo había comentado por teléfono un par de veces. Y cuando falleció mi papa, no daba para seguir trabajándola. Ese fue el motivo por el cual se vendió”.

Cuando Luciani preguntó si su padre le había dicho por qué razón quería venderla, el testigo recreó el diálogo con su padre. “Quiero vender todo. Hacer un hostel e irme a vivir a Calafate. Entiendo que estaba cansado lo que era, lo que es… Que sí o sí para crecer tengas que trabajar en obra pública. Me dijo ‘estoy cansado de pasar sobres debajo de la mesa’. Eso me dijo”.

 

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