Opinión

¿Es justa y liberal la meritocracia?

Facundo Pedaccio

Estudiante de economía (UBA), miembro de A.U.L.A.

lunes 24 de agosto de 2020 - 7:06 pm

Grandes personalidades de nuestro mundo ven la autocrítica como una manera para mejorar y evolucionar. Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX, cuenta que cuando sus amigos compran uno de sus productos les pide que le digan todo lo que no les gusta. Y lo remarcan como una manera importante de mejorar sus productos y a uno mismo.

En mi opinión creo que estamos en un momento oportuno para hacer autocrítica, algo está fallando en el liberalismo. No son ni nuestras filosofías, ni nuestras teorías. Es la manera errónea en la que se la comunicamos al ciudadano de a pie. Nos han dejado como los villanos de la película, como los causantes de todos los males. Si bien ellos son muy inteligentes para convencer a la gente de esto, nosotros tenemos la mayor responsabilidad. En este pequeño ensayo deseo aportar un punto de vista creo lógico, pero olvidado. Es decir hacer una autocrítica para nuestra propia evolución. Deseo que pueda ser considerado por el lector, y también que aporte oxígeno y un punto de vista interesante al liberalismo argentino.

Nuestros opositores no se cansan de bombardear nuestra ideología diciendo que la meritocracia no existe, y que por lo tanto el capitalismo liberal nunca triunfará. El problema es que nosotros seguimos insistiendo en defender la postura meritocrática, y mostrarla como eje central del funcionamiento de nuestros pensamientos más profundos. Si bien ningún autor liberal escribe sobre esto en sus libros, nuestros mayores representantes no se cansan de defenderla en público.

Desde mi punto de vista esto constituye un error de escalas cósmicas. En el sistema de libre emprendimiento liberal, comprendido por un sistema donde las personas intercambian libremente sus bienes de propiedad buscando su propio beneficio, la meritocracia no es la ley justa. No siempre quien se esfuerza más es el más exitoso. El más exitoso, en el sistema anteriormente mencionado, es quien logra satisfacer más al prójimo. Es decir que, tu éxito es decidido, quizás indirectamente, por todas las personas que componen tu sociedad. Y no decidido por tu mérito, ya que puede haber personas más eficiente en satisfacer a sus compañeros. En consecuencia con menos esfuerzo que otros satisface más.

Hay que agregar que cuanto más libre y amplia (en cantidad de personas) sea tu comunidad esta ley será más justa (a más libertad y cantidad de personas más justamente será decidido el éxito en la comunidad).

Con todo esto no quiero decir que los liberales debamos rechazar el pensamiento meritocrático.

Este debe ser propuesto como un método para la evolución personal en cualquier escala social. Como forma de salir de la pobreza, o para llevar a cabo tus proyectos.

Pero no debemos presentarlo como la ley justa de liberalismo, ya que constituye un error y no es bien visto por la mayoría de personas.

Espero con esto haber aportado un punto de vista para próximos debates y discusiones con nuestros opositores. Y también una manera distinta de comunicar nuestra filosofía a la gente de a pie. No solo un punto de vista, creo yo, más acertado. Si no también una manera más moderna y dulce para las masas. Suena moralmente correcto que lo que te hace exitoso en nuestro sistema es servir a las demás personas con soluciones para sus necesidades, y que el nivel de tu éxito es decidido por todos los miembros de la comunidad indirectamente.

Entre todos debemos hacer autocrítica de nuestras formas, para volver a traer a la Argentina y al mundo las etapas doradas del liberalismo.

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