Psicología

Agorafobia: cómo se manifiesta este trastorno de ansiedad

Cuáles son los síntomas que caracteriza a esta patología

sábado 5 de septiembre de 2020 - 7:51 am

La agorafobia es una enfermedad compleja que, en cada persona, se manifiesta con ciertas peculiaridades. Si tuviésemos que clasificarla, diríamos que se engloba dentro de los trastornos de ansiedad.

Quienes lo padecen sufren ansiedad o temor exagerado a lugares o situaciones en las que se sienten indefensas, atrapadas o avergonzadas. Por ejemplo, espacios abiertos, sitios muy concurridos o incluso el transporte público. El problema es que los síntomas varían de manera notable, ya que esta patología abarca un conjunto de fobias que, a veces, se solapan entre sí.

Uno de los más frecuentes es sentir ansiedad en lugares donde puede ser difícil o vergonzoso escapar. Suelen tener miedo de sufrir una crisis de angustia y, aún más, de que les suceda en sitios donde no pueden recibir ayuda. Los lugares que más temor provocan son aquellos fuera de casa y muy concurridos, como los transportes públicos o los supermercados.

El miedo hace que se desarrollen conductas de evitación. Por ejemplo, si un síntoma es la ansiedad a viajar en colectivo, tratan de no hacerlo nunca. Van cambiando hábitos por miedo a tener una crisis.

Para poder diagnosticar la agorafobia, suele requerirse que las crisis de ansiedad sean repetidas o que surja una preocupación muy intensa a raíz de una de ellas. Es decir, que sienta pánico por la probabilidad de sufrir otra o que cambie su comportamiento a partir de ese momento.

Además, es importante destacar que se deben excluir otros trastornos mentales para poder establecer un diagnóstico de certeza. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, ciertas fobias específicas tienden a confundirse con la agorafobia, como la fobia social.

Es frecuente que este trastorno se manifieste como miedo a estar en sitios abiertos, especialmente cuando se está solo. Sin embargo, también puede ocurrir en lugares cerrados, como cines o teatros.

Otro de los rasgos característicos es el temor a experimentar una situación embarazosa. Por ejemplo, caerse en público o incluso tener una crisis de ansiedad en frente de otros. Además, el miedo suele ser excesivo y muy intenso.

El problema es que todo esto acaba afectando cada uno de los ámbitos de la vida del paciente. Poco a poco se crean conductas de evitación y las actividades se van condicionando.

Si esta enfermedad no se trata, acaba cronificándose y retroalimentándose, llegando a ser incapacitante. Debemos tener en cuenta que se trata de un trastorno de pánico. Por ello, también se acompaña de síntomas físicos. Cuando tiene lugar una crisis, la frecuencia cardíaca se acelera y puede haber una sensación de ahogo. Aumenta la sudoración, hay malestar y presión en el pecho que llevan, en casos extremos, al mareo y el desmayo. La ansiedad lleva a una sensación de pérdida del control y, en algunos casos, miedo a la muerte.

Fuente: Mejor con salud

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