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Notas de Opinión

Si se llevan la Corte, se llevarán todo

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

 

Un bloque cercano y sombrío merodea la política. El país está en los umbrales de una colisión de poderes después de que Cristina Kirchner (y los senadores que la siguen, que son mayoría) decidió indisciplinarse ante la Justicia. La ampliación de la Corte Suprema de Justicia es una decisión tomada. En una nación donde la política resuelve muchos de sus problemas en los tribunales, la coalición peronista gobernante se quedaría literalmente con todo si tomara el control de la Corte. En este fin de semana, la comisión de juristas que asesora al Presidente (la “comisión de amigos”, como la llaman algunos jueces) comenzó a debatir sobre el futuro del Ministerio Público, que no es otra cosa que sobre el destino de los fiscales y de su jefe, el procurador general. Eduardo Casal, que ocupa interinamente ese cargo, está protegido por los dos tercios de los votos del Congreso que exige la ley para destituir al jefe de los fiscales. Es una ley constitucional, pero ley al fin. La podrían cambiar en medio de un monumental escándalo político.

La Corte es la última palabra de la Justicia aun para el caso de las elecciones de los integrantes de los otros dos poderes del Estado. Instancias inferiores, por ejemplo, podrían declarar fraudulenta una elección, pero la Corte tendrá facultades para darla definitivamente por buena. El máximo tribunal de justicia es el que garantiza también que existe la seguridad jurídica. Certeza indispensable para quienes podrían invertir en el país. La Constitución es, por definición, restrictiva de las facultades de los poderes del Estado en beneficio de las garantías y obligaciones colectivas. Y la Corte es la instancia que interpreta esas restricciones. Por eso, si alguien se quedara con el control de la Corte, se quedará con todo. “Se llevarán todo: el poder político, la Constitución y su interpretación judicial. La ampliación de la Corte es el caso Vicentin multiplicado por 160”, dice un funcionario de los tribunales. Tiene razón: la intención de ampliarla va más allá del objetivo de impunidad, que también existe. Es un proyecto que puede terminar con la colonización kirchnerista de todo el Estado.

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La oposición de Cambiemos anunció que nunca les dará el acuerdo a los nuevos jueces de la Corte si prosperara la idea de ampliar el tribunal. Cambiemos es inevitable para juntar el voto de los dos tercios del Senado, necesarios para el acuerdo a los jueces supremos. Sectores políticos y judiciales desconfían de esa promesa si la eventual nueva Corte fuera de 12 o de 15 miembros en lugar de los 5 actuales. “Le entregarán a la oposición tres cargos de jueces en la Corte y veremos quién rechaza esa oferta”, dicen. Enterada de tales desconfianzas, Elisa Carrió saltó con una furiosa advertencia: “Denunciaré por traición a la patria a los senadores de Cambiemos que rompan nuestro acuerdo”.

La independencia de la Corte es necesaria hasta para restablecer una noción de la igualdad ante la ley. Un ejemplo. En ese tribunal supremo están no menos de 10 recursos de Cristina Kirchner en los que reclama cosas que le negaron en instancias inferiores. La Corte las revisa del derecho y del revés. Es obvio que la Corte (o una mayoría de sus integrantes) decidió no tratar los casos que investigan a Carlos Menem desde hace 20 o 25 años. Seguramente influyeron la avanzada edad del expresidente y su salud extremadamente frágil. Acaba de entrar a la Corte un recurso de queja de Mauricio Macri por el caso del Correo, porque una cámara le negó arbitrariamente la apelación ante el máximo tribunal. ¿Por qué le negarían a este expresidente lo que les aceptaron a los otros dos expresidentes?

En medio de tales grisuras aparece la ofensiva contra el procurador general, Eduardo Casal. El kirchnerismo pide el juicio político del funcionario que ocupa interinamente el lugar que dejó vacante Alejandra Gils Carbó. La primera acusación que le hicieron es que había formado una Secretaría para el Análisis Integral del Terrorismo. Aludía al terrorismo internacional. La intención de Casal fue que un grupo de funcionarios de la procuración (no nombró a nadie nuevo) recolectara experiencias, legislaciones y reglamentos del exterior para tenerlos a mano en el caso de un atentado en la Argentina. ¿Es Casal un “represor” porque toma precauciones sobre el terrorismo internacional en un país que sufrió dos criminales atentados del terrorismo internacional?

La acusación más sorprendente contra Casal es por haber anulado el traslado del fiscal federal Juan Pedro Zoni. Zoni había concursado para ser fiscal en Santiago del Estero en una fiscalía que nunca se habilitó. Casal entendió que, por eso, el traslado de Zoni era ilegal. Zoni fue en Buenos Aires fiscal de una causa penal contra Macri por el caso del Correo. Otra vez el Correo. Su lugar lo ocupó el fiscal Gerardo Pollicita, quien pidió la indagatoria de exministros de Macri por esa causa del Correo. ¿Dónde está el beneficio para Macri? ¿Casal se equivocó o no sabía lo que hacía? ¿O, acaso, el kirchnerismo busca hasta debajo de las alfombras alguna razón para acusar a Casal? Sea como fuere, Casal es un funcionario de carrera que está esperando que la política se ponga de acuerdo para designar a un procurador general. Esa designación devolverá a Casal a su cargo de subprocurador. ¿Por qué un hombre que hizo una carrera intachable en la Justicia debe pagar por las impotencias de la política? El candidato a procurador, el juez Daniel Rafecas, ya anticipó que no aceptará el cargo si ocurriera en la Procuración un grave escándalo institucional.

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La anulación del traslado de Zoni despertó la ira kirchnerista, pero sus senadores quieren anular los traslados de dos jueces que condenaron a Cristina Kirchner. La vara no es la misma para amigos o enemigos. Los traslados de los jueces federales Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, miembros de la cámara federal que homologó varios procesamientos de Cristina Kirchner por presuntos hechos de corrupción, fueron los que provocaron el alzamiento de la expresidenta contra la Justicia. No hay muchos antecedentes que muestren a una cámara legislativa desobedeciendo abiertamente la orden de una jueza, que había dictado una cautelar reclamada por los dos jueces para que el Senado postergue el tratamiento de sus acuerdos. Ni Trump ni Bolsonaro llegaron a tanto. La Corte Suprema dictaminó en su momento que los traslados dentro del mismo fuero, en la misma jurisdicción y con categorías similares no necesitan del acuerdo del Senado. Son los casos de Bruglia y Bertuzzi. Si el Senado rechazara el acuerdo de esos dos jueces, es probable que la Corte dicte la nulidad de esa decisión. Estallará entonces una explícita colisión de poderes.

El alzamiento contra la Justicia se convirtió en un hecho corriente, aun dentro de la propia Justicia. No se puede interpretar de otra manera lo que hizo la jueza María Servini cuando insistió en el entrecruzamiento de llamadas de Macri durante tres años y medio de los cuatro que fue presidente. La Cámara Federal anuló su decisión, pero una apelación del infaltable Carlos Beraldi le sirvió a la jueza para reponer en el acto la investigación de los teléfonos de Macri. “La defendí otras veces, pero lo que está haciendo ahora es indefendible”, advirtió Carrió, que tiene (o tenía) una buena relación con la jueza. La líder de la Coalición Cívica apoyó al abogado de Macri, Pablo Lanusse, quien intercambió duros escritos judiciales con Servini; esta denunció a Lanusse ante el Colegio de Abogados porque supone que le faltó el respeto.

La causa de Servini contra Macri fue iniciada por otro infaltable: Cristóbal López. Convertido rápidamente de denunciado en denunciador, López no solo ha conseguido la extinción de las causas que lo culpaban por haber hecho fortunas con dinero del Estado. Al mismo tiempo, el gobierno de la Capital le está concediendo la posibilidad de que sus casinos participen en el juego online. La decisión de la administración capitalina, en manos de Cambiemos, provocó una fuerte crítica de Carrió: “Van a fomentar la ludopatía de los jóvenes”, acusó a sus aliados. Cristóbal López practica el mismo juego que su amiga, la vicepresidenta, cuando obliga a que la Justicia le otorgue impunidad y también el derecho a la venganza.

Desobedecer a los jueces no es una práctica nueva de los Kirchner. Ya lo hicieron en Santa Cruz, donde nunca repusieron al procurador general Eduardo Sosa a pesar de las reiteradas órdenes de la Corte Suprema. Se puede, en efecto, indisciplinarse ante la Justicia si quien lo hace es, desde ya, una figura del poder. ¿No hizo eso Cristina el jueves en el Senado cuando mandó que este desobedeciera la orden de una jueza? La diferencia es que ahora no se conforman con desobedecer a los jueces; también quieren controlar las instancias judiciales decisivas en sus horas más oscuras.

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Notas de Opinión

El salvaje impuestazo que votaron concejales opositores en un distrito del GBA

Un grupo de concejales de Juntos por el Cambio y del espacio de José Luis Espert votaron insólitamente a favor del impuestazo que impulsa la gestión del intendente de Pilar, Federico Achaval. Paradójicamente, rechazaron el Presupuesto el jueves pero al día siguiente avalaron el ajuste fiscal.

Columna de opinión publicada originalmente en MDZ

Otra vez, el comportamiento de concejales de Juntos por el Cambio, y en este caso del espacio de José Luis Espert, terminaron siendo funcionales al oficialismo en un municipio del Gran Buenos, como lo es Pilar. Entre el jueves y el viernes, pasado los ediles del Frente de Todos aprobaron con ayuda opositora el Presupuesto 2023 con un aumento en el gasto del 100% y subas astronómicas en impuestos y la creación de nuevos tributos.

El 11 de agosto anticipamos en MDZ que el intendente Federico Achával gobierna con una comodidad inédita en el Concejo Deliberante ya que cuenta con mayoría y quórum propio para tratar las iniciativas que impulse y bloquear los requerimientos opositores. Pero además, el grado de atomización e internismo de Juntos por el Cambio es funcional al oficialismo y se refleja en la composición del Concejo donde 10 ediles se reparten en 10 bloques. Nunca visto

Pese a la cómoda mayoría de la que goza el bloque del Frente de Todos, sorprendió el respaldo de ediles opositores. La votación terminó con 40 votos positivos y 7 negativos. Los ediles opositores que avalaron el impuestazo fueron Claudia Zakhem de la UCR (reciente ganadora de la interna partidaria), Juan Manuel Moraco, ahora aliado de Florencio Randazzo y Juan Manuel Tito del espacio liberal de Espert. Entre los siete que se opusieron aparece el larretista Sebastian Neuspiller, la legisladora del PRO, Adriana Cáceres y Solana Marchesán que responde a Javier Milei y fue muy dura en su discurso en el recinto.

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Cada vez resultan mas evidentes los problemas que tiene Juntos por el Cambio para penetrar en el conurbano profundo. Los llamados “sin tierra” del PRO, salvo honrosas excepciones, no han logrado inserción territorial y están cómodos en el rol de opositores, algunos con demasiada buena onda con el alcalde peronista de turno.

Además reciben “dádivas” del peronismo gobernante. Los contratos en la política del Gran Buenos Aires son tan imprescindibles como los planes, es la forma de financiar a los militantes de cada concejal opositor.

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Notas de Opinión

La estrategia de Massa, atenazada entre la inflación y la recesión

El ministro no tiene el margen de Scaloni. No puede cambiar el equipo, ni menos la estrategia. Así que repite lo que más o menos funcionó y reza por que el tiempo pase. Encima, enfocado en el índice inflacionario, corre el riesgo de agravar la recesión

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Si el pronóstico que Massa lanzó inflando el pecho esta semana sobre la inflación de abril del año que viene llegara a cumplirse, lo que tiene escasísimas chances de suceder, pero seamos por un momento optimistas, sería a costa de un parate feroz de la actividad económica.

Porque solo con una baja abrupta del consumo y una reducción descomunal del dinero circulante y la tasa de interés, como los que seguirían a un plan bónex o algún otro manotazo sobre la deuda en pesos, se podrían contener a la vez todas las vías por las que se reproduce hoy la suba de precios.

Y la recesión, tengamos en cuenta, ya la tenemos encima, a pesar del 6 y pico de inflación que arrastramos mes a mes. Según FIEL, en el mes de octubre la actividad industrial cayó la friolera de 3,3 puntos en relación al mes anterior, con estacionalidad, y crece apenas 1,3 respecto al mismo mes del año pasado.

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El rebote respecto a la pandemia ya terminó hace tiempo, y el arrastre estadístico, para todo este año, será de poco más del 3 por ciento. No es rebote del gato muerto, pero se le parece. Y eso en la industria.

En el agro, las cosas están peor, principalmente por la sequía, que para el año que viene acarrea perspectivas aún más preocupantes. La seca, además, por ahora deprime los precios de la carne, porque los productores liquidan cabezas que no pueden alimentar. Pero cuando esa ola acabe, es de esperar que haya un shock de escasez y un rebote significativo de las cotizaciones al mismo tiempo, que significarán menos actividad, menos consumo y más inflación, la peor combinación imaginable.

La liquidación de la soja acumulada, mientras tanto, ayuda en estos meses a sostener el consumo y la inversión en las zonas agrícolas, porque muchos de los que liquidaron su cosecha anterior habrán comprado dólares, pero otros cambiaron maquinaria, vehículos o hicieron alguna mejora en sus campos. Sólo que eso también se va a agotar de acá a fin de año, cuando concluya la reedición del dólar soja. Y la falta de los recursos cuya liquidación ahora se está acelerando va a hacer las cosas el doble de difíciles el año próximo, si la nueva cosecha es tan mala como se pronostica.

El plan de Massa hace agua, en suma, y eso que estamos en los meses buenos del ‘programa’, hay que ver cómo estamos cuando empiece el baile en serio. Pareciera, sin embargo, que atentos mayormente a los precios, los funcionarios de Massa pasan por alto los riesgos de que la recesión empeore.

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Será, tal vez, que la ortodoxia los ha obnubilado con sus recetas siempre simplificadoras, y ellos a su vez han convencido a los camporistas y el resto del oficialismo que la suba de precios es la única variable que importa para no perder las elecciones.

Si este fuera el caso, podría darse la paradoja de que los opositores de Juntos y los libertarios terminen reclamando medidas reactivadoras al kirchnerismo. Aunque lo más probable es que no lleguemos a tanto, Massa deje pronto de sobreactuar su celo antinflacionario y lo del 3 por ciento para abril quede en el olvido, como tantas otras promesas.

Kicillof, el jefe de campaña del kirchnerismo, seguramente lo va a exigir. Porque la oficial es una campaña casi exclusivamente bonaerense, y en la provincia, por ahora, la masiva transferencia de recursos públicos nacionales alcanza para mantener cierto nivel de actividad y consumo, pese a la inflación.

La prioridad del kirchnerismo es, lógicamente, que eso siga siendo así. La duda es si con eso alcanza, y si haga lo que haga Massa por sostener esa estrategia, la situación no va camino a empeorar.

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Kicillof es ya en estos momentos el gobernador peor evaluado del país. Seguido de cerca por Alicia Kirchner, según el último sondeo de la consultora CB. El ‘pueblo’ del que habla el kirchnerismo existe solo en sus cabezas, el que existe en la vida real está harto de sus dirigentes. Axel sigue en carrera, de todos modos, no sólo porque la plata fluye sin límites desde las arcas nacionales para sostenerlo, sino también porque la oposición en la provincia está dividida.

Aunque es probable que este último beneficio, cuando arranque la campaña, se le termine. Como no pudieron suprimir las PASO, el voto opositor tendrá ocasión de concentrarse en la opción con más chances de derrotarlo bastante antes de llegar a la elección general. Si eso sucediera, los 30 y pico por ciento de los votos que retiene el actual gobernador no le alcanzarían para ser reelecto.

Por ahora, la única respuesta que tiene el kirchnerismo ante todos estos problemas es provincializarse al mango. Lo insinuó ya Cristina en el acto de La Plata, cuando dedicó un buen rato a hacer algo inédito, hablar de inseguridad en clave represiva y antigarantista, además de crítica del gobierno nacional.

Su planteo fue casi digno de Espert, consistió en exigirle a Aníbal Fernández que despliegue todos los gendarmes disponibles en el conurbano. Aunque lo disfrazó de progresismo, diciendo que no lo hacía porque supuestamente esos gendarmes ‘están en la Patagonia haciendo no se sabe qué’.

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Ella sabe muy bien lo que están haciendo ahí, frenando la ofensiva violenta de los grupos mapuches. Y también debe saber que hay ya muchos gendarmes patrullando la provincia de sus desvelos. Pero la jefa siempre necesita repartir culpas, y en este caso necesitaba en particular despegarse de las críticas que señalan la política de seguridad como una de las más flojas tanto del gobierno nacional como del bonaerense.

La apuesta oficialista, como sea, tiene su lógica. El delito es uno de los temas que más influye en la opinión que los votantes tienen de sus gobernadores. Y mostrarse atento al problema permite, de paso, desentenderse aún más del otro asunto que encabeza las listas de preocupaciones, la inflación.

Ahora que, más allá de que sea lógica, hay que ver si les alcanza. Más todavía cuando a la inflación se le sume la recesión. Difícil que semejante combinación no se vuelva letal, a menos claro, que la oposición les haga fácil el trabajo.

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Notas de Opinión

La pelota rueda en Qatar y Chiqui Tapia ve crecer sus negocios

El zar de la AFA sigue siendo empleado de una firma recolectora de basura y directivo de la CEAMSE en nombre de la Ciudad. Firmas y contratos sospechados. Y el vínculo con Moyano y Camioneros.

Daniel Tapia es apodado “Chiqui”. El alias se lo ganó por espejo contrario. Ostenta un físico que impone la imagen reversa: “Chiquito” no es. Tapia llegó a la presidencia de la Asociación de Fútbol Argentina (AFA), alcanzó ese Olimpo siendo presidente de un club en ese momento de la primera B Metropolitana, con estadio para apenas 4.400 espectadores. El estadio lleva ahora su nombre. Tapia es titular de la AFA, y el Club Atlético Barracas Central es ahora un equipo de Primera División. Azares deportivos. Tapia llegó a manejar la AFA en el 2017. Era hasta ese momento trascendental vicepresidente primero de la entidad.

Su liderazgo se formalizó con una elección abrumadora. En el 2015, los candidatos a ese mismo puesto, Marcelo Tinelli y Luis Segura, quedaron azorados cuando los comicios dieron como resultado un empate. Quienes sufragaban sumaban número impar. La desprolijidad provocó la intervención de la AFA.

Tapia llegó al liderazgo de uno de los organismos con mayor poder del país gracias al sostén político de su suegro. El jefe del sindicato de choferes de camiones, Hugo Moyano. Tapia era un recolector de basura más cuando conoció a Paola Moyano. Hoy, tras el aprendizaje que dan años en el máximo poder, ya no depende de Moyano padre, con quien dejó de hablarse. Tapia dirige la AFA en medio de polémicas que en esta coyuntura mundialista no lucen importantes, pero que pueden iluminarse de golpe. El fútbol es un negocio con enemigos acechantes.

Tapia llegó a la cúspide desde la calle. Es literal. Trabajó de basurero. Se relacionó con los Moyano y como toda esa parentela sumó influencias. Es un presidente de la AFA singular: los negocios con la Selección Argentina le generaron problemas judiciales por evidentes desprolijidades, aunque consiguió ser sobreseído en la Justicia tras se defendido por los K en el Congreso después de un informe de la diputada Graciela Ocaña que demostró que desde su llegada a la AFA las empresas que ganaron los contratos de éxito obvio generados por los derechos digitales del equipo nacional, los televisivos, y tantos más, habían virado hasta ser controlados por viejos amigos suyos.

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Tapia es estrella en la dirigencia mundial pero continúa ligado a la basura. No es metáfora. A pesar de sus obligaciones como presidente de la AFA de la era Messi, nunca renunció a su cargo como representante por la Ciudad de Buenos Aires en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana del Estado (CEAMSE), el basural controlado más grande de Buenos Aires. Según los registros públicos, Tapia continúa siendo, también, empleado de una empresa de recolección de residuos, SolBayres, contratista de la Jefatura Porteña para levantar la basura en trece barrios de la Capital Federal. La compañía Solbayres es continuidad comercial de la firma IMPSA Ambiental S.A. ¿Tantos trabajos tiene Tapia? Los tiene. Hoy está siendo investigado por la Justicia en una causa iniciada en la Justicia de San Martín por supuesto lavado de dinero y defraudación. Un anónimo denunció con precisión cómo él y su entorno habrían invertido fortunas en la compra de inmuebles.

En el 2021, la diputada nacional Graciela Ocaña denunció en el Congreso de la Nación que Tapia había firmado, como presidente de la AFA, varios contratos poco transparentes con los que se beneficiaron amigos de las épocas de dirigente del fútbol de la C, o de antes, también.

Entre otros señalamientos que Tapia jamás, nunca, ni una vez, explicó en público manejos poco transparentes de su AFA.

Ocaña develó que la empresa Metro World Digital S.A es desde el 2018 “agente digital exclusivo” de la Selección Nacional. Es un negocio millonario. El informe Ocaña destaca que Metro World Digital SA tiene los “derechos exclusivos a emitir, transmitir, distribuir, poner a disposición y explotar comercialmente la cobertura en vivo, en directo y en video on demand”. También logró crear una aplicación de software de la Selección.

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Uno de los directivos de esta firma agraciada por “Chiqui” es Carlos Varela, su reemplazante como presidente de Barracas Central cuando obligaciones mayores lo llevaron a dejar ese puesto. Varela es dueño de Transur S.A, otra empresa de recolección de basura que trabaja con el CEAMSE, en el que Tapia sigue como directivo. La basura es un mundo con mala imagen pero que a Tapia le dio todo. Sigue, como se dijo, ocupando un cargo de recolector de residuos. Pasiones.

Barracas Central, tras la ida de Tapia, la llegada de Varela, la era “Chiqui” en la AFA, logró con méritos deportivos notables ascender desde las divisiones menores del fútbol hasta la soñada Primera División.

El estadio del club, con capacidad para 4.400 personas, entre parados y sentados, lleva hoy el nombre de “Claudio Fabián Tapia”. El nombre del “Chiqui” recordado en un bronce.

El presidente de esa entidad súbita de éxito es Matías Tapia.

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El Padre está orgulloso de su hijo, quien pasó a la historia de su club por ser el dirigente que lideraba la entidad cuando llegó a la A. Aunque milita en el oficialismo, los Tapia sí creen en la “meritocracia”. Por experiencia propia.

Ocaña denunció también en el Parlamento que otra empresa con vínculos innegables con el “Chiqui”, llamada World Eleven, posee la potestad de intermediar para negociar comercialmente a los partidos amistosos de la selección de la AFA. El CEO de esa firma es Guillermo Tofoni. Con lazos con el recolector de basura pope del fútbol mundial, ya tenía un pasado polémico antes de que Tapia llegase a la cima de la AFA.

Una comisión investigadora de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), que tuvo como jefe de pesquisa a Michael García, quien presentó un documento de 400 páginas con pruebas de pagos de sobornos y obsequios y prestaciones a dirigentes de la FIFA por parte de los organizadores de los mundiales de Rusia y Qatar antes de que esos países sean elegidos como nuevas sedes del torneo internacional del fútbol mundial.

El llamado “Informa García” terminó siendo boicoteado por la propia FIFA. Michael García renunció a seguir investigando a la FIFA desde la Comisión de Ética de la FIFA.

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Su documento mencionaba a Tofoni como ideólogo de un amistoso entre Argentina y Brasil, jugado en Qatar, para mostrarle al resto del planeta que el país árabe era viable para organizar un mundial. Tofoni organizó ese partido, según el “Informe García”, gracias a negociaciones espurias y dinerarias. Tofoni negó todas las acusaciones en su contra.

Cuando Ocaña presentó su proyecto de resolución pidiéndole a Tapia que se presente en el Congreso para transparentar sus acciones en la AFA, la primera reacción del “Chiqui” fue hacer lo contrario. No solo desacreditó lo documentado, si no que además le inició a Ocaña una demanda civil. La legisladora le ganó ese juicio a Tapia en primera instancia, en la Cámara de Apelaciones y en la Cámara de Casación. La Justicia dictaminó en uno de esos fallos que lo que ocurre en la AFA es de interés público.

Tapia no tiene ya que preocuparse por el avance de una investigación de la Justicia Federal Penal sobre esos contratos.

El 30 de diciembre pasado, tanto él como el resto de los empresarios satélites de esos negocios fueron sobreseídos en una causa judicial.

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Tapia está hoy distanciado del dirigente que le dio el poder, su suegro, Moyano, por diferencias que nacieron ya en la gestión presidencial de Mauricio Macri. Pablo Moyano detesta al “Chiqui”.

La familia camionera no está hoy para celebrar una Navidad en la misma mesa. Pablo detesta a Chiqui, logró apoyo de su padre Hugo, y al mismo tiempo la pareja de Hugo, Liliana Zulet, despojó de los cargos que tenía Pablo en el sindicato camionero. Hoy, Moyano hijo es solo el secretario general de la delegación Capital Federal del gremio.

Tapia sigue unido al planeta camionero por razones familiares, aunque ahora desdichadas, porque es aun empleado de una empresa que recolecta basura, sigue como directivo del CEAMSE, y porque al momento de elegir quién atendería su salud, eligió cuidarse, y así continúa registrado todavía, afiliándose a la obra social de camioneros. Su sigla suena paradojal: OSCHOCA.

Tapia sueña con ser el presidente de la AFA con una Selección Nacional campeona en Qatar.

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Él mismo es un ejemplo de lo que puede lograr la prepotencia del trabajo, el azar, los méritos, los logros personales, para alcanzar un deseo, todavía, no cumplido.

Ojalá Argentina salga campeón del mundo y el meritorio mandamás del fútbol argentino exhiba las bambalinas de su poder y explique sus negocios. Lo que hasta ahora no hizo.

 

Columna publicada originalmente en Clarín.

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