Alimentación

Diez errores a la hora de preparar y tomar jugos

Por más que los hagamos en casa con frutas y verduras, no siempre todas las formas son tan saludables para el organismo

lunes 24 de agosto de 2020 - 7:44 am

Los jugos refrescan, son fuentes de vitaminas naturales y de minerales y resultan más fáciles de tomar que la fruta, pero los expertos advierten de los peligros que esconde abusar de su consumo.

Estos son algunos de los errores que podemos cometer al prepararlo o tomarlo y cómo hacerlo de forma correcta para aprovechar sus beneficios sin perjudicar la salud.

1. Elegir el aparato adecuado para exprimir

Podemos optar por diferentes electrodomésticos. Por ejemplo, la licuadora centrífuga, que se compone de un rallador que gira velozmente para ir separando la parte líquida de la fruta de la sólida. Queda el jugo casi sin fibra y además, a causa de la fricción y del calor desarrollado (más de 50ºC) tendremos un contenido menor de substancias vitales. Además, la corona de espuma que se forma con la alta velocidad daña la calidad del resultado.

La licuadora trituradora, por su parte, tiene dos barrenas entrelazadas que aplastan el producto lentamente cuando pasa a través de ellas, y separan el líquido de la pulpa. Por otro lado, el exprimidor eléctrico o extractor en frío extrae el líquido de frutas y verduras manteniendo inalterados los nutrientes porque trabaja a una velocidad lenta y en frío. Es una pequeña prensa que aplasta los alimentos sin usar cuchillas. También podés optar por un exprimidor de toda la vida.

2. No seleccionar piezas de calidad o no lavarlas bien. ¿Y las semillas?

Es importante seleccionar buena fruta y verdura. Deberemos escogerlas en buen estado (la fruta mejor madura sin estar pocha), frescas, preferiblemente de temporada y si puede ser de biocultivo para que estén libres de productos químicos. Lavarlas bien antes de empezar a trabajar con ellas, y si las licuamos debemos cortarlas en trozos.

El melón, la sandía, las uvas o la naranja, pueden ser molidas con sus respectivas semillas, pero no debemos hacerlo con la manzana ni la papaya porque tienen productos tóxicos. Debemos quitar los huesos que sean grandes, como el de los duraznos y ciruelas. Podés quitar las semillas en general para evitar que dejen un gusto amargo en el jugo. También se le puede quita la piel a las frutas antes de introducirlas en la licuadora, excepto algunas como la uva o las cerezas que sería un trabajo costoso. No es recomendable añadir azúcar porque los jugos de por sí ya llevan bastante fructosa (según las frutas).

3. Usar recipientes inadecuados

Los vasos donde servir deben ser higiénicos. El vidrio, además de sostenible y limpio, no deja residuos de ningún tipo en el contenido. También será útil tener a mano otros utensilios como una jarra, una tabla para cortar las frutas o verduras, un vaciador de manzanas, un escurridor y un cepillo para eliminar la suciedad acumulada en las verduras y algunas frutas antes de exprimirlas, sobre todo si las vas a licuar con piel.

El colador sirve para eliminar los restos, aunque si se quiere aprovechar la fibra de la fruta, cosa que resulta mucho más saludable, es mejor no colar y apostar por ejemplo por preparar un frappé, con hielo licuado.

4. Pensar que podemos tomarlos de manera ilimitada

Los azúcares que aportan los jugos son del tipo azúcar libre, es decir, ese azúcar no va unido a la matriz de la fruta, por tanto no lleva esa dosis de fibra que hace que absorbamos el azúcar de forma más lenta como pasa cuando tomamos la fruta en su formato sólido y la masticamos, explican en el portal La Vanguardia.

Los efectos metabólicos de la fruta no son iguales a los de los jugos porque hacemos una ingesta líquida muy rápida de varias frutas a la vez. Eso puede provocar que el hidrato de carbono entre de golpe en el torrente sanguíneo y que el páncreas empiece a segregar insulina como un loco. Una parte puede ser que se convierta en grasa. También en el caso de los niños, beber demasiados jugos incrementa el riesgo de ganancia excesiva de peso y otras complicaciones como colesterol y diabetes tipo 2. El metabolismo se lentifica con la edad, con lo cual, un joven va a quemar mucho más rápido esas calorías que un mayor.

5. Agobiarse con la pérdida de vitamina C en el jugo de naranja

Es mejor tomarlos acabados de preparar porque su textura y sabor está en el punto óptimo, y el contacto con la temperatura ambiente, la humedad y el oxígeno hace que pierdan cualidades. Pero eso no implica que nos creamos el mito de que, si no ingerimos enseguida un jugo de naranja, la vitamina C se va a evaporar.

Las vitaminas presentes en la fruta son en su mayoría hidrosolubles, como las del grupo B y la C, es decir que se quedan “flotando” en el jugo y por este motivo es matemáticamente imposible que en cuestión de minutos se evaporen. La vitamina C del jugo de naranja casero solo disminuye en forma considerable en condiciones extremas (calentándolo a 120 grados centígrados, por ejemplo) y se conserva perfectamente aunque el sabor puede volverse más amargo.

6. Beber para provocar sensación de hambre

No es beneficioso tomarlo antes de comer para que nos despierte el apetito. Cuando lo tomamos, en el organismo se da una subida importante de insulina gracias a los azúcares libres, y al cabo de un rato se produce un descenso llamativo, por lo que es en ese momento cuando podés tener esa sensación de hambre. Pero dado el alto contenido de azúcar y las complicaciones que pueden representar para el organismo, como técnica para estimular el apetito no es aconsejable en absoluto.

7. No respetar los tiempos de elaboración

No hay un momento del día en que siente mejor o peor a nuestro cuerpo. A media mañana es un buen momento. En ayunas los ácidos no nos favorecen nada. Mejor tomar los verdes porque se absorben más rápido e hidratan la piel.

Un error común es el de no respetar los tiempos. Hay mucha tendencia a dejarlo demasiado rato en la licuadora, y no ha de estar más de 15 o 20 segundos, y si has añadido fruta congelada, un poco más”.

8. Dejarlo fuera de la heladera o no atreverse a congelarlos

No pasa nada si lo guardamos en la heladera un día o dos. Aunque hay jugos de frutas delicadas, como la manzana, que es mejor no guardar. Una opción es convertirlo en meterlos en el congelador y hacer paletas heladas.

9. ¿Podemos mezclar las frutas y verduras con tranquilidad?

Los jugos de frutas admiten múltiples combinaciones, aunque se prefiere unir las frutas dulces con las dulces (cereza, banana) las ácidas con las ácidas (naranja, limón) y las semi-ácidas con las semi-ácidas (ciruela, frambuesa). No habría ningún riesgo por combinar diferentes frutas o verduras. Si además le incluimos algún yogur, queso batido o proteína en polvo, haríamos un smoothie más completo. En los smoothies o batidos, la fruta se tritura entera y resultan más recomendables que los jugos o licuados, ya que éstos no mantienen su fibra.

También es preferible tomar batidos a jugos porque en la pulpa están las propiedades de la fruta. El jugo es más un tentempié mientras que el batido puede ser un desayuno o un postre. Se recomienda no abusar en ningún caso de la cantidad (200ml. por persona), y combinar la fruta con verduras en los jugos porque los que solo mezclan frutas aportan excesiva fructosa al organismo.

10. Confiar demasiado en las maravillas que prometen los jugos détox

Por Internet y en las estanterías de las librerías encontramos multitud de propuestas de jugos verdes que se anuncian como depurativas. Nuestro cuerpo sabe cómo detoxificarse y, por lo tanto, no necesita un producto extra que esté de moda para realizar esta función. Contamos con los pulmones, los riñones y el hígado para eliminar las toxinas que entran a través del consumo de alimentos o de fármacos.

Ahora bien, si nos apetece, podemos hacer el jugo con alguna fruta o verdura que tenga componentes, por ejemplo, que favorezcan las digestiones pesadas o contra el estreñimiento. Por ejemplo, el efecto laxante y antioxidante del jugo remolacha, uva negra e hinojo o las propiedades del jugo de ananá y papaya para combatir la acidez de estómago. El de limón no es depurativo, no hay ningún nutriente en él que justifique cualquier efecto depurador en el organismo.

Fuente: La vanguardia

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