Salud

Algunos ejercicios para mejorar la circulación sanguínea

La importancia para la salud de tener una correcta circulación

lunes 24 de agosto de 2020 - 7:56 am

Realizar ejercicios para mejorar la circulación sanguínea es una actividad que se recomienda, desde el punto de vista médico, a todas las personas con várices, por ejemplo. Pero los beneficios no se detienen allí, ya que todos pueden aprovechar los efectos.

Del mismo modo, como prevención para evitar el desarrollo de patologías a largo plazo, se pueden implementar posiciones y movimientos básicos que activen el flujo de sangre.

La mala circulación sanguínea es peligrosa en múltiples sentidos. Quizás, el riesgo más evidente sea el de la formación de trombos y émbolos dentro de las venas, que pueden migrar hacia órganos vitales.

Cuando la sangre está estancada, o sea, detenida en un lugar por poco flujo por mucho tiempo, se activan factores de coagulación. El cuerpo interpreta que es necesario desarrollar un trombo, es decir, un coágulo. Plaquetas, sustancias proteicas y células se unen y obstruyen el paso de sangre.

Si el trombo queda en el lugar, los síntomas aparecerán allí y habrá inflamación, edema, cambio de coloración en la región afectada y muerte celular de los tejidos que no reciben nutrición. En cambio, si el coágulo se desprende y viaja, estamos ante un émbolo, que puede impactar en órganos sensibles, como el pulmón o el cerebro.

Ejercicios parados para mejorar la circulación sanguínea

Estando de pie, hacer puntitas para activar la prensa muscular de los gemelos. Estos músculos son los que están en la pantorrilla y cumplen una función clave a la hora de impulsar sangre venosa hacia arriba. Si no podemos caminar, con repetir la posición de puntillas varias veces será suficiente.

Del mismo modo, aunque no podamos salir a la calle, podríamos caminar dentro del hogar. Lo importante es que los gemelos se contraigan, así que desplazarse ya resulta beneficioso.

Acciones para realizar sentados

Mientras trabajamos podemos aplicar algunos movimientos de miembros inferiores que activen los músculos. Al pasar demasiado tiempo en la misma posición, imposibilitamos a la sangre venosa ascender, aumentando el riesgo de trombosis.

Podemos hacer puntitas desde la silla, sin levantarnos. También desplazar los pies sobre la superficie del piso, a un lado y al otro, o juntando puntas y talones de manera repetitiva. Si queremos usar las manos, la realización de masajes en la pantorrilla es otro ejercicio adyuvante.

Estando acostados

Si estamos tirados en la cama, por descanso o por un reposo que se nos obliga a realizar, los miembros inferiores pueden movilizarse también. Plegar la rodilla repetidas veces, con la espalda contra el colchón, activa la prensa muscular.

También podemos usar las manos, llevando la rodilla hacia el pecho y sosteniendo la pierna con los miembros superiores. Esa sola presión genera fuerza antigravedad que se puede repetir con suaves separaciones y acercamientos hacia el tórax.

En caso de várices o un problema de coagulación mayor, es mejor consultar al médico. En algunos casos será necesario emplear métodos complementarios para superar el problema.

Fuente: Mejor con salud

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