Psicología

Pros y contras de que los hermanos duerman juntos

Qué beneficios les aporta en su desarrollo, así como qué inconvenientes podrían aparecer el hecho de compartir dormitorio

sábado 22 de agosto de 2020 - 7:10 am

A la hora de acondicionar el hogar para atender las necesidades de los niños, una de las grandes dudas es cómo organizar sus dormitorios: ¿es mejor que duerman separados o juntos? ¿Qué pros y contras hay?

La realidad es que no existe la opción perfecta, pues dependerá de las necesidades de cada familia y de las preferencias que tenga el niño. Pero si te estás planteando el hecho de que compartan dormitorio, tené en cuenta qué beneficios les aporta en su desarrollo, así como qué inconvenientes podrían aparecer.

Tranquilidad y confianza

La primera gran ventaja que tiene el hecho de que compartan habitación a la hora de dormir es que se mitigan los miedos. Y es que entre los niños, especialmente si hablamos de los más pequeños, suele ser habitual que manifiesten miedo a la hora de irse a la cama (a la oscuridad, a los monstruos, a la soledad…), o que aparezcan terrores nocturnos o pesadillas.

Por eso, irse a dormir en compañía así como saber que tienen a alguien a su lado puede ayudarles a relajarse y afrontar el sueño con más calma y confianza.

Favorece la rutina de sueño

El momento de irse a la cama no siempre es aceptado por los niños, pero cuando lo hacen en compañía de un hermano la cosa suele cambiar ya que puede acabar convirtiéndose en un momento especial y divertido que aprovechan para leerse un cuento o contarse cómo les ha ido el día.

Contribuye a mejorar su descanso y a favorecer una rutina de sueño, especialmente cuando el que tiene estos hábitos más afianzados “tira de las riendas” del otro, ayudándolo a acostarse antes y a conciliar el sueño.

Tolerancia y respeto

Desde que son pequeños debemos educarlos en la importancia de prestar atención a las necesidades de quienes tenemos al lado, así como respetar y servir a los demás dentro de nuestras posibilidades y capacidades.

Cuando comparten habitación refuerzan el respeto y la tolerancia hacia el otro, aprenden a tener en cuenta los gustos de quien tienen al lado, sus ritmos, necesidades y opiniones, a ser empáticos y cuidar el uno del otro.

Fomento de la autonomía

Para que uno pueda ser respetuoso con el otro cuando comparten el mismo espacio, es imprescindible hacerse responsable de su propia parcela (su parte de armario, su cama, los espacios donde guarda sus objetos personales) ayudando a mantener el orden y limpieza general de la habitación.

Esto lo ayudará a desarrollar ciertas competencias, responsabilidad y autonomía,y se dará cuenta de que gracias a su pequeña contribución la convivencia será más fácil o mejorará, y esto repercute positivamente en el buen funcionamiento del hogar.

Cooperación y resolución de conflictos

Compartir un mismo espacio los obliga a trabajar en equipo y ayudarse mutuamente para mantener su habitación ordenada y favorecer la convivencia. Pero también pueden surgir conflictos en un momento dado, por lo que deberán aprender a resolverlos desde el respeto, el diálogo y la negociación.

Aprenden a compartir

No nacen sabiendo compartir, pues se trata de una cualidad que irán adquiriendo con el tiempo y que requiere de aprendizaje y observación a través del ejemplo. Cuando comparten habitación es posible que este aprendizaje se acelere, anteponiéndose la solidaridad al individualismo. De este modo, compartir juguetes, objetos o espacios se vuelve algo cotidiano.

Afianza vínculos

Como consecuencia de todo lo anterior, la relación se verá fortalecida y serán muchos los momentos y anécdotas que recuerden, ya que el tiempo juntos será mucho mayor compartiendo habitación que si cada uno tuviera su propio espacio.

Los juegos y las risas estarán aseguradas, como también las confidencias, los consejos mutuos y las experiencias, que les servirán para nutrirse, enriquecerse y conocerse más, afianzando sus vínculos.

Algunas desventajas…

Entre las más habituales destacan:

La alteración en los ritmos de sueño cuando, en contra de lo mencionado al inicio, uno de los hermanos tiene las rutinas de sueño menos interiorizadas y lastra el descanso del otro. También puede ocurrir que se dé esta circunstancia en el caso de hermanos con una diferencia de edad y ritmos de sueño diferentes, así como en situaciones puntuales que afecten al descanso del otro (por ejemplo, cuando está pasando por una época de pesadillas y se despierta con frecuencia).

También hay quien considera que necesitan tener su espacio para desarrollar sus propios gustos e individualidad,y para disfrutar de la soledad y la independencia en un momento dado sin que otros estén presentes.

En cualquier caso, estas necesidades no suelen aparecer antes de la la pre-adolescencia, por lo que llegado el momento, y siempre que exista esa posibilidad, se podría plantear la opción de separar los dormitorios si así lo quieren. Igualmente, al llegar a una determinada edad, los hermanos de diferente sexo que comparten habitación podrían sentirse incómodos ante la presencia del otro, por lo que si se diera esta situación también podría ser necesario separarlos.

Fuente: Bebés y más

COMENTARIOS