Salud

Tos crónica: cuáles son los numerosos motivos que la generan

Qué ocurre cuando estas molestias se prolongan por más de dos semanas

viernes 21 de agosto de 2020 - 7:33 am

Hay decenas de causas por las que podés toser, la mayoría de ellas debidas a enfermedades respiratorias desde resfriados comunes a neumonías o asma, alergias, pasando por la tos del fumador, enfermedades cardiovasculares, ciertos cánceres. También hay una producida por el consumo de ciertos medicamentos y una psicógena, sin causa orgánica, desencadenada por estados de ansiedad o de estrés. Sin embargo la mayoría no responden a causas patológicas.

La tos es un mecanismo fisiológico de protección o defensa de la vía respiratoria frente a agresiones del exterior. Es un síntoma de alerta de que algo está ocurriendo en la vía aérea y toser ocasionalmente es normal, incluso saludable, pero cuando se trata de una tos muy intensa, o se prolonga demasiado en el tiempo, deja de ser fisiológica para convertirse en un problema.

Hay toses agudas originadas por patologías muy diversas, siendo las más simples las infecciones víricas (catarro, gripe…). Esas no suelen cronificarse, aunque a veces duran varias semanas, con una compulsión y sonoridad que las hace merecedoras del apelativo “tos de perro”.  Y hay toses crónicas (que duran más de dos meses) y son las que conviene que vea un especialista. Ambas, agudas y crónicas pueden ser productiva o húmeda -cuando se acompaña de expectoración de moco-, o seca, si no se expectora.

Una tos demasiado vigorosa y prolongada puede ser extenuante y con frecuencia produce insomnio, jaquecas, vómitos, pérdidas urinarias y otros trastornos que afectan a la calidad de vida.

Hay que consultar con un especialista siempre que se presenten síntomas de alarma como:

– Expulsión de sangre por la boca procedente de las vías respiratorias.

– Ronquera

– Producción importante de esputo.

– Síntomas sistémicos(fiebre, sudoración, pérdida de peso).

– Enfermedad por reflujo gastroesofágico complicada con: pérdida de peso, anemia, hematemesis (vómito con sangre procedente del tubo digestivo alto), disfagia (dificultad para deglutir alimentos) o nula respuesta a un tratamiento específico para la tos.

– Atragantamiento o vómitos.

– Neumonías recurrentes

– Radiografía de tórax anómala.

– Cuando esa tos suponga una alteración en la calidad de vida.

Desde tiempo inmemorial se usan remedios caseros para suavizar la tos que no siempre tienen demasiado fundamento, aunque el de tomar miel ha sido objeto de estudios científicos y demuestran cierta eficacia. Se puede paliar bebiendo bastante agua para mantener las mucosas bien hidratadas y realizando una dieta equilibrada rica en vitamina A y E y en selenio. Evitar la exposición a humos, polvos, tóxicos químicos y toda clase de irritantes.

En cuanto a la efectividad de los medicamentos antitusígenos, solo deben usarse en periodos cortos de tiempo o por causas agudas (catarro común, por ejemplo), pero nunca de forma crónica. Lo que no debe hacerse ante una tos irritante es ponerse nervioso, realizar esfuerzos o presiones excesivas.

Entre las causas generales de tos crónica, que es la que dura más de 8 semanas, están el tabaquismo, los medicamentos para la hipertensión (inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina o IECA) y la exposición a contaminantes. Las enfermedades que se asocian con más frecuencia son el síndrome de goteo postnasal (que se produce en las rinosinusitis crónicas), el reflujo gastroesofágico (por trastornos digestivos o hernias de esófago) y asma.

Se relaciona patologías como bronquiectasias, tuberculosis y fibrosis quística; con afecciones de vía aérea (bronquitis crónica, traqueopatía osteocondroplásica, asma, goteo posnasal);  enfermedades del parénquima pulmonar (fibrosis intersticial difusa, enfisema, sarcoidosis); tumores (carcinoma broncogénico, carcinoma bronquioloalvelolar, tumores de la vía aérea benignos o tumores mediastínicos); enfermedades cardiovasculares (fallo ventricular izquierdo, infarto pulmonar, aneurisma aórtico), y también puede producirse por irritación del conducto auditivo externo o presencia de cuerpos extraños en la vía aérea.

Se relaciona igualmente con otras patologías como reflujo gastroesofágico o reflujo esofágico-bronquial, divertículo de Zenker, acalasia (incapacidad para relajar fibras musculares gastrointestinales), aspiración recurrente y suturas endobronquiales. Siempre que esté identificada la causa, se trataría esa enfermedad asociada y no específicamente la tos.

Así, para las alteraciones de la vía aérea rinosinusal (sinusitis) se recomiendan antihistamínicos/corticoides nasales; para la neuropatía laríngea y/o disfunción de cuerdas vocales, se indican y sesiones de logopedia y medicamentos neuromoduladores; para el reflujo gastroesofágico/reflujo laringofaríngeo se emplean antiácidos a altas dosis, inhibidores de la bomba de protones y procinéticos. También se puede llegar a cirugía, como la funduplicatura de Nissen para corregir el reflujo gastroesofágico patológico.

Una alteración más rara es el síndrome de hipersensibilidad central, en el que puede incluirse la llamada hipersensibilidad del reflejo de la tos. Algunos sienten urgencia por toser ante el estímulo de ciertos olores, la exposición repentina al aire frío, el esfuerzo físico, o incluso al cantar. Esto sucede tras una sensación de tener pelusa o arenilla en la garganta, lo que desencadena una tos irritativa. Puede tratarse con fármacos  neuromoduladores y abordando otras patologías de base.

Otro tipo difícil de diagnosticar es la tos psicógena, que podría requerir evaluación psiquiátrica y tratamiento de psicoterapia. No se relaciona con ningún signo clínico de enfermedad y se desata tras un molesto picor de garganta. Cuanto más se tose más se irritan la laringe o la faringe y más escozor aparece.

Es una tos seca que persiste en el tiempo sin causa aparente, aunque escarbando en la historia personal y laboral pueden aparecer factores precipitantes, desde un trauma emocional o una depresión hasta un mobbing no verbalizado. Es la que más nombres recibe: tos nerviosa, somática o ansiosa.

Fuente: Cuidate Plus

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