Belleza

Cinco aceites para aliviar los síntomas de la piel rosácea

Los beneficios para el cutis de cada uno de ellos

martes 18 de agosto de 2020 - 7:12 am

La rosácea es una afección cutánea que hace más visibles los vasos sanguíneos y causa el enrojecimiento de la piel, sobre todo en las mejillas y la nariz. También puede estar acompañada de pequeñas protuberancias rojas llenas de pus.

Ciertos tratamientos y remedios caseros pueden ayudar a mitigar los síntomas. Hay cinco aceites útiles para este fin que, aunque sirven como coadyuvantes para reducir los signos, no sustituyen las opciones terapéuticas recetadas por el dermatólogo. De hecho, antes de emplearlos, lo ideal es comentarlo con el profesional.

En general, el uso externo de estos ingredientes contribuye a reducir la sequedad, la irritación y otras molestias propias de esta condición.

1. Aceite de coco

Aunque no hay suficientes evidencias sobre sus efectos para mejorar la rosácea, se sugiere que contribuye a desinflamar e hidratar la piel.

Cómo usarlo: después de limpiar el área, aplicar una pequeña cantidad sobre la piel y hacer masajes suaves con la yema de los dedos para favorecer la absorción. Dejar actuar por 15 minutos y enjuagar. Repetir este proceso todos los días.

2. Aceite esencial de lavanda

Los aceites esenciales se obtienen de los extractos de algunas plantas, y se usan como una alternativa natural para tratar varios problemas de salud. Hay tres vías diferentes para aprovechar sus beneficios: oral, tópica o por inhalación con ayuda de un difusor.

Uno de los más populares para tratar algunas condiciones de la piel como la rosácea es el de lavanda que, según investigaciones, tiene compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que le confieren efectos terapéuticos.

En este caso, diluido con un aceite portador, puede ser una opción para mejorar la sintomatología de la rosácea. Debe emplearse con precaución, en pequeñas cantidades.

Cómo usarlo: diluí tres gotas de aceite esencial de lavanda en una cucharada de aceite portador, como el de coco u oliva. Aplicá el preparado en la zona del rostro que presente el enrojecimiento. También  podés aplicar algunas gotas en la crema hidratante y usarla como de costumbre.

3. Aceite esencial de árbol de té

En la actualidad se emplea como coadyuvante para el cuidado de la piel, pues sus propiedades parecen mejorar los síntomas del acné y la rosácea.

Cómo usarlo: al igual que el de lavanda, diluir 3 o 5 gotas de este aceite en una cucharada de aceite portador (coco u oliva). Además, se pueden agregar unas gotas al tónico facial o a la crema hidratante de uso diario. Aplicalo hasta que la piel lo absorba bien.

4. Aceite de Jojoba

Se lo conoce popularmente por los beneficios para la piel y el cabello. De hecho, se usa en varios productos de la cosmética natural. Tiene propiedades antiinflamatorias que pueden aprovecharse en el tratamiento de varias afecciones de la piel. En este caso, representa un complemento para minimizar las molestias de la rosácea.

Cómo usarlo: aplicalo sobre la piel limpia y seca, a través de masajes suaves con las yemas de los dedos. Podés repetir el proceso dos veces al día, por la mañana y por la noche.

5. Aceite de rosa mosqueta

Se destaca por su contenido de nutrientes y por los beneficios que le aporta a la piel. En particular, contiene ácido ascórbico, compuestos fenólicos y ácidos grasos saludables que protegen la barrera cutánea.

Según estudios tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que pueden aprovecharse en el tratamiento de varios trastornos de la piel.

Cómo usarlo: al igual que con los otros aceites mencionados, aplicar el aceite sobre la zona afectada y hacer masajes suaves hasta que se absorba bien. Se puede usar todos los días.

Además de recurrir a remedios caseros como el uso de estos aceites, existen ciertos cambios en el estilo de vida que pueden contribuir a mejorar los síntomas. Por ejemplo, llevar un diario de las comidas para establecer qué alimentos son los que detonan la aparición del enrojecimiento.

Practicar alguna técnica de relajación para manejar el estrés y la ansiedad, ya que estos pueden ser una de las causas del aumento en los brotes. También usar protector solar para evitar los brotes debido a la exposición.

Y lo más importante, acudir de manera periódica al dermatólogo para descartar complicaciones y conocer otros tratamientos en caso que sea necesario.

Fuente: Mejor con salud

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