Alimentación

Hábitos a incluir y a eliminar para que tus hijos y vos coman sano

Consejos para una alimentación saludable desde temprana edad

domingo 16 de agosto de 2020 - 7:36 am

Una alimentación poco saludable desde pequeños aumenta mucho el riesgo de enfermedades de síndrome metábolico en la edad adulto.

Hay un exceso de repostería y ultraprocesados en los desayunos con la falsa creencia que el cerebro necesita azúcar para funcionar; en los patios del colegio se ven muchos snacks ultraprocesados y poca fruta; los menús infantiles están plagados de comida chatarra. Lo cierto que la comodidad y la practicidad destacan más sobre los alimentos sanos y nutritivos.

En casa muchas veces no es mejor. Los padres, cansados de luchar, tiran la toalla para intentar que coman mejor y ofrecen lo mismo de siempre. A continuación, algunas pautas para poder guiar la hora de la comida de una forma mejor, sin sentirse frustrados ante la negativa de los más pequeños.

Como siempre, el ejemplo es el que cuenta, no podemos pedir a unos niños que coman brócoli si nosotros no lo hacemos. Estos consejos no solamente ayudarán a los niños, también al resto de la familia.

Hábitos saludables para toda la familia

– Eliminar los alimentos que no querés que consuman.  Cereales de caja con mucha azúcar, galletas, bizcochos, repostería. Si entran a casa, lo comerán.

– Pensá en verde. Al hora de preparar los menús, escogé primero la verdura y hortaliza del acompañamiento. De esta manera garantizás que siempre este en el plato. Poné poca cantidad al principio, algo razonable que sepas que pueden comer sin problemas. Animalos a comerla o por lo menos probarla. Es cuestión de paciencia.

– Sé integral. Los cereales siempre en su forma integral, incluida la pasta, además de tener más nutrientes, sacia más. Acompañalo de verdura y hortalizas.

– Agua. En la comida, para beber siempre agua. Acostumbrar a los más pequeños a beber con refrescos y jugos envasados es mala idea. El mismo sabor dulce hace que no disfruten de los verdaderos alimentos sanos.

– Organizá las colaciones saludables. Tené siempre hortalizas limpias y preparadas en forma de bastoncitos o fruta en el congelador para batidos y helados exprés.

– A la vista la comida sana. En vez de golosinas, la fruta y frutos secos siempre a mano.

– Educá en nutrición. Explicales, según la edad, porque le das un alimento en vez de otro.

– Enseñales a leer etiquetas. Es una buena manera de hacerle partícipe con la decisión de la comida.

– Reducí el consumo de azúcar. Poco a poco, no consigas objetivos imposibles, sé realista.

– Respetá su hambre y saciedad. No ponerles distracciones como un celular para comer, no serán conscientes de su saciedad.

Lo que entorpece los buenos hábitos

–  “Total por hoy no pasa nada”. Este pensamiento si fuera espóradico, en realidad no pasaría nada. Lo decimos en nuestro interior con más frecuencia de la debida.

– Decidir de antemano qué le gustará y que no antes de dárselo a probar. No te predispongas antes de empezar.

– “En el colegio come bien”. A veces nos consuela saber que come todo en el comedor escolar incluso la verdura. Este pensamiento nos debería animar más para lograr que lo coma en casa.

– Delegar la educación alimentaria a personas ajenas, aunque muchas veces es por causa mayor, recordá que los padres son los responsables de su educación alimentaria.

– Abandonar el círculo vicioso de picar entre horas comida insana: quita el hambre, no come a la hora la comida saludable que ofrecés; más tarde, por no comer a su hora, vuelve a tener hambre y volvés a ofrecer productos inadecuados.

– Fomentar el ambiente obesogénico en casa. No puede haber productos poco saludables de forma visible, ni que tus hijos te vean comer mal.

– Demonizar alimentos. Es mejor educar que prohibir. En la adolescenia, una etapa delicada, cobra vital importancia.

– Premiar y castigar con la comida.  Esta conducta acarrea resultados contraproducentes y hacen una relación errónea con la comida.

– Tirar la toalla. No te rindas, la constancia es la actitud que hace que tengas éxito.

Por último, ponete objetivos realistas. Procurá que las comidas sean agradables e invitá a tus hijos a poner la mesa juntos. No te centres solo en la comida, entablá conversaciones amenas: contar un cuento, poner música de fondo, reír. Podés elaborar el menú de la semana para toda la familia . De esta forma no habrá sorpresas y malas caras cuando vean un plato nuevo. Dejalos que cocinen con vos.

Si vas a introducir un nuevo alimento, ponele poca cantidad junto a su comida preferida y luego andá aumentándola. Probalo primero vos y elogialo cuando lo hagan. No lo reproches si no quiere comerlo ese día o no quiere comerlo todo.

Fuente: La cocina sana

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