Salud

Causas y soluciones ante la retención de líquidos

Por qué sucede y cómo prevenirlo o tratarlo

sábado 15 de agosto de 2020 - 7:44 am

Todo el organismo necesita líquido para su correcto funcionamiento. El agua se encuentra presente en la sangre, los músculos, los huesos, la grasa y en cada órgano. Estos fluidos están presentes dentro de las células y fuera de ellas.

Existen situaciones en las que el equilibrio en los líquidos se puede ver alterado, con el consiguiente aumento del mismo en el intersticio. Esto es lo que todos conocemos como retención de líquidos o edema. Puede ocurrir de manera generalizada o localizada.

Si el cuerpo retiene líquidos es conveniente solicitar una consulta médica. Aunque no siempre esconde un problema grave, algunas veces es el signo de una enfermedad. Por eso, si el síntoma es persistente o aparece y reaparece con regularidad, es mejor solicitar los exámenes pertinentes. Algunas causas son:

 

Insuficiencia cardíaca

Cuando el corazón no funciona de manera adecuada, le cuesta trabajo bombear la sangre hacia otros órganos. En consecuencia, se produce una acumulación de sangre en la circulación venosa y la función de los riñones se ve reducida.

Ambas situaciones generan una retención de líquidos en la circulación venosa, con edemas que se evidencian clínicamente en zonas de declive, por ejemplo, en las extremidades inferiores al permanecer de pie. También se puede presentar agrandamiento cardíaco y dificultad respiratoria.

Cirrosis hepática

La enfermedad en el hígado genera retención líquida en el abdomen, llamada ascitis, y también edemas en zonas en declive. Es la complicación más común de la cirrosis y afecta hasta al 50 % de los pacientes diagnosticados.

Síndrome nefrótico y otras formas de enfermedad renal

En situaciones como el síndrome nefrótico o las afecciones renales se produce retención líquida y pérdida de proteínas en sangre. También se evidencia hipertensión arterial y edemas en regiones corporales en declive. Por las mañanas, el edema en los párpados es más notable. El cuerpo retiene líquidos de manera generalizada.

Embarazo

Se producen cambios en el cuerpo a nivel vascular, ya que aumenta el volumen de la sangre, disminuye la presión arterial, entre otras situaciones cuyo fin es favorecer el crecimiento del feto.

Esta adaptación cardiovascular suele provocar la presencia de edemas, sin que estos signifiquen una anormalidad. En cualquier caso, prestar atención a la presencia de dificultad para respirar, hipertensión, tos o fiebre, ya que pueden indicar una complicación.

Obstrucción venosa o linfática

El edema que se produce en estos casos puede ser limitado a una extremidad o zona corporal, dado que la alteración circulatoria es localizada. Los ejemplos más comunes son los siguientes:

– Insuficiencia venosa crónica.

– Trombosis venosa profunda (obstrucción por coágulo).

– Linfangitis crónica (inflamación de conductos linfáticos).

– Resección de ganglios linfáticos regionales.

Estar de pie o sentado por mucho tiempo

El cuerpo también retiene líquidos como resultado de la gravedad, sobre todo al estar sentados o de pie por un periodo prolongado. En estos casos, es común notar las piernas y los pies hinchados, sobre todo en horas de la tarde.

Se puede mejorar con ejercicios de estiramiento, el consumo adecuado de agua y una buena alimentación. Deberíamos evitar la ingesta excesiva de sodio y de productos procesados.

Los síntomas más comunes de la retención de líquidos son los siguientes:

– Aumento de peso.

– Al aplicar presión en una zona de piel con retención de líquido, por al menos unos cinco segundos, se produce una depresión, que persiste luego de que se retira la misma. A esto se lo denomina edema con fóvea, y puede durar unos cuantos minutos, hasta desaparecer.

– Dificultad para sacarse los anillos o para colocarse los zapatos, en especial por las tardes.

– Hinchazón en la cara, más marcada en los párpados.

– Edema en zonas de declive. En piernas, al estar de pie; o bien, en la zona baja de la espalda si se encuentra acostado.

– Piel estirada o brillante.

– Dificultad para respirar o caminar.

Pueden desaparecer por sí solos en los casos leves. Si ocurren de manera recurrente o severa, lo mejor es acudir a consulta médica. No hay que ignorar que muchas enfermedades pueden traer entre sus síntomas este problema. Además, aunque se trate de casos leves, es necesario hacer ajustes en el estilo de vida para evitar su reaparición.

Fuente: Mejor con salud

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