Opinión

Incertidumbre en el largo plazo de la política exterior argentina

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

La política exterior de la Argentina carece de proyectos y se mantiene en un segundo plano, pero ¿dónde quiere estar posicionado el país a largo plazo? Pasan los gobiernos y sin embargo la pregunta sigue sin hallar una respuesta

viernes 31 de julio de 2020 - 10:47 am

Los problemas cíclicos que afronta el país dificultan la posibilidad de proyectar políticas a largo plazo. Este no es un problema del gobierno de turno -ni del anterior-, sino de todos. Ocupados y enfocados en “arreglar” los desmanejos de la gestión anterior, nunca se proyecta a futuro, cuando un nuevo gobierno se entiende implica “barajar y dar de nuevo”. Esta cuestión se puede ver en todos los ámbitos y la política exterior de Argentina es uno de ellos ya que carece de una visión a largo plazo. ¿Dónde quiere estar posicionado el país en veinte, treinta o cuarenta años? Una pregunta compleja que no tiene respuesta. No hay un plan de acción aceptado por todos los sectores políticos: uno que establezca el “qué hacer” mientras que el “cómo”, o al menos parte de él, sea el tinte que le dé el gobierno que se encuentre en el poder.

Treinta años parecen mucho tiempo, pero no lo suficiente para desarrollar políticas de este estilo. La razón para no sentarse a proyectar la Argentina del futuro parece ser esa: hay tiempo para tratar esos temas. No obstante, los años pasan y hay preguntas que siguen sin ser respondidas con respecto a la política exterior del país.

¿Cómo planea Argentina manejarse con una Brasil proyectada a ser la quinta economía del mundo o un Chile cuya economía cada vez le da más poder para establecer sus intereses en la región? ¿Cómo planea Argentina defender su territorio en la Antártida cuando el Tratado Antártico caduque en 2041? (el Tratado que impide la explotación de recursos en el continente y realizar reclamaciones territoriales).

Los escenarios del futuro obligan a proyectar políticas para hacerles frente. El propio Brasil, en un documento denominado “Escenarios de Defensa”, plantea la posibilidad de interferir en los asuntos internos del país al evitar que China instale una base militar en 2034. ¿Qué respuesta propondría Argentina ante este hipotético caso?
Muchas de esas respuestas se encuentran en lograr un desarrollo militar sostenido que disuada a terceros de atropellar los intereses argentinos. Sin embargo, no puede proyectarse a largo plazo cundo el ejército argentino ha sido diezmado y sigue siendo cuestionado por el golpe de estado sucedido hace 34 años. Muchos de sus cabecillas están presos o han fallecido. ¿Por qué no pensar una política exterior a futuro desde una perspectiva militar también? La diplomacia es importante, pero no es suficiente a la hora de perseguir intereses.

Chile, de manera similar a la Argentina, tiene una historia particular con las Fuerzas Armadas. Sin embargo, han sabido superar hechos del pasado y continuar hacia adelante con una reforma de las mismas. Tanto los gobiernos de izquierda (Michelle Bachelet) como de derecha (Sebastián Piñera) han sostenido una misma visión respecto a su desarrollo a partir de perspectivas a futuro del país coordinadas.

Otro problema silencioso es la custodia del Mar Argentino. La pesca ilegal le cuesta al país cerca de mil millones de dólares por año. El problema no es nuevo, lo que lo hace aún más grave ya que tras años de pérdidas millonarias y el daño que estas acciones generan en el ecosistema, aún no hay una solución. Entonces ¿cómo garantizar la seguridad y la libre circulación dentro de la Zona Económica Exclusiva? Hoy la amenaza son buques pesqueros, en el futuro pueden ser petroleros o navíos que realicen tareas de inteligencia.

Para no reducir la situación a una cuestión meramente militar, la labor diplomática a largo plazo también debe ser repensada. Si el país quiere volverse un actor relevante en el sistema internacional ¿Cómo podemos desarrollar poder/influencia en un juego de suma cero (el poder que gana uno es porque otro lo perdió) sin levantar sospechas o generar represalias por parte de estados que se rehúsan a perderlo?

Los desafíos a largo plazo en materia de política exterior son variados y su tratamiento en la actualidad es crucial. El sinfín de problemas internos como consecuencia de haber tenido tres crisis económicas en 20 años hace que la agenda doméstica tenga una relevancia superlativa respecto a la internacional. Sin embargo, la ubicación geoestratégica del país, la cantidad excesiva de recursos naturales y la propia voluntad de ser un actor de relevancia en la comunidad internacional obligan a establecer lineamientos de la política exterior que trasciendan a todas las gestiones de la Casa Rosada. ¿Dónde quiere posicionarse el país en el largo plazo? Si se quiere hallar la respuesta, pues queda mucho por hacer.

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