Salud

Cómo saber si te estás excediendo con el consumo de agua

Si bien es muy importante mantenerse hidratado, abusar de ello también puede ser contraproducente

domingo 9 de agosto de 2020 - 7:27 am

Beber líquidos es fundamental para cada parte del organismo, pero, como todo, tampoco hay que excederse.

Cuando bebemos demasiado, se produce la sobrehidratación. Los electrolitos de la sangre están tan diluídos que sus niveles caen en picado. Como estos son necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, hay cosas que empiezan a fallar.

¿Cuánta agua es demasiada agua? Si bebemos más de la que debemos, el cuerpo nos lo va a decir. Tomá nota:

No sos capaz de dormir toda la noche

Si te despertás una o dos veces para ir al baño (y no tenés problemas de próstata), es posible que hayas bebido demasiada agua durante el día. Un adulto sano y normal va al baño entre 6 y 7 veces cada 24 horas. Si sobrepasás este número, intentá reducir la cantidad y, si el problema persiste, acudí al médico.

Se te hinchan las manos, los labios o los pies

Uno de los síntomas de la sobrehidratación es un nivel bajo de sodio, que fomenta la retención de líquidos. La primera evidencia es hinchazón en las extremidades.

Dolor de cabeza y náuseas

Igual que se hinchan los pies, se puede hinchar el cerebro. Esto desemboca en un dolor de cabeza persistente y algo de náusea. Esto puede acabar en un problema mayor si no se trata.

Confusión y desorientación

La consecuencia más extrema de la hinchazón cerebral se da cuando te sentís confundido y desorientado.

Tu orina es muy clara

El color debería ser siempre de un color amarillo pálido. Si es demasiado claro, podría ser síntoma de sobrehidratación.

Te sentís débil o cansado

Una caída de sodio podría llevar a debilidad, espasmos o tirones musculares, por lo que, si sentís que tus músculos no están rindiendo tanto como debieran, este podría ser el motivo. Además, el problema podría llegar a traducirse en pérdida de energía y fatiga constante debido al desequilibrio de tus electrolitos.

Fuente: Revista GQ

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