Mundo

Covid-19 en Sudáfrica: ¿por qué el país africano es un espejo de la Argentina?

La agencia de noticias EFE publicó un análisis sobre la situación actual de Sudáfrica con respecto a la pandemia por el coronavirus; la metodología implementada por el gobierno africano se asemeja en muchos aspectos a las medidas tomadas por la Argentina, con resultados similares

viernes 24 de julio de 2020 - 1:06 pm

Sudáfrica registra más de 400.000 contagios y 6.000 muertes siendo así el quinto país del mundo más afectado por la pandemia del coronavirus, superado sólo por Estados Unidos, Brasil, India y Rusia. Un hilo publicado por la agencia EFE sobre los “cuatro períodos” que atravesó Sudáfrica demostró que las medidas implementadas en el país africano se asemejan en muchos aspectos a las tomadas por la Argentina, con resultados similares.

Las cifras oficiales confirman que Sudáfrica acumula ya 408.052 contagios, 236.260 recuperaciones y 6.093 muertes, lo que deja la tasa de letalidad del coronavirus en menos de la mitad que la media global pese a que la mortalidad viene en aumento en las últimas semanas y hay dudas sobre los números reales de fallecidos.

Las medidas de resolución adoptadas por el gobierno sudafricano y el gobierno argentino se asimilan de tal forma que ambas naciones parecerían estar paradas frente al mismo espejo. Por temor a la saturación de un sistema de salud precario, y golpeados de antemano en la materia económica, ambos países optaron por un confinamiento estricto a comienzos de la pandemia, dejando de lado las consecuencias económicas que pueda traer el cierre completo de las actividades, y priorizando la intención de abastecer al sistema sanitario en vistas de posponer el pico de contagios.

Una vez superados los primeros dos meses de confinamiento duro, el cual dejaría una grave herida en la economía por la que Sudáfrica va a tener que pagar un alto precio social durante los próximos años, el gobierno de Cyril Ramaphosa pasó a una reapertura. Eso sí, sin antes haber digerido y asumido el hecho de que Ciudad del Cabo se convertiría en el epicentro del virus del continente africano. Una situación para nada distinta con la argentina, que posee su epicentro en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

En ambos casos, la decisión de optar por una reapertura de las actividades en la mayoría de los sectores económicos llega casi de forma obligatoria ante una sociedad exhausta por el largo aislamiento, con inseguridad alimentaria y con la pobreza acrecentándose a grandes rasgos. Sin embargo, la vuelta a la actividad disparó los contagios y el epicentro se movió hacia el corazón político y económico de Sudáfrica: la provincia de Gauteng, donde están Johannesburgo y Pretoria.

Ahora el foco está puesto, nuevamente, en el sistema sanitario. Es que Sudáfrica no está en lo más duro de su primera ola de COVID-19, ya que el pico se prevé para agosto, por lo que la pregunta que surge ante este panorama es si el sistema de salud dará abasto y aguantará, aún con los avances realizados durante los primeros meses y la unión de fuerzas entre la medicina pública y la privada. Algunos hospitales ya se encuentran en una situación límite, pero ante este escenario, el Gobierno no se plantea, aún, volver al confinamiento duro.

Salvando las distancias, la estrategia implementada por ambas autoridades nacionales y el desarrollo de la pandemia en dichos territorios -teniendo en cuenta las variables económicas y de salud-, se asemejan a tal punto que sólo habría que cambiar los nombres propios de las naciones para ponerse al tanto sobre sus respectivos panoramas.

COMENTARIOS