Opinión

Para Argentina, ¿hay o no hay democracia en Venezuela?

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

Los líderes del partido oficialista no han podido adoptar una postura determinante en cuanto a la situación política de Venezuela; la ambigüedad planteada hasta hora hace más ruido que una declaración taxativa

viernes 24 de julio de 2020 - 10:40 am

La grieta que divide a este país caló hondo en todos los temas que se encuentran en agenda, incluso aquellos que no nos afectan directamente. La situación política en Venezuela es uno de ellos: ¿Hay o no hay democracia? Para el gobierno sí, no, maso menos. Tal vez hay una democracia “soft”, o lo que sea que convenga decir en el momento y frente a quien esté preguntando. En tan solo ocho meses de gobierno, la Casa Rosada dio un sinfín de respuestas.

Las idas y vueltas existen desde que la situación en el país caribeño comenzó a alejarse de la democracia e inició su mutación hacia un régimen autoritario/dictatorial. Para no alejarnos tanto en el tiempo podemos poner como fecha de inicio el año 2017. La primera impresión, para quien tiene algún conocimiento mínimo de la línea ideológica del kirchnerismo, sería que la posición de la actual vicepresidenta Cristina Kirchner apoyara al gobierno de Maduro. En una entrevista a Infobae, reconoció que “en Venezuela no hay estado de derecho”. Sin embargo, las declaraciones fueron meses antes de las elecciones legislativas a las que se presentó como senadora por la provincia de Buenos Aires. Las palabras fueron mero oportunismo para intentar obtener algún voto más cercano al macrismo en un momento que la imagen de Mauricio Macri se encontraba en auge.

El año 2019 dio inicio a un festival de declaraciones sobre la situación política de Venezuela. Incluso puertas adentro del Frente de Todos las posiciones era contrarias, como para mantener contentos a todos los potenciales votantes. En el mes de Julio, previo a las PASO, en una entrevista al canal La Nación + el entonces candidato a presidente, Alberto Fernández, mencionaba lo siguiente: “Podemos estar de acuerdo en que en Venezuela hay arbitrariedades, detenciones arbitrarias, procesos ilegales y, si querés como dice el informe de Bachelet, ejecuciones ilegales. Hay un gobierno autoritario”.

Un mes después de esta declaración y dos semanas después de las PASO, Fernández, como si el país tuviese amnesia colectiva, relajó su posición y sostuvo, en una entrevista con Luis Majul, que pese al autoritarismo, en el país caribeño las instituciones funcionan y que el gobierno de Maduro era democrático. Es decir, a pesar de las ejecuciones arbitrarias, desaparecidos y encarcelamientos, las instituciones funcionaban.
Sergio Massa, número tres en el frente político que se unió para derrotar a Cambiemos, con una posición que más se asemeja a la realidad, destacó que Venezuela “es un gobierno que tiene actitudes dictatoriales, que ha perseguido y encarcelado opositores, que ha asesinado estudiantes y, sin duda alguna, lo mejor que puede pasar es que Venezuela encuentre en paz una salida democrática”. Esta declaración la hizo diez días después de la entrevista de Majul a Alberto Fernández. ¿Cómo puede haber tres posiciones diametralmente opuestas sobre un tema tan controversial como el de Venezuela en tan solo un mes?

Al momento de asumir y durante los siguientes meses, el gobierno no parecía haber sentado una opinión al respecto. Las idas y vueltas sobre posiciones que eran rectificadas semanas después, fueron cambiadas por malabares para no mencionar que efectivamente en Venezuela no había democracia. Frases ambiguas como “en Venezuela está en duda la democracia” (Sola, Noviembre 2019); “en Venezuela hay un régimen que ha desatendido las reglas democráticas en muchos casos” (Alberto Fernández, diciembre 2019); “estamos en presencia de un gobierno que ha tomado decisiones arbitrarias, que ha puesto en peligro el estado de derecho y hay una crisis de convivencia democrática” (Alberto Fernández, febrero 2020), no dejan lugar a dudas. Sin embargo, pese a las “criticas” hechas, representantes del gobierno de Maduro fueron invitados al acto de asunción de Alberto Fernández. En un día donde se celebra la democracia ¿Alberto invitó a alguien que considera democrático? ¿O la línea ideológica compartida es más fuerte que los valores de la democracia?

La estrategia de comunicación parecía haber cambiado, para mantener “contentos” a todos, al recurrir a declaraciones más suaves y ambiguas. Minimizaron el concepto de democracia, pero nunca dejaron de mencionarlo. Como si sostuvieran que “hay democracia pero…”. Lo cierto es que no satisfacían a nadie, quienes tenían una posición negativa criticaban que el gobierno defendía dictadores. Quienes, a pesar de todo, sostenían que en Venezuela existía una democracia plena, también plantearon sus reclamos esperando una defensa férrea al gobierno de Maduro, incluso cuando el titular de la cartera de Información de Venezuela estuvo presente, en representación del mandatario venezolano, en la asunción de Alberto Fernández.

Con la llegada del coronavirus y la crisis económica, social y sanitaria que ha generado, Venezuela perdió lugar en la agenda del gobierno. Sin embargo, la situación recupero relevancia en los últimos días cuando el embajador argentino ante las Naciones Unidas apoyó el informe de la Alta Comisionada sobre las violaciones a los derechos humanos en el país caribeño y llamó a celebrar elecciones justas y creíbles. Las críticas de quienes sostienen una defensa acérrima del gobierno de Maduro no se hicieron esperar, por lo que nuevamente el presidente y el canciller tuvieron que retomar las declaraciones ambiguas para tratar de contentar a todos. Solá declaro que no hay dudas de que el gobierno de Caracas es autoritario, pero de origen legítimo, como si eso le restara valor a las atrocidades cometidas en los últimos años. Alberto Fernández, por su parte, tuvo que salir a aclarar la situación en el programa radial de Víctor Hugo Morales quien lo había criticado duramente el día anterior.

El único que mantuvo firme su postura es Sergio Massa, quien la semana pasada volvió a manifestar que en Venezuela hay una dictadura. La pregunta es ¿Por qué sigue en el gobierno? ¿Es capaz de compartir un espacio político con quienes tienen un umbral de democracia mucho más bajo? En Uruguay, el Canciller Talvi renunció a su cargo por tener diferencias muchísimo más pequeñas sobre la situación en Venezuela con el presidente Lacalle Pou.
La situación política en Venezuela es cada vez más crítica, el gobierno no puede seguir haciendo malabares para evitar tener que adoptar una postura determinante. La ambigüedad planteada hasta hora hace más ruido que una declaración taxativa. La histórica doctrina peronista de la “tercera posición” no funcionó antes y no lo va a hacer ahora. Entonces, ¿hay o no hay democracia en Venezuela?

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