Tecnología

Inteligencia artificial | ¿Cómo crean fragancias los diseñadores de perfumes sin olfato?

El sistema de Inteligencia Artificial Carto puede almacenar hasta 1.500 ingredientes para crear perfumes únicos.

miércoles 15 de julio de 2020 - 12:34 pm

Se ha tornado más habitual notar que la tecnología incursiona con mayor frecuencia en áreas que sólo eran pensadas para el trabajo humano. En ese sentido, la inteligencia artificial llegó al diseño de perfumes y fragancias, convirtiéndose en una poderosa herramienta para los diseñadores sin olfato.

El año pasado, el creador suizo de fragancias Givaudan Fragrances, lanzó Carto, una herramienta artificial impulsada por la inteligencia para ayudar a los perfumistas. A través del uso de una pantalla táctil, éste puede reunir diferentes aromas utilizando datos de la amplia biblioteca de fórmulas de fragancias de la marca, un proceso mucho más eficiente que el uso de hojas de cálculo. De esta manera, un pequeño robot procesa inmediatamente las fragancias en perfumes, lo que facilita a los diseñadores de los mismos probar sus nuevos aromas.

 

 

Se trata de encontrar una manera de darle más tiempo al perfumista“, dice Calice Becker, directora de la Escuela de Perfumería de Givaudan. “Los perfumistas pueden elegir entre 1500 ingredientes y ponerlos en una botella sin tocar los componentes. Ayuda a asegurarse de que no pierdan tiempo y tengan que mirar sus cuadernos”, asegura.

Una ventaja de Carto es que las muestras se crean instantáneamente, lo que les brinda una ventaja competitiva. “Podemos ajustar el perfume casi en vivo con el cliente“, afirma Becker. Según la directora, hasta hace unos 40 años, los perfumistas trabajaban con todos los ingredientes en frente de ellos y agarraban los componentes y anotaban las cantidades y los nombres de los elementos en una hoja de papel. Hoy, la historia cambió.

 

 

Por otra parte, la casa de fragancias alemana Symrise se asoció con IBM Research para crear una IA de nombre Philyra, llamada así por la diosa griega del perfume, que en realidad estudia las fórmulas aromáticas y los datos de los clientes para producir nuevas fragancias.

 

 

A Philyra se le enseñó de manera similar a un aprendiz de perfumista, que puede estudiar durante 10 años antes de hacer buenos aromas nuevos. Tanto Carto como Philyra no pueden oler nada. A partir de ello, las familias de olores, incluidos los florales, orientales y chipre, se codificaron junto con los diferentes requisitos de productos como champús, desodorantes y lociones para la piel.

Nunca detendrá el papel del perfumista“, opina Becker. “La computadora nunca tendrá ideas hermosas. Pero puede ayudar a darles vida. Les ayuda a ser mejores más rápidos y creativos y les libera de tareas aburridas. Todavía comienza y termina con el perfumista. Ellos son los que tienen intuición, emoción y sentimiento y guían la máquina a mejores resultados”, analiza la especialista.

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