Salud

Hábitos diarios que dañan tus dientes

Quince formas en las que el esmalte dental y las encías pueden verse afectados

lunes 27 de julio de 2020 - 7:26 am

La higiene bucodental es un hábito indispensable para el cuidado de nuestra salud. Hay una estrecha relación entre ésta y la salud general del organismo.La boca puede reflejar incluso síntomas de enfermedades que pueden tener su primera manifestación en la cavidad oral.

Una correcta higiene bucal pasa en primer lugar por el correcto cuidado de los dientes. Para ello, existen hábitos fundamentales, como el cepillado, la limpieza con hilo dental, el enjuague y la visita periódica al dentista. Más allá de estas costumbres, existen algunos malos hábitos que los estropean y que conviene desterrar de nuestras rutinas diarias.

Cepillarse los dientes de forma incorrecta. El cepillado correcto debe realizarse con movimientos circulares sobre los dientes, ya que hacerlo de forma horizontal provoca un desgaste en el esmalte. En cuanto a los cepillos, hay que ir con cuidado con los que tienen las cerdas muy duras, ya que pueden tener efectos contraproducentes. También es un mal hábito cepillarse con demasiada fuerza, ya que esto causa daños en el esmalte, hace que la encía se retraiga y aumenta la sensibilidad.

El tabaco. La nicotina causa graves estragos en nuestra boca y en especial en los dientes, entre ellos el oscurecimiento del esmalte y la aparición de manchas. Además, puede ser también la causa de graves enfermedades en las encías, que a la vez provocan que se aflojen los dientes. También puede llegar a provocar cáncer en la boca, los labios y la lengua, además de provocar mal aliento.

Usar los dientes como herramienta. Abrir plásticos o desenroscar las tapas de las botellas o envases con la boca es un hábito extremadamente perjudicial. Además de correr el riesgo de que los fracturemos, provoca que se desgasten. Lo mismo ocurre si los usamos para cortar hilo o cinta adhesiva. Además, hay que tener en cuenta que a la edad adulta los bordes ya están gastados, por lo que es mucho más fácil dañarlos accidentalmente.

Apretarlos. Hacer rechinar los dientes o apretarlos fuertemente, aunque para muchos es una forma de liberar tensión y estrés, causa un importante desgaste y deterioro. En algunos que sufren bruxismo, este es un hábito inconsciente, por lo que es recomendable consultar con un experto porque es probable que nos recomiende dormir con un protector bucal.

Comer caramelos. El azúcar es uno de los causantes principales del deterioro de los dientes. Además existen caramelos muy pegajosos que se adhieren a la superficie dental mezclándose con las bacterias e incrementando la posibilidad de caries. Después de comer un caramelo, cepillate bien.

Beber vino. Otra bebida poco amiga de los dientes, ya que por su acidez deteriora el esmalte. Además, los pigmentos que contiene provoca la aparición de manchas. El vino blanco también ataca al esmalte, aunque en menor grado. Cepillate tras tomar beber.

Café. Por sus características, provoca manchas en los dientes y los deja amarillentos. Además provoca daños en el esmalte. Es recomendable lavarse una vez hayas tomado.

Morder o masticar objetos duros. Morder un bolígrafo, intentar partir una nuez con la boca, masticar hielo, morderse las uñas… Cualquiera de estos hábitos provoca un desgaste y puede llegar a provocar fisuras y fracturas en los dientes.

Usar una pasta dental inadecuada. Tan importante como el cepillado es también la elección de la pasta. En este sentido, algunas son tan abrasivas que pueden llegar a dañar el esmalte. Hay que tener en cuenta que debemos elegir una con flúor, un componente esencial para mantener a raya a todas aquellas bacterias que el cepillo no ha podido eliminar.

Chupar limones y otros cítricos. La acidez del limón, el pomelo o la lima, entre otros frutos, es extremadamente corrosiva para el esmalte, provocando caries y sensibilidad dental. Para seguir beneficiándose de los jugos de vitamina C de estas frutas lo mejor es enjuagarse la boca después de beberlos y esperar al menos 30 minutos a cepillar los dientes.

Beber refrescos carbonatados. Aportan importantes cantidades de azúcar que dañan los dientes, y que el gas y los ácidos que contienen también atacan el esmalte. Cepillate los dientes tras su ingesta. Además, aunque tomes una sin azúcar, estás alimentando a las bacterias de tu boca.

Cepillarte inmediatamente después de comer. Es recomendable dar algo de tiempo, ya que si los cepillás inmediatamente podés causar daño en el esmalte. De la misma forma, debemos evitar cepillarnos antes de tomar algo ácido, ya que con este gesto eliminamos la saliva que debe proteger precisamente a la dentadura del ácido.

Nadar en piletas con cloro. Esa agua está tratada con sustancias químicas que eliminan hongos y previenen infecciones. Sin embargo, productos como el cloro también pueden tener un efecto negativo para el esmalte de la boca, aunque para ello se requiere estar un tiempo muy prolongado en el agua y de forma continuada en el tiempo.

Usar escarbadientes. Usar este elemento para sacar los restos de comida que han quedado entre los dientes puede causar daños en los ellos y en las encías. Para realizar esta misma función de forma mucho más segura, lo más recomendable son los cepillos interproximales y el hilo dental.

Comer carbohidratos refinados. El pan, las galletas o la pasta contienen azúcar. Las bacterias se alimentan del azúcar de estos alimentos, provocando deterioro del diente y erosión del esmalte. Por todo ello, es necesario limpiarse los dientes media hora después de comerlos.

Fuente: La Nueva España

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