Política

Polémica en La Rioja: el gobernador vigilaba con cámaras la casa de un diputado opositor

Se trata de Julio Sahad, quien a fines de junio fue diagnosticado con covid-19, razón por la cual desde el gobierno creyeron necesario instalar una cámara para vigilar el cumplimiento de la cuarentena de su familia.

miércoles 15 de julio de 2020 - 10:25 am

La grieta política y económica que se vive en nuestro país ha logrado extrapolarse a distintas áreas de la cotidianidad argentina. Lejos de sumar objetividad a los análisis, la toma de posición en cualquier debate actual queda condicionada por la ideología personal y frente a un mismo hecho -pero distinto contexto político- el individuo puede adoptar distintos puntos de vista, al punto de rozar con la hipocresía. El asesinato de Fabián Gutiérrez, la intervención de Vicentín o la causa que investiga el espionaje contra políticos, sindicalistas y periodistas durante la gestión macrista constituyen un fiel reflejo de la ya instalada grieta.

Con respecto al último tema, el enfrentamiento oposición-oficialismo pareciera haber convertido a los funcionarios en espías calificados de una misión que tiene por objetivo la persecución política. Recientemente, el caso registrado en La Rioja ejemplifica éste contexto.

Julio Sahad, el diputado nacional de Juntos por el Cambio, denunció que el gobernador de la provincia instaló una cámara de seguridad frente a su domicilio particular mientras cumplía la cuarentena en un hotel luego de haber sido diagnosticado con Covid-19, a fines de junio.

Lejos de negar las acusasiones, desde el espacio oficialista reconocieron las implicacias durante la sesión de la comisión de Seguridad, en la que Sahad le dijo al secretario de Articulación Federal de la Seguridad, Gabriel Fuks, que estaba siendo víctima de espionaje ilegal de la policía local.

CÁMARAS DE PERSECUCIÓNEstoy en el hotel cumpliendo con el aislamiento y haciendo todo lo posible para recuperarme. Me…

Posted by Julio Sahad on Wednesday, July 8, 2020

Las redes sociales fueron uno de los medios a través de los cuales el diputado expresó su indignación y preocupación. En una publicación de Facebook titulada “Cámaras de persecución”, Sahad dio a conocer a la población la situación de la que estaba siendo víctima: “Estoy en el hotel cumpliendo con el aislamiento y haciendo todo lo posible para recuperarme. Me llama mi familia, era tarde, asustados me dicen que había una camioneta instalando una cámara, con una antena, apuntando a la puerta de mi casa. Imaginen mi preocupación, no podía estar con ellos en casa y no entendía bien qué estaba pasando”, comenzó escribiendo.

Le escribí una carta al gobernador para pedirle explicaciones, no creo que la prioridad en seguridad de la provincia pase por la puerta de mi casa, ¿cuál es el motivo para su instalación?. Aguanto presiones, insultos y escraches constantes, pero no voy a aguantar que se metan con mi familia, que vulneren nuestra privacidad, nuestra paz y busquen perseguirme por solo pensar distinto“, concluyó indignado.

En la misma carta enviada a Quintela, se destacó la cuestión de la persecución política. “Nadie consultó conmigo o con mi familia, nadie nos informó. La forma arbitraria solamente puede ser tomada como como un acto persecutorio. Estas prácticas deben ser desterradas”, escribió.

Por el Frente de Todos, el diputado riojano Danielo Flores, reconoció en la reunión de la comisión de Seguridad Interior que se instalaron las cámaras, aunque aclaró que se procedió a hacerlo “porque la familia no aceptó a los ‘chalecos rojos’ (personal encargado de monitorear a personas con posibilidades de estar contagiadas) en la puerta de su casa, para que no evadan la cuarentena“. Lo curioso de todo ésto es que para el momento en que se instaló la cámara, el legislador ya cumplía con el aislamiento en un hotel de la provincia y en su domicilio quedaba el resto de su familia, sin síntomas y con hisopados negativos.

Desde el espacio que comparten los diputados opositores, emitieron un comunicado solidarizándose con el legislador y repudiaron el hecho que, sin ir más lejos, “no encuentra justificativo alguno en razones de control sanitario ni de seguridad para los ciudadanos”.

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