Alimentación

¿Tu hijo come poco? Cuándo hay que preocuparse

Cómo determinar si lo que consume es normal o poco

jueves 23 de julio de 2020 - 7:13 am

Si sos mamá o papá de esos niños que comen poco o nada, seguramente te habrás preocupado por sus hábitos alimenticios. A continuación, todo lo que debés saber ante estas situaciones y cómo actuar.

El tema de las cantidades de comida es muy relativo, porque lo que a uno le puede parecer mucho o poco a otro le puede parecer lo normal.

Pero es muy posible, por no decir es casi seguro, que el niño poco comedor esté comiendo las calorías que necesita, ni más, ni menos. De igual modo que los bebés toman el pecho a demanda y de igual modo que los alimentados con fórmula toman la leche artificial a demanda los niños, a partir de los 6 meses, tienen que comer a demanda la comida que se les ofrezca.

Muchos preguntan en las consultas si 250 gramos de papilla de verdura con pollo está bien, si es poco o mucho. Es imposible dar una respuesta válida, porque para algunos niños será demasiado y para otros quizás sea poco.

Entonces, ¿cómo saber si le está exigiendo demasiado o si tendría que estarle preparando aún más comida? La variabilidad es enorme, porque dos niños de la misma edad pueden estar comiendo uno el doble que el otro y ser algo normal. Si juntamos dos niñas de 24 meses a comer y vemos cuánto comen a lo largo de un día entero, una podría ingerir 661 kcal y otra llegar a tomar 1273 kcal y las dos estarían en los parámetros normales.

Es absurdo saber cuánto tiene que comer, porque es una pregunta imposible de responder. Si bien el “poco” es muy relativo, hay momentos en que “poco” sí es realmente poco y diríamos que debemos preocuparnos cuando come poco y observamos que su salud se está afectando. El peso no sube o se ha estancado y vemos que está diferente. Esto es motivo de consulta.

Otro momento en el que tenemos que empezar a preocuparnos es cuando la alimentación complementaria cuesta más de lo normal. Es difícil decir qué es lo normal, porque algunos empiezan a comer a los seis meses y enseguida aceptan nuevos alimentos y otros necesitan algunas semanas para ir aceptando la cuchara.

A los seis meses empiezan a conocer nuevos sabores y texturas y como sabemos, algunos no los aceptan demasiado bien. Hay que perseverar, sin obligar ni forzar, y seguir ofreciendo cada día la comida, para que a base de repeticiones acepten mejor los sabores y acaben acostumbrándose.

Si llegan a los 8-9 meses, por poner una cifra, y aún se puede decir que se alimentan de manera casi exclusiva de leche (materna o de fórmula), hay que consultarlo con el pediatra, por si considera oportuno complementar con unas gotas de hierro, que es lo que más le puede faltar a un niño que no acepta comida.

Si el tiempo sigue pasando el riesgo de anemia es evidente y entonces será necesario hacer una analítica para ver el verdadero estado de salud, aún cuando siga creciendo y engordando (gracias a la leche).

Fuente: Bebés y más

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