Opinión

¿Quién sacará a la política del pozo?

María Herminia Grande

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Periodista y escritora.

martes 7 de julio de 2020 - 5:40 pm

Columna de Opinión publicada originalmente en Infobae

El general Belgrano, en su diario de viaje rumbo a la creación de la Bandera, ubicaba a pie de página palabras representativas de cualidades que deseaba transmitir: constancia, empeño, valor, libertad, concordia. La Argentina y el gobierno de Alberto Fernández, a casi un año de su triunfo en las PASO, necesita poner a pie de página día a día palabras clave. La primera, sin duda, es confianza. Ese es el camino. Mucho más cuando las oposiciones se reunieron ante el error cometido a pie de página por el gobierno nacional al escribir expropiación. Sólo se fomentó la grieta. No hay ninguna posibilidad de salir del pantano económico y social en donde está Argentina sin una Justicia consolidada. El Dr. Juan Carlos Vega condujo un trabajo catedrático sobre la credibilidad en la justicia en los últimos 22 años. Concluye en que “la sociedad desconfía en un 82% de su justicia, a causa de la impunidad que gozan los delitos del poder”. Es imprescindible que la Justicia replantee su accionar depurándose, al igual que la política. Para ello un actor indispensable es la sociedad, y lo que ella quiera. De lo contrario, otras dos palabras nunca serán realidad: unidad nacional. Si Argentina tuviera una Justicia justa, es probable que la grieta se achicara. Hoy los extremos se refugian en sus convicciones porque desconfían de lo que la justicia resuelve. En el caso Nisman, la Justicia no actuó en tiempo y forma. Aún hoy están quienes sostienen que lo mataron y otros, con igual vehemencia, que se suicidó. En el caso reciente del asesinato de Fabián Gutiérrez, cuyo esclarecimiento se produjo en 48 horas, también hay un sector que descree de lo actuado hasta aquí. Me temo que si la Justicia no recupera su credibilidad, la sociedad nunca superará sus grietas y odios.

El comunicado sobre el asesinato de Gutiérrez de Juntos por el Cambio también generó una grieta interna. Actores moderados se apartaron de lo impulsado por Patricia Bullrich. Un reconocido dirigente del radicalismo me decía: “Esto es un efecto más de una guerra declarada hace unas semanas”. Este referente, hacedor de la política de la oposición de los últimos 20 años, me aseguró que habrá mucho más de esto y remató: “La política ha caído en un pozo”. La pregunta es ¿quién la podrá rescatar? ¿Se rescatará?

Ayer el gobierno argentino presentó su última propuesta para acordar el pago de la deuda externa a los bonistas. Es la quinta modificación y comprende una oferta cercana a la que le fuese solicitada en diciembre. Por lo tanto, se ha perdido un tiempo importante, y es dable pensar que cuanto más tiempo transcurra, más pagaremos. Lógicamente, en el momento en que el Gobierno comunique el arreglo deberá presentar un plan de recuperación económica. El Dr. Jorge Remes Lenicov produjo un material imperdible para el debate. Demuestra que la inflación es una cuestión central a resolver para poder crecer. En el preámbulo cuenta que en Argentina, desde 1983 a la fecha hubo 21 años de crecimiento y 15 años de caída. Que en estos 36 años la inflación acumulada representa, aproximadamente, un promedio de 70% anual. Que la pobreza en 1983 era del 16% y a fines del 2019 más del doble. ¿Por dónde empezar? El Dr Remes Lenicov propone un control de la inflación y un programa de desarrollo, cuyo eje sea la estabilidad de precios. Una investigación del Banco Mundial demuestra que los países con inflación superior al 20% no crecen. Argentina, desde el 2010 a la fecha, no ha crecido. Más allá de los ejemplos en el mundo, Remes Lenicov cita tres experiencias argentinas de recuperación con estabilidad de precios: Perón para revertir la crisis 1949/51. Menem, para combatir la hiperinflación 1989/91. Y Duhalde en el 2002, para salir del colapso de la convertibilidad. La inflación en Argentina es multicausal. Su reducción es imprescindible para poder plantear una estrategia de crecimiento y reducir la pobreza. Cita tres países que derrotaron la inflación: Brasil, Chile e Israel. Nada de esto es factible sin acuerdo entre fuerzas políticas, sectores gremiales y empresariales, cultos, organizaciones sociales. Concluye el ex ministro de Economía: “La pobreza seguirá creciendo a pesar del aumento de los subsidios, para reducirla hay que aumentar el empleo y esto se logra con inversión y más ahorro. No se podrá crecer sostenidamente sin estabilizar los precios, sin una estrategia de desarrollo acorde con los tiempos de la cuarta Revolución Industrial”.

Son temas complejos que el Dr Remes Lenicov aporta para el debate. Lo cierto es que, de no abordarlos, la decadencia y la pobreza ocuparán el espacio de la producción y el empleo. Si el presidente Fernández desea transitar estos caminos, necesitará en su diario de gobierno escribir dos palabras: confianza y consenso. Una es imposible sin la otra.

Vicentin

El diputado nacional y ex ministro de la producción de Santa Fe Luis Contigiani conversó animosamente con el presidente de la Nación, quien lo llamó interesado por su proyecto en búsqueda de una salida de la cerealera. Contigiani propone una co-administración entre la empresa -no con los actuales directores, con otros- y representantes de la provincia de Santa Fe y nación. Cree que si esto se acuerda, el juez del concurso debiera aceptarlo. Sostiene que debe haber diálogo entre los poderes. “Es una crisis y hay que construir estos diálogos”. No descarta hablar con el juez.

La empresa hasta marzo 2021 no tiene problemas para cumplir con sus egresos: salarios y estructura. Por un contrato a fasón con Etanol percibe USD 7.500.000 millones y sus egresos representan USD 3.500.000 millones por mes.

El único acreedor que está cobrando es el Banco Nación, por una garantía prendaria con la planta Etanol. La entidad bancaria está reduciendo su deuda a razón de USD 1.700.000 mensuales

Contigiani insiste en construir mayorías entre accionistas, cooperativas, con capitales privados nacionales.

Si los planteos judiciales le ganan al consenso de una salida productiva, se beneficiarán abogados, síndicos y acreedores privilegiados. No la producción y el empleo.

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