Psicología

Hipocondría: cómo reconocerla y qué hacer

Qué caracteriza a esta patología y cómo tratarla

sábado 18 de julio de 2020 - 7:19 am

A veces la predisposición a detectar señales de peligro donde no tiene por qué haberlas nos puede traer problemas, y la hipocondría es una muestra de ello.

Especialmente en tiempos de pandemia, la línea que separa el nivel de preocupación razonable por la salud, por un lado, y una obsesión injustificada con la posibilidad de tener enfermedades, por el otro, está algo borrosa.

Sin embargo, siempre es posible reconocer casos extremos en los que la percepción del estado del cuerpo llega a estar tan sesgada hacia el pesimismo que resulta incompatible con la realidad. Esto es lo que ocurre con la hipocondría, que ayuda a prevenir problemas graves de salud pero llega a ser un problema para quien la desarrolla.

Es una alteración psicológica caracterizada por la propensión a creer que se tiene una enfermedad, a pesar de no existir motivos razonables. Esto hace que vean evidencias de tener una patología en una variedad de pequeños eventos de poca importancia, o que no dicen demasiado acerca del estado de salud.

Las personas con hipocondría tienen una gran facilidad para creer que sufren enfermedades, hasta el punto de que esa propensión a angustiarse con supuestos signos y síntomas de patologías llega a desgastar su calidad de vida.

El hecho de exponernos varias veces a estas situaciones desagradables hace que crezca la ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de que con un nuevo día lleguen nuevas señales de que tenemos una enfermedad. Es una alteración persistente, que dura meses.

¿Qué hacer?

1. Asistí a terapia psicológica

Así dispondrás de atención personalizada y de medidas de intervención adaptadas a las particularidades de tu caso, y además por parte de profesionales específicamente formados para intervenciones de este tipo.

2. Llevá un diario en el que vayas anotando lo que sentís

Es importante que te acostumbres a ver más allá de los pensamientos y de los sentimientos ligados a la hipocondría; lo ideal es que no te limites a vivirlos sino que además aprendas acerca de cómo y cuándo surgen.

Anotá información acerca de lo que pensás, sentís y hacés en los momentos en los que la hipocondría se manifieste, con lugar, fecha y hora, y lo que ocurrió justo antes, durante y después de cada una de esas experiencias. Así empezás a detectar los patrones de pensamiento que hay detrás y te será más fácil comprender hasta qué punto esas ideas son irracionales.

3. Creá rutinas

La hipocondría no surge espontáneamente de tu cerebro, sino que se “alimenta” de determinados hábitos y contextos a los que te exponés de manera frecuente. Por ello, una buena medida es detectar situaciones en general que te suelan arrastrar a ella, y optar por otras opciones.

4. No intentes bloquear el malestar

La hipocondría gana fuerza cuando intentamos dejar totalmente fuera de nuestra consciencia todos los pensamientos que nos genera. Es mejor ir ganándole terreno aceptando que durante un tiempo nos producirá inquietud.

Fuente: Psicología y mente

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