Opinión

¿Por qué sería lógico que Messi quiera irse del Barcelona?

Santiago Caruso

Jefe de Redacción - Nexogol

Medios españoles aseguraron que el capitán argentino frenó su renovación con el cuadro catalán y que no descarta la posibilidad de salir del club en junio de 2021

viernes 3 de julio de 2020 - 1:31 pm

Por Santiago Caruso (@Santiago_Caruso)

La noticia surgió desde España y sacudió como una bomba al ámbito del deporte mundial. La Cadena SER, en el programa de radio El Larguero, dio a conocer la versión de que Lionel Messi le puso un freno a las negociaciones de renovación con el F.C. Barcelona y no descarta la posibilidad de marcharse de la institución una vez que culmine su vínculo en junio de 2021.

Si bien resulta difícil imaginarlo con otra camiseta que no sea la blaugrana, los últimos años del conjunto catalán hicieron todo lo posible para despertar su enojo y tanto dirigentes, entrenadores y compañeros demostraron no estar a la altura del mejor futbolista del planeta justo cuando su carrera entró en la recta final.

Más allá de que la familia del astro argentino está consolidada en la ciudad y construyó una vida alrededor de ella, su postura siempre fue clara: permanecerá en el club de sus amores siempre y cuando este compita. Los recientes escándalos en la comisión directiva, sumados a los malos resultados, la falta de un proyecto deportivo y una política de fichajes apresurada, atentaron contra dicha teoría, que dejó en vilo al mundo culé.

¿Por qué sería lógico que Messi quiera irse del Barcelona?

Crisis institucional

En el tiempo reciente, Barcelona fue más noticia por sus escándalos dirigenciales que por su rendimiento dentro del campo de juego. Un claro ejemplo sucedió en abril pasado cuando seis integrantes de la directiva (incluido el vicepresidente) renunciaron a sus cargos en un gesto de disconformidad con el presidente Josep Bartomeu e incluso solicitaron mediante un escrito el llamado a elecciones anticipadas.

Pocos meses antes de la dimisión masiva ocurrió otro episodio de gravedad: Bartomeu recibió una denuncia por contratar a una compañía de comunicación con el objetivo de difamar la imagen de los futbolistas y fortalecer la del propio mandatario a través de las redes sociales. Messi y Piqué, dos estandartes del vestuario, aparecieron entre los mayores damnificados.

Como si esto no fuera suficiente, el secretario deportivo Eric Abidal realizó desafortunadas declaraciones en contra del plantel para justificar la salida del entrenador Ernesto Valverde, hecho que obligó la respuesta del capitán vía Instagram. Ya en plena pandemia de coronavirus, Leo volvió a hacer público su malestar frente a las versiones que trascendieron sobre que los jugadores no accedieron a rebajarse el sueldo para pagarle a los empleados.

Falta de un proyecto deportivo

A partir de la salida de Luis Enrique, lo del Barcelona en el verde césped se pareció más a un cúmulo de improvisaciones que a la conformación de una nueva estructura. Luego de una primera temporada con Valverde al mando sin grandes señales positivas en cuanto a funcionamiento, el club le renovó el contrato para despedirlo poco antes de su finalización sin tener un plan de reemplazo a mano.

En una especie de manotazo de ahogado eligieron a Quique Setién, un director técnico con buen recorrido en cuadros menores pero sin experiencia en la élite. Con apenas 6 meses en el puesto, algunas versiones hablan de que su futuro pende de un hilo.

Una política de fichajes contradictoria y apresurada

La venta de Neymar al París Saint-Germain en 222.000.000 de euros significó un punto de inflexión. Apenas el equipo sintió la ausencia del brasileño en su ofensiva, Barcelona intentó llenar semejante vacío a cualquier costo, y eso le salió caro. Contrató a Coutinho y Dembelé en 145.000.000 y 125.000.000 de euros, respectivamente. El ex Liverpool, con capacidad probada para desenvolverse en un gigante de Europa, fue descartado a préstamo tras un comienzo con altibajos; el proveniente de Borussia Dortmund nunca logró afianzarse por culpa de las reiteradas lesiones musculares.

En la búsqueda de un socio ideal para Suárez y Messi, Barcelona pudo hacerse con los servicios de Griezmann sin tener que abonar un centavo. No obstante decidió desembolsar 120.000.000 un semestre más tarde, una vez que el francés renovó su vínculo con Atlético de Madrid, en lugar de apuntar los esfuerzos económicos a una posición en la cancha de mayor urgencia.

Lo último se produjo días atrás. Arthur, joven de 23 años que se ganó los elogios de Messi al momento de su arribo, se marchó sin pena ni gloria a la Juvenuts y a cambio llegó Pjanic, de 30 años. Así, los catalanes sumaron a un nuevo mediocampista entrado en la tercera década de edad y carente de la dinámica y el vértigo que necesita el equipo.

Barcelona también gastó millones en las llegadas de Arda Turán, André Gomes, Paulinho, Malcom, Paco Alcácer y Yerry Mina, y tantos más, vieron la puerta de salida con la misma rapidez que los llevó al Camp Nou. En muchos casos, sólo para recuperar el dinero perdido.

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