Opinión

Cumbre del Mercosur: más pragmatismo y menos ideología

Alan Abud

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales y estudiante de Dirección de Negocios Globales. Escribe artículos de opinión sobre política nacional e internacional en su página de Instagram @minutocanciller_

viernes 3 de julio de 2020 - 12:06 pm

En el día de ayer, se llevó a cabo la Cumbre de jefes de Estados Partes y Asociados del Mercosur, en la que el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou tomó la presidencia pro tempore del organismo. Lo particular de esta cumbre no fue su celebración de manera digital (producto de la pandemia), sino que el presidente Alberto Fernández, por primera vez, estaba frente a frente con sus pares de la región.

La cumbre se dio días después de que el mandatario argentino criticara, una vez más, a los líderes de la región en una videoconferencia con el expresidente brasileño, Lula Da Silva. Alberto Fernández se aisló por su cuenta del resto de la región al manifestar que, si Lula fuera presidente otra seria la situación, y que no tiene aliados en el continente más que el mandatario mexicano, López Obrador.

El evento generó expectativas sobre qué discurso daría el presidente argentino ante un Mercosur con líderes ideológicamente opuestos. No obstante, las declaraciones de Alberto Fernández, lejos de ser crítico, combativo o reiterar alguna de sus polémicas declaraciones en estos siete meses de gobierno, se mostró conciliador y con una posición clara hacia la reducción de las desigualdades y ponderar las muertes de la pandemia sobre el desarrollo de la economía.

El discurso estuvo en línea con las declaraciones del canciller Felipe Solá, quien ratificó que la Argentina no abandonará las mesas de negociaciones internacionales del Mercosur: “Vamos a estar en todas las mesas de acuerdo. De ninguna manera vamos a eludir nuestra opinión, ni vamos a tratar de obstruir el avance de acuerdos, ni vamos a ser pesimistas. De ninguna manera. Pero sí queremos hablarlos, discutirlos de todas las maneras posibles”

Pese a que la línea ideológica del kirchnerismo en materia comercial no acompaña el desarrollo del libre comercio, el país, en minoría, debe aceptar la voluntad de la mayoría, porque como manifestó el presidente en la cumbre: “La unión de nuestros pueblos precede a nuestra condición de gobernantes ocasionales”.

La Argentina necesita del Mercosur, y tomar medidas de carácter unilateral en forma de protesta por no estar de acuerdo no es la solución. El país se había retirado de la mesa de negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio con los países del sudeste asiático, pero las críticas del mandatario paraguayo condicionaron a que la Argentina cambiara su decisión y ratificara su permanencia. Un claro ejemplo de que si el país no coopera y se integra con sus vecinos, lo puede pagar muy caro.

Las declaraciones que Alberto Fernández haga en ámbitos no oficiales, si bien pueden despertar las quejas de los países que se sientan ofendidos, ya que el presidente, como sujeto de derecho internacional obliga al estado, deben entenderse como lo que son: comentarios en ámbitos no oficiales. Esto no implica que los mismos no deban evitarse. Semanas atrás habíamos mencionado que la cancillería manejaba la diplomacia como si estuviera en una cancha de futbol, lo que podría causarle problemas al país. Por el contrario, su accionar en ámbitos de toma de decisiones (Mercosur, relaciones bilaterales, etc.) muestra ser mucho más diplomático e inclusivo.

El presidente quiere quedar bien con todos, muy distinto a mantener un equilibrio en sus relaciones. Pero esta estrategia puede ser muy peligrosa ya que puede estropear los vínculos con ambos bandos. El Kirchnerismo más extremista, con mucho peso en la formula política, bajo ningún pretexto aceptaría la negociación de un tratado de libre comercio pero está encantado con las declaraciones hechas días atrás al ex mandatario brasileño. Por el otro lado, los representantes de los estados repudian una y otra vez cada situación en la que el presidente argentino “habla demás” sobre sus naciones, pero celebran las declaraciones a favor de avanzar en los acuerdos de librecomercio.

Es un hecho que Alberto no se siente cómodo con presidentes ideológicamente opuestos, pero para fortuna de algunos y pesar de otros deberá ser más pragmático a la hora de negociar con los países vecinos y ceder más de lo que obtendrá, ya que se encuentra en minoría. El presidente no puede permitirse un capricho ideológico que saque a la Argentina de las negociaciones del Mercosur, el organismo seguirá adelante con o a pesar de nosotros. En este sentido, el mandatario uruguayo, Lacalle Pou, lo hizo saber claramente al manifestar que está a favor de que cada país avance en los acuerdos a la velocidad que crea conveniente.

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