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Salud

Cuatro formas de cuidar el contorno de los ojos

Cómo hacer que esta parte del rostro luzca más luminosa y elástica

La piel situada alrededor de los ojos suele ser una parte del cuerpo que tiende a mostrar los primeros signos de envejecimiento prematuro, en especial si no intentamos cuidar el contorno diariamente. Ésta tiende a ser mucho más delgada y delicada y además los ojos tienden a “trabajar” muchísimo a lo largo del día.

Tampoco podemos olvidarnos los factores genéticos, factores estresantes externos, el estilo de vida o la acción negativa -en especial si es excesiva- de los rayos ultravioleta (UV).

Por otro lado, existen una serie de problemas comunes que suelen surgir en esa área, en especial la aparición de círculos oscuros, hinchazón (incluyendo las bolsas), y líneas finas.

Consejos para cuidar el contorno de los ojos:

Hidratar la piel

Al carecer de glándulas sebáceas, hace que esta zona sea más propensa a la sequedad. Debemos ponernos crema hidratante, siempre y cuando proporcionen una cantidad suficiente de humedad y no irriten los ojos.

Si después de aplicarla comenzamos a sentirlos rojos o llorosos, o una sensación incómoda y punzante, lo adecuado es sustituir la crema facial por una especialmente desarrollada para su uso en el contorno de los ojos.

Mejorar el estilo de vida

La piel tiende a verse afectada en función del estilo de vida. Si bebemos alcohol, si fumamos diariamente, si seguimos una dieta desequilibrada rica en grasas saturadas y azúcares… Lo que se muestra en el exterior refleja lo que ocurre en el interior.

Lo mejor es dormir al menos 7 horas todas las noches, útil para descansar como es debido y alejarnos del estrés y la ansiedad provocadas por la falta de sueño.

También es fundamental hacer ejercicio físico con regularidad, ya que ayuda a mejorar la circulación sanguínea. Además de seguir una dieta equilibrada y saludable, optando por alimentos naturales como frutas y verduras frescas. Los que son ricos en potasio como las bananas pueden ser ideales.

Protección solar

La exposición al sol, sobre todo cuando lo hacemos sin la debida protección, o de manera excesiva a lo largo del tiempo, suele desempeñar un papel importante en el proceso de envejecimiento natural del cuerpo, y entre otros aspectos, puede ocasionar que la piel situada debajo de los ojos se vuelva más oscura, a la vez que puede influir en la aparición de un mayor número de arrugas.

Usá a diario un protector solar de amplio espectro, aunque esté nublado, o nos encontremos en otoño o en invierno, o incluso cuando vayamos a salir pocas horas a la calle.

Es conveniente elegir uno que al menos tenga 40 SPF y que sea capaz de bloquear los rayos UVA y UVB. Si tenés dudas, consultá al vendedor o leé la etiqueta, donde encontrarás información acerca de cuál es realmente su índice de fotoprotección solar, y también si puede bloquear los rayos UVB y UVA. Tampoco debemos olvidarnos de aplicarlo en el párpado superior.

Hidratate

Es de vital importancia hidratarnos interiormente. La piel contiene un 72 por ciento de agua, por lo que es fundamental mantenernos hidratados para lucir una piel más joven, luminosa, elástica y brillante. La clave está en combinar el consumo de agua con otros líquidos, como los jugos de frutas naturales, los tés y las infusiones.

Fuente: Natursan

Salud

Cómo aumentar tu energía

Siete formas naturales de hacerlo

¿Sentís que no tenés la misma energía que antes? Si bien con los años ésta va decayendo, existen trucos caseros para recargar las baterías.

Distribuí tu café durante el día. Si acostumbrás tomar un café grande para poder comenzar el día, podés estar hundiéndote cada vez más en un pozo de baja energía. Una investigación de la Facultad de Medicina de Harvard y otras instituciones descubrieron que dosis frecuentes pero bajas de cafeína (la que contiene un cuarto de taza de café) eran más efectivas que una dosis mayor de cafeína toda junta, cuando se trata de mantenerse alerta.

Combiná proteínas con carbohidratos buenos. Un refrigerio que incluya algo de proteínas (entre 30 y 60 g) y algunos carbohidratos complejos te dará un buen empujón de energía.

Probá estas combinaciones:

• Una lata pequeña de salmón o atún con galletitas de agua integrales.

• Un puñado de pasas de uva o arándanos secos, con un puñado de nueces.

• Un puñado de una mezcla de nueces, frutas disecadas, tro¬citos de chocolate, cereales para desayuno y semillas.

• Una tostada de pan multicereal integral con miel.

Una rodajita de limón con el agua. Un vaso refrescante (o dos) de agua gasificada helada con una rodaja de lima o limón es doblemente potenciador para la energía. En primer lugar, dado que la fatiga suele ser signo de deshidratación, un par de vasos de agua pueden restaurar la energía. Además, la fragancia cítrica te hará sentir despierto y fresco. Por añadidura, la bebida helada actúa como despertador para los sentidos.

No descuides el hierro. Si te sentís constantemente cansado (pero dormís lo suficiente) podrías tener una anemia por deficiencia de hierro, una causa común para la fatiga. El hierro es esencial para la producción de hemoglobina, que transporta el oxígeno a las células, donde se lo usa para producir energía. Entre los factores de riesgo están las menstruaciones muy abundantes, seguir una dieta vegetariana (el hierro proveniente de la carne se absorbe mejor que el de fuentes vegetales), o presentar úlceras u otras lesiones que causan sangrado interno. Para incorporar hierro, podés consumir:

• Un puñado de una mezcla de nueces, frutas disecadas, trocitos de chocolate, cereales para desayuno y semillas.

• Una tostada de pan multicereal integral con miel.

Masticá chicle de menta. Obtendrás una pequeña explosión de energía con el sabor y el aroma vigorizante de la menta; la acción física de masticar también ayuda.

Comé un bowl de cereal de grano entero. Contiene 792 miligramos de fósforo, un mineral que el cuerpo necesita para metabolizar carbohidratos, grasas y proteínas, para que éstos se puedan aprovechar en forma de energía.

Consumí más fibra en el desayuno. En un estudio se descubrió que los que empezaban el día con una comida rica en fibras estaban más alerta durante la mañana; probablemente se debe a que estas comidas necesitan más tiempo para digerirse que, por ejemplo, un bowl de copos de maíz o una factura, de manera que los niveles de azúcar se mantienen más estables. También ayuda incluir algo de proteínas en el desayuno (y en las otras comidas). Algunas buenas opciones para el desayuno: una tostada de pan integral con una cucharada de manteca de maní y un puñado de frutas disecadas; un bowl de cereal con alto contenido de fibra (procurá al menos 5 g de fibra por porción), con leche; o un bowl de avena preparada, espolvoreada con 2 cucharadas de semillas de lino molidas y ½ cucharadita de canela.

Fuente: Selecciones

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Salud

¿Tenés obsesión por tu cuerpo? Estas son algunas señales

Cinco conductas a las que hay que prestarle atención

Aunque a todos nos gusta tener una figura más esbelta y cuidada, lo que no podemos es estar todo el día pensando en ello porque no es bueno. Estas son algunas señales que indican que estás obsesionado con tu cuerpo.

Lo importante es estar saludable por fuera y por dentro, y cuidarse mediante una alimentación sana y haciendo ejercicio, dos bases para que realmente consigamos nuestros propósitos. Ahora bien, ¿qué cosas indican que nos estamos pasando de la raya?

Pesarse varias veces al día: no es malo saber qué peso tenés para poder controlar qué comés y mantenerte siempre en una misma figura. Pero pesarse varias veces al día, además de que no sirve de nada, solo indica que pensamos en lo mismo durante todo el día, entonces es un problema.

Contar calorías en cada cosa que ingerís: hay diversos de métodos para adelgazar y mantener el peso perfecto. Algunos emplean la técnica de contar calorías, algo que defienden muchos pero también critican otros. Lo que está claro es que no podemos contar calorías en cada cosa que tomamos, pues es una continua obsesión. Ya sabes cuáles son los alimentos que más tienen, así que reducilos. Además, no solo importan las calorías sino también la calidad de cada alimento.

Intentás comer menos para estar más delgado: no es malo hacer dieta, pero debe hacerse con criterio y bajo supervisión. Si de repente entrás en una espiral donde cada vez querés comer menos por querer estar más delgado, es un problema. Debés comer un poco de todo, bien variado, y si un día te pasás, l día siguiente optá por frutas en vez de aumentar calorías. Pero todo esto tiene que estar controlado, no tiene sentido comer cada vez menos.

Pasarse con el ejercicio: entrenar a diario varias horas por pensar que vamos a perder peso rápidamente es un error. Quienes tienen este problema suelen levantarse pronto para ir al gimnasio y pasan largas horas en él. Luego se enfadan cuando no pueden hacerlo, siguen con el deporte aunque no se encuentren bien y hasta con lesiones. Algo que puede perjudicar seriamente el cuerpo.

Compararse siempre con los demás: cada uno es distinto y no tiene sentido compararse con los otros.

Fuente: Ok diario

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Salud

Ocho consejos para lavar tu ropa blanca

Cómo limpiarlas correctamente y dejarlas como nuevas

Pese a ser un color sólido, la limpieza de la ropa blanca no resulta siempre sencilla, pues además de que evidencia más las manchas, es susceptible a verse “menos blanca”.
Tomá nota sobre cómo lavar tu prenda y que conserve su apariencia y brillo.

Revisá la etiqueta: esto te dirá si necesita un ciclo específico, cierta temperatura, cómo secarla, así evitarás que se encoja, se maltrate o algo peor.

Cuidado con el cloro: es un ingrediente que tiende a asociarse con la blancura de las prendas, sin embargo, debemos tener cuidado. En primer lugar, recordemos que no se debe usar de forma directa, mucho menos combinado con ciertos productos, lo mejor es diluirlo.

Pero en cuanto al daño a la ropa, lo mejor es no abusar de él. Un exceso de cloro o aplicarlo de forma directa, puede dañar las telas, en especial si son delicadas. Se recomienda agregar ½ taza de cloro en el lavarropas por cada 30 litros de agua; si lavas a mano, usa ⅓ de taza de cloro por 9 litros de agua.

Separá la ropa: así evitarás que, en caso de que se tiña, debas recurrir al cloro. Asimismo, si tenés prendas delicadas o especiales, lavalas por separado, por ejemplo, aquellas hechas de encaje o materiales especiales es mejor lavarlas a mano.

Tratá las manchas: existen algunas difíciles de eliminar, como las de sangre, vino o pasto, que pueden no salir a la primera lavada. Reducí la necesidad de blanquear tus prendas, tratando la mancha antes de meterla al lavarropas. El bicarbonato y el vinagre son ingredientes que ayudan a desmanchar, ya sea juntos o por separado.

Elegí los productos adecuados: al comprar un detergente y suavizante, buscamos que limpien a profundidad las prendas, pero también debemos pensar en que las protejan y no sean demasiado agresivos. En el mercado existen muchas opciones, pero también podés hacer el tuyo sin químicos. Un consejo extra es ahorrarte el suavizante, sustituyéndolo con vinagre blanco. Tu ropa quedará suave, extra blanca y brillante.

Ojo con el ciclo y temperatura: si por default elegís el agua caliente al lavar para que limpie mejor, podrías estar descuidando tus prendas. El agua caliente te pone en riesgo de que la ropa se encoja o los colores de algunos detalles de tus prendas blancas se deslaven.

Lo mejor es optar por el agua fría, además de un ciclo delicado, de esta forma protegerás las fibras de un lavado intenso y agresivo que las dañe, y provoque problemas a la larga. Igualmente, ahorrate la secadora, el mejor amigo de tus prendas blancas es el sol.

Evitá que se percudan: si acostumbrás usar dos o más veces la misma prenda sin lavarla, porque “no se ensució”, esta es una práctica que no se recomienda en la ropa blanca, pues el sudor podría hacer que zonas como el cuello o las axilas queden manchadas. Esto también es importante si se manchó. Lavala en cuanto te sea posible, en lugar de esperar a juntar toda la ropa, así evitarás que la mancha se adhiera más a los tejidos.

Blanqueala: si se ven algo amarillentas o se tiñeron de algún tono extraño, regresalas a su tono sin usar cloro. Mezclá en un balde agua + 1 tapa de detergente líquido + ½ taza de bicarbonato de sodio o ¼ de taza de agua oxigenada, y remojá la prenda 30 minutos antes de lavar.

Es importante la limpieza de tu lavarropas, de esta forma evitarás que no se laven correctamente tus prendas o se llenen de pelusas. Y recordá no aplicar el perfume directamente a tus prendas.

Fuente: Salud 180

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