Expropiación de Vicentín

Vicentin rechazó el nuevo proyecto de Alberto Fernández y Perotti para controlar la empresa

Héctor Vicentin aseguró que la idea que promueve el gobernador de Santa Fe es una expropiación encubierta

domingo 21 de junio de 2020 - 9:22 pm

Alberto Fernández durmió este domingo el proyecto de expropiación de Vicentin, y de ahora en más sus 2.638 acreedores dependerán del plan de “intervención” que cinceló en medio de una crisis política el gobernador de Santa Fe, el peronista Omar Perotti.

Según informó Clarín, el proyecto de Perotti busca rescatar la compañía, evitar su desguace y quitarle el control a los actuales dueños que, coinciden en Olivos y en Santa Fe, son responsables del derrumbe de la firma.

El gobernador le proveyó al presidente un atajo fácil para poner en suspenso la expropiación, que (como lo demostraron los repetidos banderazos y cacerolazos) resulta antipática a la sociedad, y apuesta a la intervención. Pero el presidente avisó que si fracasa el modelo Perotti, volverá la opción de la expropiación.

Para reforzar esa línea, Fernández recibió este domingo al mediodía, en Olivos, a Gabriel Delgado, el interventor designado por el Gobierno que el juez redujo a “veedor” pero que la IGJ de Santa Fe propone al frente de la intervención, a la vez que suma una butaca para un delegado provincial.

Delgado, a través de allegados, dio una pista: habló de alternativas, evitó la palabra expropiación y apuntó que el propósito es “preservar a los productores y las fuentes de trabajo”.

Con el banderazo del sábado como incómoda música de fondo, el plan Perotti debe todavía superar un escollo importante: la propuesta de “intervención concursal” -sin expropiación-, que presentó a través de la Inspección General de Justicia (IGJ) de Santa Fe, debe ser aceptada por el juez de la quiebra Fabián Lorenzini, quien el viernes rechazó la intervención dispuesta mediante un DNU presidencial y devolvió el control de la firma a la familia.

El sábado, por la radio El Destape, Fernández sostuvo que Lorenzini falló “en función del microclima de la zona” más que “a derecho”.

Perotti entiende que, por la urgencia, el juez no puede dilatar su fallo y se prepara, incluso, para un posible revés, al punto que calcula tener que seguir el espadeo judicial en la instancia superior de ser necesario.

De fondo, late otro problema: la cuestión penal que pesa sobre los dueños, la investigación iniciada por bancos extranjeros por presunto lavado y la pesquisa sobre triangulación a partir de un entramado de filiales “espejo” en el extranjero.

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